Javier Ruibal: “nunca estuve tan al sur del sur”

El compositor, guitarrista y cantante gaditano actuará este viernes a las 21.30 en el Centro Cultural Municipal de Cipolletti. El 30 cantará en el Salón Hotel Nevada de Bariloche.

Redacción

Por Redacción

MÚSICA

Compositor, guitarrista y cantante nacido en Puerto de Santa María, Cádiz, el 15 de mayo del 55, es también autor de sus textos y arreglista de sus canciones. En su obra confluyen claramente el flamenco, la música sefardí y magrebí, el jazz y el rock. Ejerce profesionalmente desde 1978, dando numerosos conciertos en España y muchos otros países. Ha compuesto para cine, colaborando en la película de Pablo Carbonell, “Atún y chocolate”, en programas de televisión como “Ratones Coloraos” de Canal Sur, y las producciones audiovisuales “El mar de la libertad”, “A galopar” y “Algeciras-Tanger” editadas por la Diputación gaditana. Ha creado temas que interpretaron Martirio, Ana Belén, Javier Krahe, Mónica Molina, Sara Baras, Jorge Drexler, Juan Carlos Baglietto, Juan Quintero y Pasión Vega, y ha cantado con Pablo Milanés, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Celtas Cortos, Carmen París, La Cabra Mecánica y Joaquín Calderón, entre tantos otros.

Javier Ruibal ya tiene una calle con su nombre en la urbanización Cuatro Pinos, en su ciudad natal, y ha publicado nueve discos: “Duna” (83), “Cuerpo celeste” (86), “La piel de Sara” (89), “Pensión Triana” (94), “Contrabando” (97), “Las damas primero” (01), “Sáhara” (03), “Lo que me dice tu boca” (05) y “Sueño”, con la orquesta de Córdoba (11). Buscador de aromas, perseguidor de fábulas y ensueños, explorador de la belleza, cuenta el amor arrebatado, irrenunciable, la hora inaplazable de los besos, la urgencia de los cuerpos, la lágrima dulce, la risa hermosa. Retratista de perfiles, paisajista, le importan el personaje y el paraje que lo rodea, lo irreal que se transparenta real. Canta con voz que resuena en la memoria, ecos sefardíes junto a la “toná” y la zambra. Así, juglar trashumante, llega el viernes 29 a las 21:30 al Centro Cultural Municipal de Cipolletti, Avda. Toschi y Tres Arroyo. El 30 cantará en el Salón Hotel Nevada de Bariloche; el 1 de julio en La Plata, el 2 en Boris Club BA, el 20 en Huesca en la comunidad autónoma de Aragón, el 17 de agosto en Sevilla, el 24 en Hondarribia – Fuenterrabia, y el 5 de octubre en San Roque, Cádiz.

“Según pasan los años de faena va quedando, cada vez más, el asombro de que la fortuna me sonríe, de que un día decidí dedicarme a esto y el pulso se fue templando, fui haciendo los versitos y las armonías mejor, y tuve la suerte de que me oyeran los buscadores de cosas diferentes. Y además, la compensación -que es totalmente un regalo- de que este oficio proporciona amigos y casi familia, en casi cualquier lugar del mundo.”

– Adjudicaste a la suerte estas recompensas, cuando se ve detrás trabajo y más trabajo, consecuente, a largo plazo…

“Bueno, pero conocemos gente que se ha precipitado al abismo precisamente por querer hacer algo propio que la identifique, algo diferente. Yo creo que, pues, es una suerte en el sentido de hacer algo distinto, que era mi vocación desde el principio. Y de ahí, que me caiga la etiqueta de inclasificable, aún corriendo el riesgo de predicar en el desierto… Pero, si me ha ocurrido una rareza, entre tanto humano, tiene que haber al menos una docena de raros como yo (sonríe Javier), que gusten de eso. Y no solo esa cantidad, hay multitud de personas receptivas a los primeros compases de una canción, los primeros versos, que se involucran ya para siempre. A ello me refería con suerte. Puede que con ese factor, se puede escapar un poco más al hecho de que dedique tiempo, voluntad y esfuerzo.”

– Lo que describís respecto de tu identidad como músico, cantante, compositor, es un contra discurso a la globalización que nos propone artistas estándar donde quiere que se vaya.

