Jairo Straccia: “Milei va perdiendo de a poco el sex appeal económico que supo tener”

ENTREVISTA │ El periodista especializado en economía y conductor de los ciclos "Buenas Tardes China" (Radio Led) y "El fin de la metáfora" (Cenital), dialogó mano a mano con RÍO NEGRO. Valoró la senda de superávit comercial y crecimiento del sector energía, aunque señaló la mala performance de la inversión y el direccionamiento sectorial de los incentivos mediante el RIGI.

Por Diego Penizzotto

Jairo Straccia, periodista especializado en economía.

Jairo Straccia, periodista especializado en economía.

El momento que atraviesa la economía nacional es muy particular. Mientras unos sectores crecen y se proyectan como exportadores y motores para el ingreso de divisas, otros en cambio padecen la ralentización de la demanda y un consumo deprimido. En ese marco, la percepción de los empresarios oscila entre el apoyo al rumbo de apertura y desregulación, y la preocupación por la estrechez de la coyuntura.


Jairo Straccia es periodista económico, y posee un amplio recorrido de vínculo con el entramado productivo en diversos sectores de la economía. Esta semana, un intercambio de Straccia con la economista Marina Dal Poggetto en su programa matutino “Buenas Tardes China”, despertó un gran debate que alcanzó incluso a integrantes del gabinete nacional como el Canciller Pablo Quirno.

Un informe de la consultora EcoGo que conduce Dal Pogetto, estimó que el costo fiscal de los incentivos que el Estado otorga mediante el RIGI, asciende a US$ 8.500 millones.


Jairo Straccia dialogó mano a mano con RÍO NEGRO en el marco del Coloquio de IDEA realizado en la ciudad de Mar del Plata, refirió a la pertinencia de un programa como el RIGI y su importancia para Vaca Muerta, y brindó su perspectiva en relación al escenario macro y a la dinámica del programa económico que encabezan Javier Milei y Luis Caputo.

PREGUNTA: ¿Cuál es el panorama que observa a nivel macroeconómico?
RESPUESTA:
El panorama es el de una economía trabada o frenándose, y entrando en una recesión.

P: ¿Cómo reacciona el mundo empresario ante un escenario como ese?
R:
Ante ese momento, entre los representantes de empresas, lobistas, gerentes y algunos dueños, lo que yo termino viendo son tres tipos de empresarios. El que ideológicamente o por negocios acompaña al momento, ya sea porque está en sectores ganadores o porque ideológicamente coincide con el modelo de apertura liberal, con un componente de antiperonismo. Hay otro grupo de empresarios que son los adaptados, los que se han transformado, los que dejaron de ser industriales y pasaron a ser importadores o están apostando a la energía, aunque ese no era su negocio central, pero se adaptan y en parte terminan acompañando. Y por último tenés el grupo de los castigados, que tienen los pedidos 15% abajo respecto de un año atrás. Ahí tenés la metalurgia, en algunos casos algunas industrias vinculadas con los alimentos. Y en ese sector existe un gran interrogante acerca de cómo van a seguir, porque queda un año largo con estancamiento, con crisis internacional y con la turbulencia financiera que suele traer una elección.

El país tiene virtudes que antes no tenía, balanza comercial, energía. Lo que hace falta es articular para que eso traccione en cadenas de valor.

P: No obstante el programa reúne más consensos que rechazos entre los empresarios ¿qué opina?
R:
El rumbo general tiene más consenso que reproches. Obviamente es un rumbo que ha venido promoviendo un espacio como IDEA desde mucho antes de que existiera Milei. Promover la inversión, seguridad jurídica, iniciativa privada, un Estado más chico y menos regulaciones. O sea que ese rumbo los pone desde el vamos en esa idea de acompañar. Yo creo que igual va perdiendo de a poco ese sex appeal económico inicial, esa idea del outsider loco que critica a todo el mundo.

P: Frente a esa dificultad en el oficialismo, la oposición tampoco pareciera tener ese sex appeal…
R:
No, justamente el gran aliado que puede tener la reelección de Milei es lo que se ve hoy en la oposición. Más allá de que haya un crecimiento de la izquierda más extrema, el corazón del peronismo/kirchnerismo tiene diferencias sin resolver desde hace dos décadas que siguen hasta hoy. Hay capas de problemas dentro del peronismo que terminan alimentando la posibilidad de una reelección. Los referentes siguen siendo los mismos, y son las caras de la última crisis. Son los mismos liderazgos, no está claro cuál es el mensaje, no está claro cuáles son los acuerdos y desacuerdos programáticos. A eso se le suma la cuestión de la conducción, el porcentaje de gente que todavía se siente representada en Cristina de Kirchner, ningún otro liderazgo que la logre desbancar y absorba ese liderazgo.

P: Con ese marco ¿Cómo podría configurarse el menú de opciones a nivel económico para 2027?
R:
Entiendo que puede haber dos ofertas. Un rumbo seguro y equivocado pero defendido con convicción, versus una interna sin el liderazgo claro y encima con muchas caras que te remiten al 2023.

Argentina es impredecible. Pero el gran interrogante es si esta combinación de variables macro, resiste hasta las elecciones del año que viene.

