“Mundial 2014: demasiadas cosas”

Redacción

Por Redacción

No ha sido un Mundial más, y por muchas razones. Inicialmente, porque el resultado final fue quizá lo más equilibrado. Los alemanes no sólo golearon impiadosamente a dueño de casa sino que a lo largo del torneo demostraron regularidad y pasta de campeones. Y no fueron para nada arrogantes, más bien respetuosos. El premio al mejor jugador del Mundial a Messi se podría haber evitado. Lio recibió con vergüenza la distinción más amarga de su vida y, estimo, inmerecida. Argentina llegó hasta un lugar por demás valedero, subcampeón, sobre la base de un despliegue francamente destacable. Pero todo ello es simplemente para la estadística; lo real es que durante el desarrollo del torneo ocurrieron muchas cosas, algunas sumamente llamativas y otras francamente preocupantes. El mayor evento del fútbol mundial se desarrolló en la casa de los máximos ganadores de la copa. A modo de lista, predeciblemente incompleta, consigno “cosas” que pasaron, muchas de ellas rayanas en el surrealismo y otras de un realismo feroz. Obviamente, el puesto no implica gravedad o consecuencia. 1. Fallecimiento de Jorge López. Evidentemente, una coincidencia trágica fruto de la inseguridad endémica de San Pablo. 2. La hija de “Tití” Fernández. Otra muerte gratuita. Ya no hay dudas de que chocaron el auto para robarles. 3. Obreros muertos en las obras de construcción de los estadios… ¿cuántos fueron? ¿Quién puede saberlo? 4. Desplome del viaducto en Belo Horizonte. Una simple visualización indica que la distancia entre apoyos es excesiva. ¿Falló el cálculo? ¿La construcción? Lo claro es que aún no se sabe oficialmente cuántos muertos hubo. No fue una catástrofe por obra de la casualidad. 5. Estadios sin terminar o terminados a último momento, sin tiempo suficiente para realizar una inspección de aprobación seria. Todo fue improvisado. 6. La temprana e impredecible eliminación de tres potencias futbolísticas mundiales: España, Italia e Inglaterra, en algún caso por ignotas formaciones americanas. 7. La goleada de Alemania a Brasil. Esto es más que llamativo y sin explicaciones más allá de conjeturas. Siete goles son demasiados. ¿El plantel anímicamente desconcertado? ¿Las tácticas y estrategias de Scolari impropias del jogo bonito que les deparó cinco mundiales? Una sensación generalizada del pueblo brasileño rayana en la sorpresa y la incredulidad. 8. Agresiones a los argentinos, relatadas por periodistas y asistentes al evento: permanente hostigamiento a quien portara una camiseta argentina. 9. Brasileños heridos y detenidos cotidianamente por desmanes en todas las sedes. 10. Escandalosa reventa de entradas. Insólito. Se vio involucrada la propia FIFA. Y la AFA, con directivos argentinos comercializando tickets. 11. Barras bravas argentinas instaladas en Brasil y financiadas desde nuestro país. 12. 14.000 millones de dólares de gasto (declarados oficialmente) en un país con el 1% de crecimiento en los últimos años y una inmensa cantidad de gente por debajo del límite de pobreza. 13. La lesión de Neymar. No solamente ha sido muy grosera sino que ha opacado la gran performance de Colombia. ¿Era necesaria? 14. La “mojada” de Lavezzi a Sabella. Ezequiel Lavezzi ingresó por Sergio Agüero en la victoria ante Nigeria y en uno de los momentos más tensos del encuentro se acercó a Alejandro Sabella y le tiró agua en la cara. Una falta de respeto torpemente minimizada. 15. La “mordida” de Suárez. Otro escándalo. Una sanción necesaria pero absolutamente desmesurada. 16. El Bebote, disfrazado de suizo para burlar controles. Y una “conferencia de prensa” auspiciada –vaya a saber por quién– donde ridiculizó a un maestro como Tangalanga. 17. La reina de Holanda (argentina de origen) con lágrimas en los ojos porque perdieron los naranjas. Patético. 18. El endiosamiento de Mascherano, que lo puede todo. Para finalizar, la violencia y los desmanes en el Obelisco y otras ciudades después del triunfo alemán, con la complicidad de las desinteligencias (y mezquindades de índole política) entre la Metropolitana y la Federal, fue lamentable. Gente feliz que festejaba por un lado y delincuentes rompiendo y saqueando todo por otro, con decenas de detenidos hoy ya todos liberados. Demasiadas cosas… Dante Marcelo Rossi, DNI 7.366.538 – Cipolletti

