“Mi Argentina conmocionada”

Redacción

Por Redacción

Como verán, o como se darán cuenta, nuestra sociedad no está pasando por el mejor momento. Y no hace falta mirar la televisión, escuchar la radio o leer el diario para saberlo. Con sólo salir afuera, con sólo caminar unas cuantas cuadras podríamos asegurarlo. Hoy Argentina, nuestro país, está siendo cómplice de grandes hechos lamentables que nos involucran a nosotros como seres humanos. Como seres pertenecientes a una sociedad que, aunque se diga lo contrario, está siendo devastada por diversos problemas sociales y económicos también. Es por eso que debemos alzar un poquito más nuestra bandera y defenderla si es que queremos lo mejor para todos. Es obvio que lo queremos. Defender nuestro país, nuestras tierras, nuestra gente. Combatir estos problemas que día a día están jugando con la vida de cientos de personas. Pasan los años, los gobiernos, y sin embargo los problemas centrales que vive el país siguen sin solucionarse. La democracia que recuperó la Argentina en 1983 no ha podido hasta el momento saldar las enormes deudas que se tienen con la sociedad, no pudiendo parar con la pobreza, la marginación y el deterioro de la situación social de nuestro país, la economía y la inseguridad que figuran entre los principales problemas que padecemos los argentinos por estos días. Cada vez que encendemos la televisión y hacemos zapping nos damos cuenta de que no todo es fiesta, no todo es “Tinelli con tacos”, no todo es novela ni circo mediático, no todo es Copa Sudamericana ni promesas de elecciones, no todo es almuerzo con Mirtha Legrand o con el papa. Si nos detenemos mayormente en las cadenas de noticias, nos vamos a enterar de sucesos muy desagradables. De mujeres que han sido torturadas y asesinadas por sus propias parejas, de personas desaparecidas hace años, meses o días y que hasta el día de hoy no se obtiene una señal de ellos, sólo el desamparo y la agonía de sus familias que hacen lo imposible para encontrarlas. Nos enteramos de niños que han quedado huérfanos y padres que quedarán sin ver crecer a sus hijos. De personas que no pierden las esperanzas para poder volver a abrazar, luego de una interminable lucha, a su ser querido. Todos los días vemos pancartas, pasacalles del pueblo pidiendo justicia, reclamando lo justo y lo mejor para todos, para que de una vez nuestro país cambie, logré un poco de paz. Esa paz que tanto pedimos pero que nunca llega. Pero seamos optimistas aunque estemos en el fondo del pozo, si alzamos nuestra voz y no nos dejamos pisotear, si reclamamos dignamente las circunstancias pueden cambiar. Total, la esperanza es lo último que se pierde. Yo quiero un país mejor, vos también seguramente lo querés. Para tus hijos, para las generaciones futuras. Quitemos las barreras, cortemos las cadenas y alcemos nuestra bandera. Hagámonos escuchar y hagamos valer cada derecho que tenemos. Busquemos lo mejor para nuestro país. Todavía es temprano. Ezequiel Jesús Salazar, DNI 35.656.444 Zapala

Ezequiel Jesús Salazar, DNI 35.656.444 – Zapala


Como verán, o como se darán cuenta, nuestra sociedad no está pasando por el mejor momento. Y no hace falta mirar la televisión, escuchar la radio o leer el diario para saberlo. Con sólo salir afuera, con sólo caminar unas cuantas cuadras podríamos asegurarlo. Hoy Argentina, nuestro país, está siendo cómplice de grandes hechos lamentables que nos involucran a nosotros como seres humanos. Como seres pertenecientes a una sociedad que, aunque se diga lo contrario, está siendo devastada por diversos problemas sociales y económicos también. Es por eso que debemos alzar un poquito más nuestra bandera y defenderla si es que queremos lo mejor para todos. Es obvio que lo queremos. Defender nuestro país, nuestras tierras, nuestra gente. Combatir estos problemas que día a día están jugando con la vida de cientos de personas. Pasan los años, los gobiernos, y sin embargo los problemas centrales que vive el país siguen sin solucionarse. La democracia que recuperó la Argentina en 1983 no ha podido hasta el momento saldar las enormes deudas que se tienen con la sociedad, no pudiendo parar con la pobreza, la marginación y el deterioro de la situación social de nuestro país, la economía y la inseguridad que figuran entre los principales problemas que padecemos los argentinos por estos días. Cada vez que encendemos la televisión y hacemos zapping nos damos cuenta de que no todo es fiesta, no todo es “Tinelli con tacos”, no todo es novela ni circo mediático, no todo es Copa Sudamericana ni promesas de elecciones, no todo es almuerzo con Mirtha Legrand o con el papa. Si nos detenemos mayormente en las cadenas de noticias, nos vamos a enterar de sucesos muy desagradables. De mujeres que han sido torturadas y asesinadas por sus propias parejas, de personas desaparecidas hace años, meses o días y que hasta el día de hoy no se obtiene una señal de ellos, sólo el desamparo y la agonía de sus familias que hacen lo imposible para encontrarlas. Nos enteramos de niños que han quedado huérfanos y padres que quedarán sin ver crecer a sus hijos. De personas que no pierden las esperanzas para poder volver a abrazar, luego de una interminable lucha, a su ser querido. Todos los días vemos pancartas, pasacalles del pueblo pidiendo justicia, reclamando lo justo y lo mejor para todos, para que de una vez nuestro país cambie, logré un poco de paz. Esa paz que tanto pedimos pero que nunca llega. Pero seamos optimistas aunque estemos en el fondo del pozo, si alzamos nuestra voz y no nos dejamos pisotear, si reclamamos dignamente las circunstancias pueden cambiar. Total, la esperanza es lo último que se pierde. Yo quiero un país mejor, vos también seguramente lo querés. Para tus hijos, para las generaciones futuras. Quitemos las barreras, cortemos las cadenas y alcemos nuestra bandera. Hagámonos escuchar y hagamos valer cada derecho que tenemos. Busquemos lo mejor para nuestro país. Todavía es temprano. Ezequiel Jesús Salazar, DNI 35.656.444 Zapala

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