P: De cara a las elecciones de 2027¿Puede aparecer un nuevo outsider que represente el programa económico actual pero con buenos modales?
R:
Tal vez puede ser un experimento de laboratorio, de búsqueda para entusiasmar a alguna gente. Se habla de peronismo de buenos modales o de mileísmo de buenos modales, pero esos liderazgos no se fabrican en laboratorio. Un banquero, un empresario, un pastor, son gente que tiene su carrera hecha, que han representado distintos negocios, han hecho distintas cosas y que de golpe pueden intentarlo. Pero Javier Milei como outsider hizo el camino inverso, primero fue alguien popular que expresó una bronca muy grande y eso después lo transformó en política.

P: El set actual de actividad económica, tasa de interés y tipo de cambio que presenta el programa económico ¿aguanta un año más?
R:
La verdad que ese es el gran interrogante, si hay aguante social. Están las incertidumbres que tenemos porque parte de todo eso que se destruye en actividad económica, hoy se compensa con plataformas, con más trabajos y peores salarios. Por ahora viene siendo un colchón, pero esa es la gran duda que hay acerca de cómo va a ser el próximo año. Tenés más recesión, más caída de la actividad, peor calidad de vida de la gente, no tenés más desempleo porque tenés más reemplazo de empleo formal por informal. Argentina es impredecible. Un choque en una ruta por una traza sin mantener puede detonar una bronca social que estaba escondida y alimentada por todo este aguantar, trabajando cada vez más y peor. También tal vez exista una decisión de no volver atrás y la gente aguanta igual, no lo sé.

P: Tenemos por primera vez en mucho tiempo un gobierno con perfil aperturista, desregulador y promercado, pero pese a ello la estadística registra que la inversión es la más baja en dos décadas ¿cómo se explica eso?
R:
Bueno, primero hay un problema general que excede a Milei, que es Argentina y todos sus traumas históricos, sobre los cuales Milei es un emergente, que además aplica recetas que por ahora no le dan resultado. Quiero decir, ningún gobierno que venga va a chasquir los dedos y va a tener un boom de inversión. Por ahí el problema está en que ese sea tu único motor, tu única búsqueda. Hoy Argentina tiene virtudes que antes no tenía, como la balanza comercial, el desarrollo de la energía, me parece que lo que hace falta es algún tipo de articulación o planificación para que eso se traccione en empleo, en cadenas de valor.

P: ¿Solo con RIGI se puede motorizar la inversión? ¿Se incentiva tal vez a sectores que de todas formas podrían invertir aún sin el incentivo?
R:
La verdad es que la inversión está llegando a sectores puntuales de la mano de grandes estímulos que está dando el Estado. Pero todavía el Estado necesita dar esos estímulos. A Toyota, que toda la vida sacó camionetas desde el 2001 para acá, que empezó a hacer la Hilux, ahora le aprobaron un RIGI para que haga otra camioneta. O sea, si hasta Toyota, que invirtió en el 2001 el comienzo de la Hilux, ahora pide un RIGI para hacer otra Hilux eléctrica, hay algo que no está funcionando.

El hecho de que Milei se ofrezca como el único garante posible para la llegada de inversiones, puede servir para polarizar de cara a la elección, pero también condiciona las decisiones de inversión hasta octubre de 2027.

P: Ese criterio de asignación de incentivos a la inversión para sectores puntuales ¿condiciona la inversión en el resto de los sectores?
R:
El punto es que de golpe estás necesitando hacer políticas activas de baja de impuestos, de libertad cambiaria, de garantizar 30 años de estabilidad para conseguir que haya inversiones. La verdad es que el problema es la historia argentina por un lado y por el otro un Milei que ofrece la idea de que solo él es garante de las condiciones para que vos inviertas, y que si gana el otro es el anticristo. Con ese planteo polariza para la elección, pero condiciona las decisiones de inversión por lo menos hasta octubre del año que viene.

P: El gobierno ha instalado la idea de que los beneficios de Vaca Muerta solo surgen a raíz de este programa económico. Si no existiera el RIGI ¿habría Vaca Muerta?
R:
No, no, Vaca Muerta existía desde antes. De hecho hay una gran sospecha acerca de de por qué le habilitaron RIGI a las petroleras de familias cercanas al gobierno. Me parece que ahí hay un tema extra. Vaca Muerta viene creciendo en inversión y viene volando desde el 2014 con la estatización de YPF, paulatinamente con Mauricio Macri, con Alberto Fernández y con Javier Milei. Y de golpe a ese crecimiento paulatino, en febrero de este año le agregaron el RIGI, y eso genera una expansión mayor.

Perfil


Jairo Straccia es periodista (UBA) especializado en economía.
Es conductor de “Buenas Tardes China” en Radio Led y de “El fin de la metáfora” por Cenital.
Es redactor en El Cronista y columnista económico en “Perros de la Calle” por Urbana Play.
Fue editor jefe de economía y negocios en la revista Fortuna de Editorial Perfil.


El momento que atraviesa la economía nacional es muy particular. Mientras unos sectores crecen y se proyectan como exportadores y motores para el ingreso de divisas, otros en cambio padecen la ralentización de la demanda y un consumo deprimido. En ese marco, la percepción de los empresarios oscila entre el apoyo al rumbo de apertura y desregulación, y la preocupación por la estrechez de la coyuntura.

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