Cómo entrenar a tu dragón 2: Amistad y camaradería en una secuela exitosa

Dragones y vikingos aprenden a convivir en un filme que se destaca por sus exactas dosis de humor y emoción.

Redacción

Por Redacción

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En 2010 llegaba a las pantallas de los cines “Cómo entrenar a tu dragón” (How to Train Your Dragon), una apuesta de DreamWorks Animation que tuvo mucho éxito, tanto que estuvo nominada a Mejor Película de Animación -le ganó la pulseada la genial “Toy Story 3”-. El filme se basaba muy libremente en la serie de libros homónimos escritos por la británica Cressida Cowell y contaba la historia de Hipo, el hijo del jefe vikingo de cazadores de dragones de la isla de Berk. Inteligente y sensible, Hipo no encaja en la antiquísima tradición de su pueblo y sin proponérselo se hace amigo del dragón más temido de la región. Juntos lograrán la unión entre ambos mundos y la paz para siempre.

En esta secuela han pasado cinco años. Los habitantes de la isla y los dragones conviven en perfecta armonía, incluso estas criaturas se convirtieron en sus mascotas. Hipo (Jay Baruchel) y Furia Nocturna, o Chimuelo como lo llama él, se dedican a surcar el cielo buscando nuevos territorios. En uno de esos vuelos se encontrarán con Eret (Kit Harington), un cazador de dragones que se dedica a atrapar a la mayor cantidad posible de estas criaturas para llevárselas a un extraño personaje llamado Drago (Djimon Hounsou). La intención de este malvado hombre es armar un temible ejército para acabar con la amistad entre las dos razas. Hipo se embarcará en una aventura para tratar de hacerlo razonar y detenerlo, y en su camino se encontrará con un misterioso jinete de dragones que cambiará su vida.

El director Dean DeBlois repite como guionista y director pero esta vez en solitario, ya que su compañero de toda la vida, Chris Sanders, se dedicó a la realización de “Los Croods” (The Croods, 2013). A DeBlois le ofrecieron este trabajo y sólo aceptó con la condición de poder hacer una trilogía (así que ya pueden ir esperando la tercera parte), y hay que decir que la apuesta le salió muy bien. Es que no sólo hay una profundización de los personajes sino también del tono de la historia, muy diferente a lo que se vio en la primera parte. Están los gags y las partes cómicas que harán matar de risa a los más pequeños, pero también se trata el tema de la camaradería y amistad de una manera que le llega más al adulto. Incluso, sin dar muchos más detalles para no quitarles las sorpresas, hay partes más tristes y sentimentales. Si hay algo que le va a llamar la atención al espectador es el nivel de detalle de la animación, y los realizadores lo saben porque se regodean bastante con lo que pueden lograr técnicamente en escenas que son realmente maravillosas. DreamWorks Animation creó nuevos programas que les dan a los personajes una gama más amplia de expresiones, lo que les permiten transmitir más emociones. Y, verdaderamente, traspasan las pantallas.

En cuanto al elenco, además de Baruchel vuelven a brindar sus voces Gerard Butler (Estoico, el papá de Hipo), America Ferrera (su novia Astrid), Craig Ferguson (Bocón), Jonah Hill (Patán), Christopher Mintz-Plasse (Patapez), T.J. Miller (Brutacio) y Kristen Wiig (Bruthilda). A estos se le suman Cate Blanchett y los mencionados Harington y Hounsou. Mención especial para la banda de sonido hecha por John Powell que calza perfecta, tanto sea en escenas de batallas como dramáticas. Apuesten tranquilos a que esta película va a estar entre las nominadas a los Oscar el año que viene.

Para terminar, sólo falta decir esto: “Las segundas partes nunca fueron buenas” reza el dicho, pero hay excepciones en la historia del cine, y ésta es una de ellas.

Leo González


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