Secretos y locuras cotidianos
Hoy a las 22 se presenta en Roca "Sábado de vino y gloria"
En un fondo impreciso, extraño límite entre el escenario y los bastidores, los personajes de «Sábado de vino y gloria», caminan apurados y sin rumbo. Como si estuvieran por llegar tarde a algún sitio cuando, en verdad, no tienen más alternativa que interactuar con la derrota. La obra de Alberto Drago, dirigida por Horacio Medrano, expone las vidas de unos seres condenados al sin sentido.
Salvo uno, los demás deben aceptar que son desastrozos arquitectos de su destino.
Una casa de barrio alberga a Stela, Mario, José, Juana y Cacho. Entre todos conforman una situación angustiante que va desarrollándose hacia el delirio, sobre todo, en la figura de Stela (Sonia Faure). Ella encarna el desatino, el miedo y, por último, la locura. Es la hermana-madre del grupo quien ha sacrificado su vida por la de los otros.
El pensionista del lugar José (Marcelo Merlo) introducirá el pretexto que desatará la tormenta. Es sábado, día de su cumpleaños. Un momento ideal para festejarlo junto con los que él más estima: esta banda de desquiciados que provoca la carcajada sin quererlo. El vino y la necesidad abrirán el cofre de los secretos. Las voces condenatorias, inspiradas, revelarán quién es quién y quién hizo qué.
«Sábado de vino y gloria» se sumerge en un territorio oscuro donde confluyen el hastío con los sueños de una vida mejor. No pretende ser una comedia aunque tiene momentos desopilantes protagonizados por Stela, en una muy lograda actuación de Faure. La obra revoluciona la visión que tenemos de lo cotidiano.
En el Purgatorio que presenta el texto -Sartreano en más de un sentido-no parece haber una vía de escape. Después de la hecatombe, las copas y las fotos que eternizarán un escaso segundo de paz, alguien quemará sus naves y dará el portazo. La felicidad es también una vieja fotografía en que aparecemos sonriendo y ya no recordamos porqué. (C.A.)
* «Sábado de vino y gloria» se presenta hoy a las 22 en la Ciudad de las Artes de Roca.
En un fondo impreciso, extraño límite entre el escenario y los bastidores, los personajes de "Sábado de vino y gloria", caminan apurados y sin rumbo. Como si estuvieran por llegar tarde a algún sitio cuando, en verdad, no tienen más alternativa que interactuar con la derrota. La obra de Alberto Drago, dirigida por Horacio Medrano, expone las vidas de unos seres condenados al sin sentido.
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