La catarata de crisis no da respiro al mundo

Irak, Siria, Gaza, Ucrania y, ahora, el Estado Islámico

Redacción

Por Redacción

DEBATES | Nuevas guerras

Ucrania, Irak, Siria, la Franja de Gaza y ahora el imparable avance del Estado Islámico: la diplomacia internacional no da abasto para empezar a apagar fuegos en el mundo. La reciente Asamblea General de la ONU fue un muestrario de las tensiones geopolíticas actuales.

Los países árabes intentaron llamar la atención sobre la situación de Gaza tras el reciente conflicto, que terminó en una precaria tregua tras cobrarse la vida de 2.100 palestinos. “Israelíes y palestinos están más polarizados que nunca”, apuntó el secretario general Ban Ki-moon. Con 18.000 casas destruidas y 100.000 gazatíes sin hogar tras la reciente ofensiva, la reconstrucción de la Franja es otro asunto apremiante.

Pero Estados Unidos, Rusia y los aliados de ambos discutieron sobre un tema muy diferente: Ucrania. El año pasado las relaciones entre Washington y Moscú ya eran tensas debido al conflicto sirio, aunque todavía se mantenían las formas. Pero desde que se desató el conflicto de Ucrania se escuchan ante los micrófonos frases que no se oían desde la Guerra Fría. “La idea fundacional de la ONU -garantizar la seguridad colectiva- se basa en la confianza, que ahora mismo desaparece rápidamente, y con ella la posibilidad de lograr una seguridad común”, afirma Wolf, profesor de la Universidad Técnica de Darmstadt.

Para el presidente de la Academia Federal de Política de Seguridad alemana Hans-Dieter Heumann, lo que se ha incrementado no son los conflictos sino el número de Estados inestables y en descomposición, como Somalia, Libia, Mali e ¿Irak? El conflicto entre musulmanes sunnitas y chiitas, azuzado por potencias regionales como Qatar, Arabia Saudita e Irán, puede llevar a un cambio en el trazado de las fronteras, señala.

Heumann cree que la crisis en el este de Ucrania transformará a largo plazo la relación entre la Unión Europea (UE) y Rusia. Pero no existe el peligro de una nueva Guerra Fría en Europa.

¿El mundo se desmorona? No, pero…

Desde principios de este año hay una cascada de crisis y el motivo de ello es, entre otros, el hecho de que Estados Unidos se está distanciando de su papel de policía del mundo. El resultado es una dispersión del poder. Debido a esta dispersión se multiplicarán en el mundo las causas de conflictos armados, aseguran expertos. La actitud reticente de la principal potencia mundial está siendo registrada tanto por actores no estatales como Al Qaeda y el grupo terrorista Estado Islámico (EI) (ver aparte) como por potencias regionales. Entre las últimas, el experto Heumann ve no sólo a China sino también a Irán.

Pero el reciente desafío del Estado Islámico, que pretende instalar un califato en partes del territorio de Siria e Irak mediante un régimen del terror, “es el conflicto más amenazante”, advierten varios expertos. Los avances de la milicia terrorista se convirtieron en el nuevo eje de la política exterior estadounidense. El presidente Barack Obama busca en forma urgente fraguar una alianza internacional lo más amplia posible para combatir al EI, que incluya también a los países de la región.

Para el Instituto de Estudios Estratégicos (IISS), la milicia terrorista colocó al mundo ante un dilema geopolítico.

La alianza que forja Obama y los bombardeos perpetrados no son suficientes para poner de rodillas a EI, al que debe tomarse en serio desde el punto de vista militar, dijo el jefe del IISS John Chipman en Londres. La guerra contra el EI no es una tarea fácil que se ganará únicamente con ataques aéreos. Probablemente pasen muchos años antes de cantar victoria frente a los yihadistas de Siria e Irak, advierten los analistas.

“¿Quién asumirá la lucha terrestre y quién la conducirá? Esta pregunta permanece sin responder”, manifestó Chipman.

Muchos en la región tienen reparos a una acción liderada por Estados Unidos. Numerosos sunnitas contemplan al EI como mal menor o una alternativa frente a los regímenes represivos de Bashar al Assad en Siria y el ex primer ministro iraquí Nuri al Maliki, indicó.

El Estado Islámico controla significativos territorios y se equipó militarmente, apunta el reporte. Y se encuentra en condiciones de financiar sus acciones mediante el contrabando de petróleo y saqueos que le reportan hasta 30 millones de dólares diarios.

A mediano y largo plazos, el IISS cataloga al EI no como amenaza mundial sino más bien regional o, como mucho, transnacional. De todos modos, los casi 3.000 combatientes radicales de Occidente (provenientes de países europeos, de la ex-Yugoslavia e incluso de Estados Unidos) y otros 1.000 de países asiáticos que se les han unido representarán un peligro en el regreso a sus naciones de origen. Según Sven Gareis, del Centro Europeo de Estudios de Seguridad George Marshall, el peligro es tan grande que la lucha contra los yihadistas podría unir a naciones que están enfrentadas en otras cuestiones. “Quizás Occidente, Rusia y China no quieran, pero sencillamente tienen que trabajar juntos. No tienen opción”, afirmó.

Redacción Central

con informes de agencias DPA y AFP


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