Dante Marcelo Rossi, DNI 7.366.538 – Cipolletti


No ha sido un Mundial más, y por muchas razones. Inicialmente, porque el resultado final fue quizá lo más equilibrado. Los alemanes no sólo golearon impiadosamente a dueño de casa sino que a lo largo del torneo demostraron regularidad y pasta de campeones. Y no fueron para nada arrogantes, más bien respetuosos. El premio al mejor jugador del Mundial a Messi se podría haber evitado. Lio recibió con vergüenza la distinción más amarga de su vida y, estimo, inmerecida. Argentina llegó hasta un lugar por demás valedero, subcampeón, sobre la base de un despliegue francamente destacable. Pero todo ello es simplemente para la estadística; lo real es que durante el desarrollo del torneo ocurrieron muchas cosas, algunas sumamente llamativas y otras francamente preocupantes. El mayor evento del fútbol mundial se desarrolló en la casa de los máximos ganadores de la copa. A modo de lista, predeciblemente incompleta, consigno “cosas” que pasaron, muchas de ellas rayanas en el surrealismo y otras de un realismo feroz. Obviamente, el puesto no implica gravedad o consecuencia. 1. Fallecimiento de Jorge López. Evidentemente, una coincidencia trágica fruto de la inseguridad endémica de San Pablo. 2. La hija de “Tití” Fernández. Otra muerte gratuita. Ya no hay dudas de que chocaron el auto para robarles. 3. Obreros muertos en las obras de construcción de los estadios... ¿cuántos fueron? ¿Quién puede saberlo? 4. Desplome del viaducto en Belo Horizonte. Una simple visualización indica que la distancia entre apoyos es excesiva. ¿Falló el cálculo? ¿La construcción? Lo claro es que aún no se sabe oficialmente cuántos muertos hubo. No fue una catástrofe por obra de la casualidad. 5. Estadios sin terminar o terminados a último momento, sin tiempo suficiente para realizar una inspección de aprobación seria. Todo fue improvisado. 6. La temprana e impredecible eliminación de tres potencias futbolísticas mundiales: España, Italia e Inglaterra, en algún caso por ignotas formaciones americanas. 7. La goleada de Alemania a Brasil. Esto es más que llamativo y sin explicaciones más allá de conjeturas. Siete goles son demasiados. ¿El plantel anímicamente desconcertado? ¿Las tácticas y estrategias de Scolari impropias del jogo bonito que les deparó cinco mundiales? Una sensación generalizada del pueblo brasileño rayana en la sorpresa y la incredulidad. 8. Agresiones a los argentinos, relatadas por periodistas y asistentes al evento: permanente hostigamiento a quien portara una camiseta argentina. 9. Brasileños heridos y detenidos cotidianamente por desmanes en todas las sedes. 10. Escandalosa reventa de entradas. Insólito. Se vio involucrada la propia FIFA. Y la AFA, con directivos argentinos comercializando tickets. 11. Barras bravas argentinas instaladas en Brasil y financiadas desde nuestro país. 12. 14.000 millones de dólares de gasto (declarados oficialmente) en un país con el 1% de crecimiento en los últimos años y una inmensa cantidad de gente por debajo del límite de pobreza. 13. La lesión de Neymar. No solamente ha sido muy grosera sino que ha opacado la gran performance de Colombia. ¿Era necesaria? 14. La “mojada” de Lavezzi a Sabella. Ezequiel Lavezzi ingresó por Sergio Agüero en la victoria ante Nigeria y en uno de los momentos más tensos del encuentro se acercó a Alejandro Sabella y le tiró agua en la cara. Una falta de respeto torpemente minimizada. 15. La “mordida” de Suárez. Otro escándalo. Una sanción necesaria pero absolutamente desmesurada. 16. El Bebote, disfrazado de suizo para burlar controles. Y una “conferencia de prensa” auspiciada –vaya a saber por quién– donde ridiculizó a un maestro como Tangalanga. 17. La reina de Holanda (argentina de origen) con lágrimas en los ojos porque perdieron los naranjas. Patético. 18. El endiosamiento de Mascherano, que lo puede todo. Para finalizar, la violencia y los desmanes en el Obelisco y otras ciudades después del triunfo alemán, con la complicidad de las desinteligencias (y mezquindades de índole política) entre la Metropolitana y la Federal, fue lamentable. Gente feliz que festejaba por un lado y delincuentes rompiendo y saqueando todo por otro, con decenas de detenidos hoy ya todos liberados. Demasiadas cosas... Dante Marcelo Rossi, DNI 7.366.538 - Cipolletti

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