“Cuando menos sabemos que somos -a ver, ¿cómo decirlo?- un pequeño bálsamo privado que las gentes que no se dejan arrebatar por esas propuestas masivas, se pueden proporcionar en su casa, cuando quieren. O viniendo a un concierto nuestro. De algo servirá nuestra pócima… Ojalá, valiera para muchas almas, pero no queremos ser una multinacional farmacéutica, (risas), sino otra cosa. Estamos más en la medicina tradicional, es decir que nuestra música cure no por vía antibiótica, sino de las hierbas y las pociones, de esa manera que se administra lo que no solamente está en el lecho del formato medicamental. Que se da con amor, como nos quitaban una fiebre cuando niños.”

– Como las abuelas o las madres nos arropaban en las noches de invierno…

“Esa es la función de las músicas, del cine, de la poesía, de la literatura sensible. Van buscando eso… Es una pena que exista tanta gente -no lo digo por mi música- que no haya leído nunca a (Gabriel) García Márquez o a (Julio) Cortázar. Se está desaprovechando una cosa impresionante! A tantísimos escritores! Ese mundo que se pierden, pues, me apena por más que yo lo disfrute. Pero, esto es un proceso muy lento que algún día, ojalá, llegue. Porque también está la realidad testaruda… Se ha demostrado que por más que toda la oferta de música, cine y otras técnicas, se haga buscando la comercialidad y llegar a públicos con menos ganas de quedarse siempre con ese arte, si no ser consumidores y punto. A pesar de ello, siempre hay una parcela, no todo lo grande que quisiéramos, que ocupan esas disciplinas, los artistas sensibles. Y hay público sensible para disfrutarlo.”

– Estás también entre ese público, del lado de quienes reciben el bálsamo de colegas con los que compartís escenarios.

“Hombre… Yo nunca he perdido la conciencia de ser público. Soy uno más de los destinatarios de lo que escriben y componen otros, filman otros. Y me encanta ser admirador de quienes me están brindando ideas y propuestas que me conmueven. Si además, por suerte, algunos son mis amigos, entonces ya el privilegio es tan grande que no tengo palabras. Siempre he pensao que la imaginación a veces queda desbordada por la realidad, porque ni en mis mejores sueños, cuando empezaba a componer, pensé que Paco De Lucía o Serrat me fueran a elogiar un verso o una armonía. Ha ocurrido y ahora tenemos una relación de amistad, no todo lo continuada que quisiéramos, pero buena. Ellos, sobre todo, tienen un movimiento profesional muy agitao, que yo no tengo. Eso hace que nos veamos poco, pero cuando lo hacemos, se percibe un afecto de verdad por la persona y por el arte que practicamos. Tanto por mi parte como por las suyas. Y otros privilegios, de escritores que leo disfrutando tanto y luego tomo cerveza con ellos. Es muy bonito!”

– Ya has dado los primeros conciertos en Argentina, que vas recogiendo del contacto con nuestro público?

“Una comunicación rápida. Que la gente aquí se sienta involucrada en lo que oye, es inmediato. Probablemente porque ustedes tienen una predisposición innata a asistir al hecho cultural con un estímulo y unas ganas de participar, importantes. De escuchar con predilección, con atención… Se nota. El público argentino es así. Luego uno suelta, hace su truco, su juego de magia y el círculo de comunicación se completa.”

– ¿Qué interrogantes te abrió saber que ibas a cantar en Río Negro?

“Lo primero que se me ocurrió fue una imagen chistosa. Pensé (comienza a reír), voy a cantar con la cabeza hacia abajo… ¿Qué tal sonaré? Los lugares tan desérticos, con poca gente en sitios de una belleza paisajística impresionante, fríos radicales… En todas esas situaciones extremas, los desiertos calurosos tal como el Sáhara o el austral que es gélido -como planetario, terráqueo, que soy- entro allí y percibo qué vibraciones me provocan. En ese sentido, tengo mucha curiosidad porque nunca estuve tan al sur del sur, y voy expectante. Luego encontraré un montón de almas de corazón caliente, que se sentarán a oírme y espero ocurra lo mismo que más norte.”

Eduardo Rouillet

Javier Ruibal: Si no me besas (Subido por salvamira)


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