La Fundación Médica también quiere ser querellante
Reclamarán por el daño material y el psicológico del personal
Las balas que disparó Laila Díaz dieron en la víctima y en puertas, paredes y ventanas del segundo piso de la clínica.
CIPOLLETTI (AC).- Los directivos de la Fundación Médica pedirán ser querellantes en la causa contra Laila Díaz y van a exigir que se la juzgue además por los daños en la clínica. La acusada continúa detenida en una comisaría de Roca y seguirá allí hasta que el juez resuelva su situación procesal. La familia de Carla Milla (24), la laboratorista asesinada, también será parte acusadora en la causa. Ayer trascendió que el abogado Guillermo Moyano podría representar a los directores de la clínica, que pertenece a la familia Schroeder. Si se constituyen en querellantes acusarán a Díaz por el asesinato de la empleada, por los daños materiales y por el daño psicológico ocasionado al resto de los profesionales, que están siendo asistidos por un equipo terapéutico. El trascendido no fue confirmado oficialmente y de todos modos, hasta que no culmine el fin de semana largo, las partes no podrán realizar ningún trámite en el juzgado que conduce Santiago Márquez Gauna, quien está al frente de la causa junto con la fiscal Silvana García. El miércoles, último día hábil de la semana, el padre de Carla Milla mantuvo una reunión con los funcionarios penales y adelantó su intención de ser querellante a través del patrocinio de Roberto Berenguer. Mientras tanto, el juez analiza los testimonios de algunas enfermeras y del resto de los profesionales que presenciaron la balacera. El sábado pasado, la travesti de 49 años ingresó a la clínica de Yrigoyen y Mengelle en una silla de ruedas y subió por el ascensor hasta el segundo piso. Allí se encontró con una enfermera y le exigió la presencia del médico Walter Núñez, a quien responsabiliza de una supuesta mala praxis en perjuicio de su madre de 81 años que ahora está internada en Neuquén. Cómo el profesional no apareció, Laila sacó un revólver calibre 32 y efectuó cuatro disparos. Después abandonó la silla de ruedas y empezó a caminar por todo el segundo piso. Pretendía que el médico pidiera perdón frente a una cámara de televisión y continuó a los tiros durante toda la negociación. En total hizo 27 disparos y le quedaron más de 20 balas porque se movía con una caja de 50 municiones. Después de la indagatoria, Díaz habló con los periodistas, pidió perdón a los familiares de Milla y ratificó que su intención era dañar al médico por el padecimiento de su madre. “Río Negro” realizó varias consultas en Neuquén, donde la madre de Laila está internada, y nadie tiene conocimiento sobre una denuncia de mala praxis formalizada a raíz de la atención de la señora en Cipolletti.
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