“El comportamiento de Rentas deja bastante que desear”
Quiero relatar una situación que se está dando en el marco de un juicio sucesorio que llevo adelante (con bastante dificultad, por cierto) y está poniendo sobre el tapete algunas irregularidades que conviene poner en conocimiento de la opinión pública. Soy abogado de una familia de Cervantes y llevo adelante las sucesiones de L. P. V. y de sus padres. Tienen algunas chacras, así como inmuebles en el centro de Cervantes y en Roca, y en una escribanía se resguardan todas las escrituras originales. Primeramente se entrometieron en la sucesión tres personas (una de Cervantes y dos de Villa Regina) que aseguraban haber comprado todos los bienes de la familia. Para ello presentaron en el expediente sendos boletos de compraventa según los cuales todos los inmuebles habían pasado a ser de propiedad del grupo, todo “visado” por la DGR, con firmas certificadas por un supuesto oficial de Policía, sellados pagos, firmas de escribanos certificando fotocopias, patrocinio de abogados, etcétera, etcétera. Inicié una denuncia penal, se vieron acorralados y finalmente “tiraron la toalla”. Después apareció otro personaje (de Cervantes pero con domicilio en Roca) que sostiene ser hijo de uno de los causantes. Hace unos 15 años se practicó un ADN que le dio negativo; sin embargo, hace unos meses consiguió un abogado que lo patrocine y volvió a la carga pretendiendo un nuevo ADN hasta que hace poco (el 20 de marzo) le negaron tal posibilidad a través de una sentencia. A pesar de todo esto, este señor anda por ahí muy suelto de cuerpo vendiendo bienes de la sucesión. Ya lo hizo con un pequeño local ubicado en el centro de Cervantes y últimamente, con una fracción de cuatro hectáreas de una de las chacras. Desconozco si quienes le compran son incautos… o cómplices. Ya se verá en el desarrollo de las denuncias penales actualmente en curso. Lo que me preocupa realmente (y ése es el motivo principal de esta carta) es que quien sostiene ser hijo del propietario fallecido firma con los compradores un boleto de compraventa como si él realmente fuera el dueño. Después va a Rentas y ahí le sellan el boleto y le cobran el sellado correspondiente sin pedirle ningún tipo de documentación que lo acredite fehacientemente como tal. Posteriormente los compradores van con el boleto sellado a Edersa y consiguen un medidor para la luz. Así, con esa propiedad “casi asegurada”, pueden seguir haciendo daño por diferentes lugares (comprando materiales de construcción o bien tomando préstamos personales y poniendo como garantía el terreno adquirido, etcétera, etcétera). Se me ocurre que la intervención de la DGR debiera estar rodeada de algunos “recaudos mínimos” como, por caso, pedirle al supuesto vendedor un título que lo acredite como titular del inmueble, una escritura o al menos (en el caso de un juicio sucesorio) una declaratoria de herederos debidamente certificada por el juzgado interviniente que lo designe en tal carácter y como administrador judicial llegado el caso. Pero acá nada de eso ocurre. El tipo va a la DGR con el boleto y sin preguntarle nada se lo sellan. Punto. De ahí al daño hay un paso. Con este “modus operandi” puede vender o alquilar un terreno propiedad de cualquier persona distraída (en mi caso particular ya lo han hecho) o alejada de Roca por distintos motivos que al regresar se encontraría (como ocurre con una de las chacras que administro) con un grupo de intrusos dispuestos a construir. Sin querer aprovechar esta instancia para poner sobre el tapete cuestiones que tienen que ver con mi esfera profesional, entiendo que el comportamiento de Rentas deja bastante que desear y amerita –como mínimo– un pedido de informes que será impulsado oportunamente a través de la Legislatura rionegrina, ya que con este proceder administrativo no hace otra cosa que abrir la puerta a maniobras tramposas como las que estoy describiendo. Al mismo tiempo, cabe alertar a la población acerca de estas artimañas que bien pueden terminar en un dolor de cabeza para cualquier desprevenido propietario de un inmueble, desocupado o no. Tengo variada documentación respaldatoria de estos hechos: copia simple del boleto de compraventa firmado por estos usurpadores, los datos del medidor habilitado por Edersa, informe de DGR Cervantes que da cuenta de la titularidad dominial de los inmuebles en cuestión, un acta notarial por la cual dejé constancia de la situación irregular que acabo de denunciar y, para terminar, copia de la sentencia del juzgado civil antes mencionada. El tema –además– es que si los eventuales compradores son de buena fe se van a encontrar con que las propiedades están asentadas en el Registro de la Propiedad con la debida “inscripción de litis” (hecha con la antelación suficiente), con lo cual quien las adquiera no tendrá ninguna chance de quedarse con ellas y más tarde o más temprano deberá desalojarlas. Mario Álvarez DNI 8.213.479 Roca
