“Estacionamiento desmedido”
Neuquén es una ciudad importante, pero algunas cosas le quedan grandes, le sobran. Por ejemplo, el radio y el horario en que se debe abonar por estacionar en el espacio público, cuya aplicación ha sido cedida en concesión. No es la primera vez que sucede, ya recordamos los numerosos incumplimientos del sistema anterior denominado ampulosamente “estacionamiento y tránsito ordenado” y que ni siquiera ha cumplido con la cláusula del contrato que exigía. Por ejemplo, la entrega de una grúa, hecho que fue tolerado por las autoridades involucradas en su control. En este momento, los que estacionan las ocho horas que demandan sus labores se ven desplazados a lugares impensados para dejar su vehículo. Se han visto afectados numerosos comerciantes que no contaban con esta novedad y que usan sus autos tal vez impulsados por un sistema de transporte imperfecto, porque no han imaginado, las autoridades, el diseño de recorridos punto a punto, cómodos y rápidos, que eliminen la necesidad del rodado. En el extenso horario concedido a la empresa –que participa con un canon un tanto disminuido al pueblo de Neuquén (debió pactarse que su porcentaje incidiera en forma creciente una vez amortizados los gastos de pintura de rayas en las calles, software y oficina)– no podemos bajar del auto a comprar pan, a preguntar algo, a una farmacia, a saludar a un amigo, a cualquier cosa que se nos ocurra, sin que debamos comunicar a los concesionarios que estamos utilizando el espacio público por unos minutos. Y si no, nos arriesgamos a que aparezca un señor con celular que nos multe, lo que puede suceder aun cuando se va en camino a observar el cartel que indica la calle en la que se encuentra. En Cipolletti –acá nomás–, que desde siempre ha evitado mercantilizar esta tarea, entregan una especie de formulario oficial en el que uno coloca la hora de llegada y a partir de ese momento tiene 15 minutos para estacionar el auto. Luego de ese plazo, paga o le pueden cobrar multa. Inteligentes. En Neuquén, en cambio, se debe enviar un SMS, que a veces cuesta más que el estacionamiento, y los que no están adheridos al sistema o no tienen celular o residen en ciudades circundantes pagan una hora por tres minutos. Una más, en Miami, por ejemplo, en el país del capital, los estacionamientos son operados por la ciudad y una hora cuesta u$s 1,12, valor adecuado a los ingresos del lugar. Ni hablar del estado y las condiciones de los estacionamientos de Neuquén: sin radio de giro, sin control alguno, sin normas de seguridad visibles, etc. En fin, creo que nos queda grande este sistema. Carlos N. Borra DNI 4.967.482 Neuquén
Carlos N. Borra DNI 4.967.482 Neuquén
Neuquén es una ciudad importante, pero algunas cosas le quedan grandes, le sobran. Por ejemplo, el radio y el horario en que se debe abonar por estacionar en el espacio público, cuya aplicación ha sido cedida en concesión. No es la primera vez que sucede, ya recordamos los numerosos incumplimientos del sistema anterior denominado ampulosamente “estacionamiento y tránsito ordenado” y que ni siquiera ha cumplido con la cláusula del contrato que exigía. Por ejemplo, la entrega de una grúa, hecho que fue tolerado por las autoridades involucradas en su control. En este momento, los que estacionan las ocho horas que demandan sus labores se ven desplazados a lugares impensados para dejar su vehículo. Se han visto afectados numerosos comerciantes que no contaban con esta novedad y que usan sus autos tal vez impulsados por un sistema de transporte imperfecto, porque no han imaginado, las autoridades, el diseño de recorridos punto a punto, cómodos y rápidos, que eliminen la necesidad del rodado. En el extenso horario concedido a la empresa –que participa con un canon un tanto disminuido al pueblo de Neuquén (debió pactarse que su porcentaje incidiera en forma creciente una vez amortizados los gastos de pintura de rayas en las calles, software y oficina)– no podemos bajar del auto a comprar pan, a preguntar algo, a una farmacia, a saludar a un amigo, a cualquier cosa que se nos ocurra, sin que debamos comunicar a los concesionarios que estamos utilizando el espacio público por unos minutos. Y si no, nos arriesgamos a que aparezca un señor con celular que nos multe, lo que puede suceder aun cuando se va en camino a observar el cartel que indica la calle en la que se encuentra. En Cipolletti –acá nomás–, que desde siempre ha evitado mercantilizar esta tarea, entregan una especie de formulario oficial en el que uno coloca la hora de llegada y a partir de ese momento tiene 15 minutos para estacionar el auto. Luego de ese plazo, paga o le pueden cobrar multa. Inteligentes. En Neuquén, en cambio, se debe enviar un SMS, que a veces cuesta más que el estacionamiento, y los que no están adheridos al sistema o no tienen celular o residen en ciudades circundantes pagan una hora por tres minutos. Una más, en Miami, por ejemplo, en el país del capital, los estacionamientos son operados por la ciudad y una hora cuesta u$s 1,12, valor adecuado a los ingresos del lugar. Ni hablar del estado y las condiciones de los estacionamientos de Neuquén: sin radio de giro, sin control alguno, sin normas de seguridad visibles, etc. En fin, creo que nos queda grande este sistema. Carlos N. Borra DNI 4.967.482 Neuquén
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