Cuenca XV fue un infierno de balas y bronca

Los policías que intervinieron tras el doble crimen de febrero del 2013 describieron un escenario de extrema violencia y conmoción social que les dificultó el trabajo de campo.

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN

NEUQUÉN (AN).- “Nunca había visto un hecho así. Nos tuvimos que replegar por la violencia que había en el barrio”. Así resumió el subcomisario Julio Lincoleo el dantesco escenario que en la madrugada del 10 de febrero del año pasado encontró al llegar a Cuenca XV para intervenir tras el doble homicidio de Matías Jairo Martínez (23) y Joaquín Parra Gómez (17).

A la lluvia de al menos una docena de balas que pusieron fin a la vida de los dos jóvenes, Lincoleo y el subcomisario Martín Barrientos agregaron la convulsión social que se desató después de los asesinatos y que llevó no sólo a que se apedreaban móviles policiales y una ambulancia, sino también al incendio del auto y la vivienda del imputado, Claudio “Tonga” Beliz (24).

“Había unas 30 ó 40 personas que quemaron la casa y el auto y que querían lincharlo. Tuve que llamar a bomberos y disponer grupos especiales para evitar el linchamiento y sacar a la familia, que estaba refugiada en la casa de un vecino”, contó Lincoleo, quien esa noche estaba a cargo de la Zona Oeste de la policía de Neuquén.

En tanto que Barrientos advirtió que llegaron al lugar a las 3 de la mañana pero recién pudieron comenzar a realizar los peritajes a las 4:40 por la convulsión que había.

Ayer, en la tercera audiencia del juicio oral en contra de Beliz, también declaró la licenciada en Criminalística Patricia Escobar Castillo, quien tuvo a su cargo el cotejo de las vainas y plomos encontrados en la escena del doble asesinato.

La especialista contó que en el lugar se encontraron 12 vainas provenientes todas de una pistola 9 milímetros que fue secuestrada de la casa de Nicolás “Kikín” Sotelo, un joven que en ese momento era menor de edad y que fue declarado corresponsable del doble homicidio por la justicia de menores.

En tanto que indicó que se hallaron también seis plomos de los cuales cuatro correspondieron a esa misma pistola y los otros dos no pudieron ser determinados.

Es que al margen de la cantidad de disparos que se hicieron esa noche en la que Parra Gómez y Martínez fueron acribillados de cuatro tiros cada uno, la importancia del análisis balístico radica en que la fiscalía sostiene que Beliz habría utilizado un revólver y que por ello no se encontraron otras vainas en el lugar.

En este juicio por jurados un testigo presencial, Jeremías Cabrera, aseguró que “fueron Beliz y Sotelo”, dos muchachos que integraban la banda de Los Champú – Los Menducos contra la cual Cabrera había declarado por otro homicidio.


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