Mario Álvarez DNI 8.213.479 Roca
Quiero relatar una situación que se está dando en el marco de un juicio sucesorio que llevo adelante (con bastante dificultad, por cierto) y está poniendo sobre el tapete algunas irregularidades que conviene poner en conocimiento de la opinión pública. Soy abogado de una familia de Cervantes y llevo adelante las sucesiones de L. P. V. y de sus padres. Tienen algunas chacras, así como inmuebles en el centro de Cervantes y en Roca, y en una escribanía se resguardan todas las escrituras originales. Primeramente se entrometieron en la sucesión tres personas (una de Cervantes y dos de Villa Regina) que aseguraban haber comprado todos los bienes de la familia. Para ello presentaron en el expediente sendos boletos de compraventa según los cuales todos los inmuebles habían pasado a ser de propiedad del grupo, todo “visado” por la DGR, con firmas certificadas por un supuesto oficial de Policía, sellados pagos, firmas de escribanos certificando fotocopias, patrocinio de abogados, etcétera, etcétera. Inicié una denuncia penal, se vieron acorralados y finalmente “tiraron la toalla”. Después apareció otro personaje (de Cervantes pero con domicilio en Roca) que sostiene ser hijo de uno de los causantes. Hace unos 15 años se practicó un ADN que le dio negativo; sin embargo, hace unos meses consiguió un abogado que lo patrocine y volvió a la carga pretendiendo un nuevo ADN hasta que hace poco (el 20 de marzo) le negaron tal posibilidad a través de una sentencia. A pesar de todo esto, este señor anda por ahí muy suelto de cuerpo vendiendo bienes de la sucesión. Ya lo hizo con un pequeño local ubicado en el centro de Cervantes y últimamente, con una fracción de cuatro hectáreas de una de las chacras. Desconozco si quienes le compran son incautos... o cómplices. Ya se verá en el desarrollo de las denuncias penales actualmente en curso. Lo que me preocupa realmente (y ése es el motivo principal de esta carta) es que quien sostiene ser hijo del propietario fallecido firma con los compradores un boleto de compraventa como si él realmente fuera el dueño. Después va a Rentas y ahí le sellan el boleto y le cobran el sellado correspondiente sin pedirle ningún tipo de documentación que lo acredite fehacientemente como tal. Posteriormente los compradores van con el boleto sellado a Edersa y consiguen un medidor para la luz. Así, con esa propiedad “casi asegurada”, pueden seguir haciendo daño por diferentes lugares (comprando materiales de construcción o bien tomando préstamos personales y poniendo como garantía el terreno adquirido, etcétera, etcétera). Se me ocurre que la intervención de la DGR debiera estar rodeada de algunos “recaudos mínimos” como, por caso, pedirle al supuesto vendedor un título que lo acredite como titular del inmueble, una escritura o al menos (en el caso de un juicio sucesorio) una declaratoria de herederos debidamente certificada por el juzgado interviniente que lo designe en tal carácter y como administrador judicial llegado el caso. Pero acá nada de eso ocurre. El tipo va a la DGR con el boleto y sin preguntarle nada se lo sellan. Punto. De ahí al daño hay un paso. Con este “modus operandi” puede vender o alquilar un terreno propiedad de cualquier persona distraída (en mi caso particular ya lo han hecho) o alejada de Roca por distintos motivos que al regresar se encontraría (como ocurre con una de las chacras que administro) con un grupo de intrusos dispuestos a construir. Sin querer aprovechar esta instancia para poner sobre el tapete cuestiones que tienen que ver con mi esfera profesional, entiendo que el comportamiento de Rentas deja bastante que desear y amerita –como mínimo– un pedido de informes que será impulsado oportunamente a través de la Legislatura rionegrina, ya que con este proceder administrativo no hace otra cosa que abrir la puerta a maniobras tramposas como las que estoy describiendo. Al mismo tiempo, cabe alertar a la población acerca de estas artimañas que bien pueden terminar en un dolor de cabeza para cualquier desprevenido propietario de un inmueble, desocupado o no. Tengo variada documentación respaldatoria de estos hechos: copia simple del boleto de compraventa firmado por estos usurpadores, los datos del medidor habilitado por Edersa, informe de DGR Cervantes que da cuenta de la titularidad dominial de los inmuebles en cuestión, un acta notarial por la cual dejé constancia de la situación irregular que acabo de denunciar y, para terminar, copia de la sentencia del juzgado civil antes mencionada. El tema –además– es que si los eventuales compradores son de buena fe se van a encontrar con que las propiedades están asentadas en el Registro de la Propiedad con la debida “inscripción de litis” (hecha con la antelación suficiente), con lo cual quien las adquiera no tendrá ninguna chance de quedarse con ellas y más tarde o más temprano deberá desalojarlas. Mario Álvarez DNI 8.213.479 Roca
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