Uruguay recibe a los primeros refugiados de la guerra en Siria

Un grupo de 42 personas que huyeron de la violencia interna fueron recibidos por Mujica y ya jugaron al fútbol.

Redacción

Por Redacción

AP

MONTEVIDEO (AFP).- Tras un viaje de dos días y recorrer más de 12.000 kilómetros, 42 refugiados sirios llegaron ayer a Uruguay, donde recibieron una cálida bienvenida encabezada por el presidente José Mujica y los niños comenzaron su adaptación… jugando al fútbol. La anunciada llegada se desarrolló bajo un estricto operativo de seguridad, pero menos de una hora después de su arribo media docena de niños sirios jugaban al fútbol en los amplios jardines de la casa de los Hermanos Maristas que los alojará los primeros meses . “Creo que los chicos son los que más rápido se integran”, comentó a periodistas Mujica, quien los recibió personalmente y luego llamó a otros países de la región a albergar refugiados. “Pienso que otros países tienen que ayudar. Sé que Brasil ya está en el asunto acá en América”, indicó, adelantando que convocará a acciones similares cuando Uruguay asuma la presidencia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la próxima cumbre del bloque, aún sin fecha definida. José Samaniego, representante regional adjunto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que colaboró con el plan uruguayo, también llamó el jueves a que “otros países se sumen a esta iniciativa de Uruguay a través de la organización de programas de reasentamiento”. El jerarca destacó el programa de visas humanitarias aplicado desde 2013 por Brasil y señaló que ocho países de la región han recibido, en forma individual, a unas 300 personas. El primer grupo de refugiados está compuesto por cinco familias: una de 14 integrantes, otra de 12, dos más con seis integrantes cada una y una última de cuatro. La mayor parte de ellos son niños y adolescentes, el principal requisito del gobierno a la hora de la selección. Un segundo grupo de unos 80 refugiados llegará en febrero de 2015. Con banderas de Uruguay y mensajes de bienvenida decenas de personas recibieron con un cerrado aplauso a los primeros refugiados cuando ingresaron a la casa de los Maristas. “Está muy bien que vengan estos y más”, dijo a la AFP Carmen Ribouria, jubilada de 63 años. “Ellos están viviendo una situación horrible y hay que ayudar”.


AP

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