La crisis resaltó la fortaleza china

Redacción

Por Redacción

Fue la crisis financiera mundial del 2008 la que realmente demostró la capacidad de resistencia de las exportaciones chinas. La recesión afectó a todo el mundo pero a China no tanto en comparación con otros grandes actores del comercio mundial como Estados Unidos y Alemania. China tiene una mayor actividad comercial con países en desarrollo que no se vieron tan afectados y que se recuperaron más ágilmente, mientras que Estados Unidos mayormente les vende sus productos a economías más desarrolladas que quedaron más golpeadas. Las empresas chinas han aumentado sus exportaciones en un 7% este año, a pesar de la anémica economía mundial. Durante la recesión, Shin, el fabricante de autopartes surcoreano, sufrió una caída del 50% en sus ventas. Suspendió una de sus líneas de producción y los bancos dejaron de prestarle dinero. Pero la industria automotriz de China siguió adelante. Por lo tanto, Shin contrató un empleado en China y tiene planes de abrir una fábrica allí. En un viaje de negocios a Alemania los clientes le dijeron que sus fábricas en China serán más grandes que las que tienen en sus países de origen. Padres como Shin, que trabajan para empresas que hacen negocios con China, al mismo tiempo impulsan el número de alumnos en escuelas como Teacher Ching, un kindergarten de habla china en Seúl. Nancy Ching, hija de inmigrantes taiwaneses, inauguró la escuela con 15 alumnos en el 2004, el mismo año en que Corea del Sur pasó a ser más socio comercial de China que de Estados Unidos. Hoy en día la cantidad de alumnos ha ascendido a 60. “Las madres que nos envían a sus hijos creen que la generación del futuro es la generación de China”, dijo Nancy Ching en coreano pero con acento chino. “En el futuro, el que no sepa hablar en chino no podrá obtener un empleo”. China empezó a resurgir en los últimos dos años. Incluso con las economías occidentales en crisis, las exportaciones han aumentado un 58% desde el 2009. Las importaciones han crecido un 73%. El incremento de los ingresos ha impulsado la demanda de vinos y otros bienes de lujo, por lo que China se ha vuelto una fuente de divisas para los viñedos de Estados Unidos y Europa. Los chinos “han ayudado mucho a Bordeaux en estos tres años”, declaró Florence Cathiard, propietaria de Chateau Smith Haut Lafitte en la región de Pessac-Leognan, en el sudoeste de Francia, la cuna del vino Bordeaux. Las exportaciones vinícolas de Francia a China se dispararon por primera vez en el 2009 y para el año pasado China había superado a Estados Unidos como cliente en cuanto a volumen. Los estadounidenses gastan más porque compran vinos más caros, pero China está empezando a desarrollar un gusto por los vinos de mayor nivel. Cathiard admitió que inicialmente estaba escéptica de considerar a China como un mercado válido para sus vinos pero se convenció en el 2008, cuando vio la cantidad de gente que acudió a una conferencia magistral dictada por empleados suyos en una feria de vinos en Hong Kong. China comprende actualmente el 25% de las ventas de Cathiard, por lo cual es su principal mercado. Los propietarios del Chateau Haut-Bailly, también en Pessac-Leognan, fueron por primera vez a China en el 2000, pero entonces era muy temprano para hacer negocios allí. “En ese entonces no sabían siquiera lo que era una tapa de corcho”, comentó Veronique Sanders, la gerenta del chateau. Pero la sofisticación de los chinos ha mejorado vertiginosamente, dijo. “La diferencia con los otros mercados emergentes en que hemos incursionado es el tamaño del país, por lo que en este caso el potencial es infinito”, expresó.


Fue la crisis financiera mundial del 2008 la que realmente demostró la capacidad de resistencia de las exportaciones chinas. La recesión afectó a todo el mundo pero a China no tanto en comparación con otros grandes actores del comercio mundial como Estados Unidos y Alemania. China tiene una mayor actividad comercial con países en desarrollo que no se vieron tan afectados y que se recuperaron más ágilmente, mientras que Estados Unidos mayormente les vende sus productos a economías más desarrolladas que quedaron más golpeadas. Las empresas chinas han aumentado sus exportaciones en un 7% este año, a pesar de la anémica economía mundial. Durante la recesión, Shin, el fabricante de autopartes surcoreano, sufrió una caída del 50% en sus ventas. Suspendió una de sus líneas de producción y los bancos dejaron de prestarle dinero. Pero la industria automotriz de China siguió adelante. Por lo tanto, Shin contrató un empleado en China y tiene planes de abrir una fábrica allí. En un viaje de negocios a Alemania los clientes le dijeron que sus fábricas en China serán más grandes que las que tienen en sus países de origen. Padres como Shin, que trabajan para empresas que hacen negocios con China, al mismo tiempo impulsan el número de alumnos en escuelas como Teacher Ching, un kindergarten de habla china en Seúl. Nancy Ching, hija de inmigrantes taiwaneses, inauguró la escuela con 15 alumnos en el 2004, el mismo año en que Corea del Sur pasó a ser más socio comercial de China que de Estados Unidos. Hoy en día la cantidad de alumnos ha ascendido a 60. “Las madres que nos envían a sus hijos creen que la generación del futuro es la generación de China”, dijo Nancy Ching en coreano pero con acento chino. “En el futuro, el que no sepa hablar en chino no podrá obtener un empleo”. China empezó a resurgir en los últimos dos años. Incluso con las economías occidentales en crisis, las exportaciones han aumentado un 58% desde el 2009. Las importaciones han crecido un 73%. El incremento de los ingresos ha impulsado la demanda de vinos y otros bienes de lujo, por lo que China se ha vuelto una fuente de divisas para los viñedos de Estados Unidos y Europa. Los chinos “han ayudado mucho a Bordeaux en estos tres años”, declaró Florence Cathiard, propietaria de Chateau Smith Haut Lafitte en la región de Pessac-Leognan, en el sudoeste de Francia, la cuna del vino Bordeaux. Las exportaciones vinícolas de Francia a China se dispararon por primera vez en el 2009 y para el año pasado China había superado a Estados Unidos como cliente en cuanto a volumen. Los estadounidenses gastan más porque compran vinos más caros, pero China está empezando a desarrollar un gusto por los vinos de mayor nivel. Cathiard admitió que inicialmente estaba escéptica de considerar a China como un mercado válido para sus vinos pero se convenció en el 2008, cuando vio la cantidad de gente que acudió a una conferencia magistral dictada por empleados suyos en una feria de vinos en Hong Kong. China comprende actualmente el 25% de las ventas de Cathiard, por lo cual es su principal mercado. Los propietarios del Chateau Haut-Bailly, también en Pessac-Leognan, fueron por primera vez a China en el 2000, pero entonces era muy temprano para hacer negocios allí. “En ese entonces no sabían siquiera lo que era una tapa de corcho”, comentó Veronique Sanders, la gerenta del chateau. Pero la sofisticación de los chinos ha mejorado vertiginosamente, dijo. “La diferencia con los otros mercados emergentes en que hemos incursionado es el tamaño del país, por lo que en este caso el potencial es infinito”, expresó.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora