Cerveza ‘súper’ agria

<b>En la previa al clásico con Boca, el “Millo” vencía a Quilmes pero a 2’ del final se lo empataron.</b>

Redacción

Por Redacción

Será una semana agitada para River, pero lo cierto es que comenzó no tan bien porque tuvo el triunfo en las manos ante Quilmes, pero en el final Martín Cauteruccio le dio un duro golpe. El empate (1-1) dejó al Millo a 4 puntos del líder Newell’s, y en la tercera colocación de la tabla. El punto que se llevó el Cervecero fue una bendición pensando en la amenaza del descenso.

Debió luchar a capa y espada el equipo de Ramón Díaz ante el de De Felippe, que nunca se amilanó y que por eso se llevó un merecido premio. Los 45’ iniciales jugados en el Monumental fueron intensos, vibrantes, con llegadas de peligro, pero con un 0-0 que no reflejó lo que ocurrió en ese lapso. El Millo comenzó mejor, intentó llevarse por delante a su rival y le creó un par de situaciones con pelotas paradas. Apenas iban 8’ cuando, luego de un córner, Mercado movió el travesaño con un fuerte cabezazo. La respuesta llegó a los 11, con un frentazo de Sebastián Romero que no pudo resolver Álvarez Balanta pero sí Barovero.

El Cervecero es un conjunto que siempre va al frente. Lo hace con actitud y a veces con buen fútbol. La mejor versión la mostró el pibe Fernando Elizari que, sobre los 21, se sacó de encima a tres defensores a puro potrero, pero el gol se lo negó Barovero. Funes Mori había tenido su chance y, a los 24 y después de un muy buen centro de Carlos Sánchez, el que se lo perdía de manera increíble fue Lanzini.

Cautecuccio tuvo la primera del complemento, pero su frentazo fue defectuoso. Entonces, ya sobre los 9, el Monumental explotó de júbilo cuando Lanzini ejecutó un preciso tiro libre y el moreno Álvarez Balanta se suspendió en el aire y cabeceó a la gloria. Igual que ante Godoy Cruz, cuando marcó su primer tanto, el colombiano le daba la victoria al equipo de Ramón.

El partido se tornó friccionado. Quilmes le ponía ímpetu, pero no bastaba. Hasta que a los 43 Cauteruccio, que recibió un centro desde la derecha, le pegó con alma y vida, la clavó en el ángulo y cambió algarabía por enojo en el Monumental. Lo increíble sucedió en el tercer minutos de adición, porque Funes Mori recibió un pase en cortada, superó al arquero pero pateó afuera. Así, la alegría fue toda del Cervecero.

AP

River y Quilmes jugaron 90 minutos intensos y disputados, que terminaron en tablas. El Millo quedó tercero en la tabla y el Cervecero, cuarto.


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