Las elegidas

Redacción

Por Redacción

jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar

No más polémica. Hubo decisión salomónica y al final el vino y el mate son las bebidas nacionales. Lejos una de la otra en cuanto a sus efectos y diferentes a la hora del placer, el Gobierno resolvió que el mate fuera la “infusión nacional” y el vino argentino “bebida nacional”. El objetivo, según se explicó, es promocionar su consumo en el país y en el exterior. Están tan instalados entre las costumbres del país que sería difícil elegir a uno, porque depende de quién lo haga, cómo y en qué situación, uno elegiría una o la otra, aunque no es necesario optar porque bien pueden convivir. Mate a la mañana, a la tarde, por qué no a la noche. Vino con el almuerzo o la cena. No hay incompatibilidades, pero como había surgido una polémica por qué bebida era la más popular, al punto de ser declarada la bebida nacional, se optó por dejar las dos en igual plano. Y está bien que así sea porque las dos ocupan planos destacados entre los consumidores dentro del país. La yerba está muy metida en las costumbres argentinas y son pocos los que podrían prescindir del mate. El vino también está incorporado al consumo masivo y se destaca, aunque tal vez lo del vino sea un poco más universal. Vino es vino en cualquier parte del mundo. Lo del mate es masivo acá y en algunos países, pero para exportarlo hay que promocionarlo, degustarlo y eso es una tarea de años. El vino se promociona con la calidad y los argentinos tienen prestigio a nivel internacional. Un buen tomador de mates puede también ser un buen tomador de vinos acá en el país. Sin embargo, fronteras afuera el vino lleva ventaja, lo conoce el mundo entero y lo pide como tal, de manera que el plano de igualdad, por decirlo de alguna manera, es acá, en Argentina. Las leyes 26.870 y 26.871, publicadas en el Boletín Oficial, prevén que el vino y el mate estén presentes en eventos y actividades culturales, sociales o deportivas oficiales que se encuentren previstos en las agendas nacionales e internacionales. Además, las normas promueven la utilización de un isólogo del vino argentino bebida nacional o un texto similar que tendrá que ser incorporado en la etiqueta de la bebida de producción local. De esta forma, el Gobierno promulgó dos leyes que fueron aprobadas en julio pasado por voto unánime, y que buscan desarrollar las economías regionales a partir de actividades vinculadas al sector. El Gobierno nacional resolvió que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca se encargará de promover la elaboración y ejecución de un plan de acción que incluya la difusión de las características culturales que implica la producción, elaboración y consumo de vino y desarrollo del isólogo del vino argentino bebida nacional que tendrá que ser incorporado en la etiqueta de los vinos locales. Además, la norma establece que el vino nacional esté presente en eventos oficiales del cuerpo diplomático y consular y que sea identificado con su isólogo. En Argentina se consumen 29 litros de vino per capita anualmente y es el mayor productor de vino de Latinoamérica y el quinto en todo el mundo. En cuanto al mate, al igual que el vino, estará presente en eventos y actividades culturales, sociales o deportivas de carácter oficial, con su logotipo de Mate Infusión Nacional, para promocionar la bebida y sus tradiciones. Según el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en Argentina se bebe unos 100 litros de mate por persona, por año. No hay dudas, mate y vino, vino y mate van adelante entre las bebidas consumidas en el país y son desde siempre las que nos identifican. Ahora salen a buscar seguidores en el mundo.


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