¿Un Tetris gigante a metros del mar? Son de la Patagonia y transformaron juegos clásicos en edificios inéditos en Puerto Madryn

Mauricio Oporto y Josefina Diez cumplen dos décadas al frente de un estudio único en la Patagonia. Después de trabajar para terceros, comenzaron a impulsar proyectos propios que hoy se distinguen por combinar diseño, funcionalidad y una propuesta de arquitectura lúdica dentro del mercado inmobiliario de Puerto Madryn.

Por Mara Diaz

Con más de dos décadas de trayectoria, Mauricio Oporto y Josefina Diez transforman el paisaje de Puerto Madryn.

Con más de dos décadas de trayectoria, Mauricio Oporto y Josefina Diez transforman el paisaje de Puerto Madryn.

Hay edificios que se destacan por su ubicación y otros que terminan construyendo una identidad propia. En Puerto Madryn, el estudio Oporto_Diez_Arquitectos encontró una forma poco habitual de diferenciar sus desarrollos inmobiliarios: transformar la lógica de juegos como el cubo mágico, Tetris, Jenga y, próximamente, Dominó, en edificios donde el diseño también mejora la forma de habitar los espacios. Esa búsqueda dio origen a una serie de emprendimientos que transforman el paisaje urbano de la ciudad patagónica y que el estudio reúne bajo un mismo concepto: Arquitectura Lúdica.

Detrás de esa propuesta están los arquitectos Mauricio Oporto y Josefina Diez que, después de proyectar durante años para otros desarrolladores, decidieron dar un paso más y comenzar a impulsar proyectos propios hace aproximadamente una década. La decisión implicó dejar de ser únicamente proyectistas para asumir todo el proceso, desde el diseño y la construcción hasta la comercialización en la Patagonia.

Mauricio Oporto y Josefina Diez. Gentileza.

Ese crecimiento también fue acompañado por la consolidación del equipo de trabajo. Lo que comenzó con dos socios hoy reúne a arquitectos jóvenes que se incorporan al estudio y a colaboradores especializados en documentación técnica, renders y gestión municipal. «Hoy nos acompañan arquitectos y arquitectas que se van recibiendo y se van incorporando. En este momento tenemos a una arquitecta que se recibió hace muy poco, Abril Pane», contó Oporto.


Puerto Madryn, la plaza inmobiliaria que hizo posible una arquitectura diferente


El escenario para desarrollar esa propuesta tampoco fue casual. Recién recibido, Oporto eligió radicarse en Puerto Madryn atraído por el crecimiento sostenido de una ciudad que, según recuerda, ofrecía condiciones difíciles de encontrar en otros lugares del país.

«Cuando conocí la ciudad dije: ‘Este es el lugar para venir a vivir’. Tenía un crecimiento enorme y la construcción prácticamente no paraba», recordó. Incluso en los años de mayor incertidumbre económica, sostiene, la actividad mantuvo un fuerte dinamismo, impulsada por el turismo, la demanda habitacional y un mercado inmobiliario que nunca dejó de expandirse.

Edificio Tetris. Gentileza.

Hoy el estudio mantiene una escala de trabajo relativamente constante. Sus desarrollos abarcan entre 1.300 y 1.700 metros cuadrados y demandan entre 24 y 30 meses de ejecución, plazos que se repitieron en proyectos como QUBE, Tetris y Jenga, mientras avanza con Restinga y prepara el lanzamiento de Dominó, el próximo capítulo de una serie que encontró en la innovación arquitectónica una forma de agregar valor a cada desarrollo.


Una búsqueda personal terminó convirtiéndose en el sello distintivo en el mercado inmobiliario de Puerto Madryn


El primer edificio propio llegó acompañado de una gran ambición de crear algo nuevo, distinto. Oporto recuerda que había terminado varios proyectos, pero ninguno terminaba de convencerlo. «Sentía que tenía que haber algo mejor», contó en diálogo con Río Negro Inmobiliario.

La respuesta apareció lejos de la computadora y de la mesa de dibujo. Mientras miraba una serie en su casa, una pared revestida con piedras cuadradas llamó su atención. «La miré y dije: ‘eso es lo que tengo que hacer’. Lo llevé rápidamente a la arquitectura, empecé a hacer algunos bosquejos y salió QUBE», recordó Mauricio.

El Qube se encuentra en la intersección Mitre y Sarmiento. Gentileza.

Ese edificio residencial de ocho pisos fue el primero de una serie que hoy incluye Tetris, Jenga, Restinga y el futuro Dominó. La propuesta nació con un objetivo claro: salir de las formas tradicionales y generar un edificio con mayor dinamismo, donde cada uno de sus volúmenes aportara valor desde el diseño, pero también desde la funcionalidad. Los cubos que avanzan y retroceden no solo modifican la imagen del edificio, sino que mejoran las visuales, la iluminación, la ventilación y la relación de cada departamento con el exterior. «No hay dos departamentos iguales», afirmó Mauricio.

«El cubo que sobresalía del departamento de abajo me generaba una terraza para el de arriba», explicó Oporto. Gracias a ese desplazamiento, departamentos de uno y dos dormitorios incorporaban expansiones de aproximadamente tres metros por tres metros y medio, una superficie poco habitual para ese tipo de unidades. «Ya no era un balcón común; era una terraza que le daba otra riqueza desde lo espacial y desde la habitabilidad», resumió.

«La arquitectura se tiene que utilizar, no solamente por la persona que la habita o trabaja ahí, sino también por el ciudadano de a pie. Hay que aprovecharla para poder generar arte para la ciudad»,

Mauricio Oporto, arquitecto y desarrollador de Puerto Madryn.

