En democracia, diversidad de libros para las bibliotecas escolares

Redacción

Por Redacción

MARCELO MANGO (*)

En esta última década asistimos y participamos de cambios fundamentales en la política educativa para nuestro país. Entre esos cambios, concretos y evidentes, que buscan mayor justicia e inclusión, se encuentra la necesaria apertura de las escuelas a temas trascendentes y habituales en la vida de nuestros niños, niñas y jóvenes, que rompen con tabúes, silencios, oscurantismos y preceptos de otras décadas y tiempos infames. Apostamos por la pluralidad de miradas y la formación crítica en relación con lo cotidiano, lo dado por natural y con todo aquello que pasa en la vida y que, sin lugar a dudas, no puede dejar de pasar también por la vida del aula y de nuestras escuelas. Desde el Ministerio de Educación de la Nación, con la aplicación de las políticas concertadas por todas las jurisdicciones en el Consejo Federal de Educación, la cartera educativa provincial ofrece a los docentes y los estudiantes, entre tantas otras acciones concretas, un abanico democrático formidable y plural de voces plasmadas en libros, para fomentar el conocimiento, la imaginación y el acercamiento a otras culturas. Con un presupuesto nacional para educación del 6,47% del PBI, el Estado invirtió como nunca en la historia de nuestro país para dotar a las escuelas con libros, de distintos autores, que van desde las más variadas ideologías y pensamientos, y que permitieron conformar una biblioteca realmente equipada en cada establecimiento educativo argentino, con el mejor nivel de edición. Todos los autores y todos los pensamientos para todas y todos los estudiantes. Se trata de una política educativa pública que distribuyó, sólo en lo que va de este año, 13.312.106 libros, con una inversión de más de 316 millones de pesos, contratando editoriales nacionales que mantienen activa la industria del sector. En Río Negro tenemos cerca de 200.000 alumnos, en las distintas modalidades, y hoy estamos distribuyendo 229.799 libros por un valor de 5.413.148 pesos. Sólo este año, equipamos a nuestras bibliotecas con más de un libro por alumno. Nuestras escuelas están así llenas de publicaciones y material didáctico muy valiosos. También con 115.000 netbooks del programa Conectar Igualdad para cada estudiante secundario, escuelas con acceso gratuito a internet y aulas digitales que ya están llegando para alcanzar progresivamente la totalidad de los establecimientos primarios. El 60% de las colecciones que llegan a las escuelas corresponde a textos de autores nacionales; también hay libros de escritores extranjeros que expresan diferentes cosmovisiones, ideologías, corrientes, pensamientos, miradas, estéticas. Hay pluralidad, apertura, diversidad. Están las voces, las imágenes y la palabra de todos. Fueron seleccionados por expertos de todas las provincias. Debemos dejar atrás esos años de oscurantismo, de censura. De quemas de libros, de textos prohibidos. Todos los libros deben estar en las escuelas. Queremos que nuestros jóvenes tengan acceso a todas las ideas, colores, culturas, ideologías. También queremos dar tranquilidad a las familias. Frente a la presencia de textos de distintos formatos, que abordan múltiples temáticas, está siempre la mediación de un profesor, de un directivo, de un bibliotecario y de un proyecto pedagógico supervisado. De un docente que recomienda cómo acompañar la lectura. El material de las bibliotecas no es de carácter obligatorio y los docentes deben evaluar la pertinencia y el abordaje que harán sobre los textos. Tal como dijo nuestro ministro de Educación nacional, Alberto Sileoni, la tarea de los docentes es “contextualizar las obras en el tiempo y espacio en los cuales han sido concebidas, para acortar la distancia entre la obra y sus posibles lectores. Lecturas optativas como historietas, cómics, manga y narrativa no van a ‘conspirar’ contra la calidad educativa”. Los cómics que llegaron y están llegando a nuestras escuelas secundarias pertenecen a una rica colección producida en nuestro país, porque contamos con una gran fuente de cómics argentinos. El género de narrativa dibujada tiene un desarrollo destacado y merece ser conocido por los jóvenes de nuestras escuelas secundarias. Flaco favor les hacemos a nuestros chicos si ante la complejidad del mundo presente no los formamos en la reflexión crítica de imágenes, textos y contextos. Nuestros chicos hoy ven, no sólo en la televisión, sino cuando pasan por un quiosco o en internet, multiplicidad de imágenes. Nada los cuida y protege más que formarlos en el pensamiento crítico, en la posibilidad de discernir. No seamos hipócritas o negadores: hoy en día, los chicos y chicas ven, conocen y acceden a mucha información. Entonces, qué mejor que lo hagan en la escuela, como el espacio propio que comparten con pares y docentes y que, por derecho, lo tienen para aprender críticamente. Algunos sectores conservadores se horrorizan con algún tipo de contenido sexual o erótico. A ellos les decimos que hoy, en la escuela de Río Negro y en todo el país, se forma con respeto y profesionalismo en educación sexual integral; estamos cumpliendo con la ley y estamos convencidos de que debe haber más voces, todos los días. Los tiempos de censura quedaron atrás y nunca más volverán. Son tiempos de conocer, compartir, disfrutar y discutir las ideas de los otros, para poder elegir las nuestras. En Río Negro y en cada rincón de nuestra patria. En mi adolescencia había libros prohibidos, músicas que no podíamos escuchar, personas que no podíamos nombrar, libertades y derechos que no podíamos ejercer. Creamos en nuestras chicas, en nuestros pibes. No se puede educar si no confiamos en ellos. En nuestros docentes, en las escuelas. En la reflexión y el criterio individual y colectivo para seguir ganando en educación y derechos humanos. Para que no haya ningún conocimiento oculto ni ninguna cultura negada. Para poder expresar que a treinta años, en esta Argentina, con democracia se educa en derechos humanos. (*) Ministro de Educación y Derechos Humanos de Río Negro


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