Aquella solución terminó marcando el camino de los siguientes proyectos. El estudio descubrió que la forma podía convertirse también en una herramienta para mejorar la manera de habitar los edificios.


Arquitectura lúdica: cada obra incorporó un nuevo objetivo


Con QUBE terminado apareció una nueva pregunta. ¿Cómo seguir evolucionando sin repetir la misma idea? «Empecé a revisar cuál podía ser el siguiente juego y ahí se me ocurrió Tetris, un edificio de oficinas de ocho pisos de altura», recordó Oporto. Las piezas del tradicional videojuego ofrecían nuevas posibilidades para desplazar los volúmenes, generar terrazas y crear diferentes situaciones espaciales.

«Se me ocurrió el Tetris porque tenía figuras geométricas similares al cubo, pero con formas distintas que generaban esas mismas situaciones para la arquitectura y para la persona que la estaba habitando«, explicó Mauricio.

El edificio Tetris fue el segundo de la saga lúdica y se encuentra en la calle 25 de Mayo. Gentileza.

El siguiente paso fue Jenga, un edificio residencial que juega con los desplazamientos, terrazas abiertas, los vacíos y los volúmenes que vuelan seis metros desafiando la gravedad, ofreciendo una experiencia visual y residencial completamente disruptiva.

Con un 55% de ejecución, el edificio «Jenga», ubicado en Edwin Roberts 37, ya se destaca en la trama urbana gracias a su innovadora estructura de volúmenes desfasados que simulan flotar en el aire. Este desarrollo de tres pisos y terrazas abiertas hacia el barrio Sur se encuentra a pocos metros del mar, logrando fusionar un diseño disruptivo con una alta habitabilidad.

Render del edificio Jenga. Gentileza.

«La premisa es que cada departamento cuente con terrazas amplias para conectar con el entorno; la experiencia de vivir cerca del mar cambia por completo con un espacio abierto», explicó Mauricio. Asimismo, enfatiza que: «Detrás de cada volumen hay un hogar proyectado para aprovechar la luz, la mejor orientación y las vistas, optimizando la circulación cotidiana».

Al igual que ocurrió en su momento con el edificio «Tetris», el nombre «Jenga» funciona como un guiño visual que busca que los vecinos se apropien del edificio y lo conviertan en un nuevo punto de referencia.

Al mismo tiempo, el estudio ya inició las obras de «Restinga» en la avenida Gales 65, con un 85% de ejecución, la torre de 10 pisos reafirma su compromiso con la arquitectura de impacto. «Son proyectos más complejos y costosos, pero creemos que la ciudad merece obras que aporten valor desde el arte y no pasen desapercibidas», señaló.

El Restinga es otro producto que actualmente desarrolla el estudio a través de la firma INNOVO SRL.

El desafío ya no es solo construir edificios, sino ofrecer un producto diferente para vivir o invertir


Mauricio considera que el verdadero diferencial aparece después de la compra. «La persona no compra solamente un departamento como inversión. Se ve viviendo ahí», afirmó. Esa identificación con el proyecto, asegura, también se repite entre quienes adquirieron oficinas en Tetris, donde los propietarios siguen la evolución del edificio antes de instalarse.

Ese mayor nivel de exigencia también se refleja en los números. Cuando comenzó la construcción de Tetris, en mayo de 2019, el costo rondaba los US$ 1.050 por metro cuadrado. Hoy, durante la ejecución de Jenga, asciende a US$ 1.380 por metro cuadrado, un incremento cercano al 31%.

Para sostener las estructuras se necesitan soluciones que no suelen utilizarse en desarrollos convencionales pero que marcan la diferencia con otros edificios. «En nuestros edificios la estructura representa alrededor del 40% del costo total, cuando normalmente ronda el 30%», explicó el arquitecto.

El arquitecto reconoce que el mercado fija un límite para los valores de venta, determinado principalmente por la ubicación de cada desarrollo. Sin embargo, asegura que la apuesta consiste en ofrecer un producto capaz de destacarse dentro del mismo sector.

La respuesta del mercado acompañó esa apuesta desde los primeros desarrollos. Oporto aseguró que los proyectos anteriores ya fueron prácticamente comercializados y que Restinga, el edificio residencial que actualmente construyen en Puerto Madryn, es el único que aún conserva algunas unidades disponibles. «Nos queda muy poquito por vender», destacó.

«La persona que compra ya viene siguiendo el proyecto, se enamora y se ve viviendo ahí. No compra solamente un departamento como inversión»,

Mauricio Oporto, arquitecto.

Mientras Restinga avanza con gran parte de sus unidades comercializadas, el estudio ya prepara el lanzamiento de Dominó, un edificio que combinará locales comerciales y oficinas. «Quiero que la gente pase por ahí y realmente lo vea como un dominó gigante», anticipó Oporto.

Después de veinte años de trayectoria y una década desarrollando proyectos propios, Oporto_Diez_Arquitectos encontró en esa sucesión de edificios mucho más que un recurso creativo. Construyó una identidad para sus emprendimientos en una de las plazas inmobiliarias más dinámicas de la Patagonia y una marca que busca diferenciarse en un mercado donde cada vez resulta más difícil ofrecer algo distinto.


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Hay edificios que se destacan por su ubicación y otros que terminan construyendo una identidad propia. En Puerto Madryn, el estudio Oporto_Diez_Arquitectos encontró una forma poco habitual de diferenciar sus desarrollos inmobiliarios: transformar la lógica de juegos como el cubo mágico, Tetris, Jenga y, próximamente, Dominó, en edificios donde el diseño también mejora la forma de habitar los espacios. Esa búsqueda dio origen a una serie de emprendimientos que transforman el paisaje urbano de la ciudad patagónica y que el estudio reúne bajo un mismo concepto: Arquitectura Lúdica.

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