“¿Quién le pone el cascabel al gato?”
Neuquén se ha convertido en la ciudad más importante del sur argentino. Su pujanza se ve a todas luces en constante expansión. Sin embargo, seguimos siendo un pueblo en lo institucional y nuestros dirigentes y ciudadanos no alcanzan a darse cuenta de que no estamos preparados para tal crecimiento. Me refiero a que si no acompañamos ese desarrollo con un crecimiento institucional muy pronto viviremos un caos de convivencia importante. No podemos vivir haciendo parches, merecemos una buena planificación y atenernos al menos a las leyes que por el momento nos gobiernan. La participación ciudadana es fundamental. Y el ejemplo debe venir de arriba, de nuestros mandatarios; todos debemos ser iguales ante la ley, todos debemos cumplir las ordenanzas vigentes. Una ciudad importante en el país como la nuestra debe mantener la identidad adoptada en 1979 y generar en nuestros jóvenes el sentido de pertenencia y arraigo. No puede cambiar su identidad cíclicamente según el gobernante de turno. Para lograrlo sólo se deben cumplir la Carta Orgánica Municipal y las ordenanzas vigentes. Si Ud. estaciona su automóvil en un lugar prohibido, será pasible de una multa, pues hay una ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante que así lo indica. Si Ud. produce ruidos molestos, lo pueden multar ya que otra ordenanza lo impone. Si saca un árbol de su vereda y no pide permiso, de acuerdo con otra ordenanza será multado. Si fuma en lugares no habilitados, también. Estas situaciones se pueden plantear debido a que existen normas, funcionarios que controlan e informan y un Tribunal de Faltas que impone la pena correspondiente. Los ciudadanos comunes somos pasibles de multas cuando no cumplimos las normas. Todo está regulado ¡y tarifado! ¿Qué pasa cuando el intendente municipal no cumple las ordenanzas vigentes? ¡Nada! ¿Hay ordenanzas que obligan? Sí. ¿Hay sanciones? No. Lo que no funciona en este caso es el control de la Sindicatura Municipal creada a tal efecto, que no informa al Tribunal de Faltas sobre el incumplimiento de las normas por parte del Ejecutivo. La denuncia que presenta el vecino puede ser o no considerada por los síndicos de turno, según sea su conveniencia política. Ésta puede tardar meses e incluso años en ser tratada, como el caso del escudo municipal. La Sindicatura tiene la facultad de actuar de oficio cuando se vulneran las ordenanzas. Esto merece un capítulo aparte. Tampoco lo hace el Concejo Deliberante, que tibiamente “insta” al Ejecutivo a cumplir tal o cual ordenanza. Por supuesto, la corporación política actúa con prudencia: “mañana podemos estar nosotros”. Los concejales no tienen facultades para hacer cumplir las ordenanzas y sugieren hacer una denuncia penal (los concejales, que son nuestros mandatarios, ¿no pueden hacerlo?) Los diputados provinciales, que también son ciudadanos y viven en esta capital, tampoco se han pronunciado. Raro, ¿no? Claro, el Olimpo pertenece a otra esfera. El Ministerio Público Fiscal no considera delito el incumplimiento de los deberes de funcionario público que significa no cumplir la Carta Orgánica Municipal y las ordenanzas correspondientes. Dice que hay mecanismos administrativos para usar, los cuales fueron agotados antes de recurrir a sus servicios de justicia. Entonces, ¿quién le pone el cascabel al gato? Ricardo Dougall DNI 10.532.537 unanuevaprovincia@speedy.com.ar Neuquén
Ricardo Dougall DNI 10.532.537 unanuevaprovincia@speedy.com.ar Neuquén
Neuquén se ha convertido en la ciudad más importante del sur argentino. Su pujanza se ve a todas luces en constante expansión. Sin embargo, seguimos siendo un pueblo en lo institucional y nuestros dirigentes y ciudadanos no alcanzan a darse cuenta de que no estamos preparados para tal crecimiento. Me refiero a que si no acompañamos ese desarrollo con un crecimiento institucional muy pronto viviremos un caos de convivencia importante. No podemos vivir haciendo parches, merecemos una buena planificación y atenernos al menos a las leyes que por el momento nos gobiernan. La participación ciudadana es fundamental. Y el ejemplo debe venir de arriba, de nuestros mandatarios; todos debemos ser iguales ante la ley, todos debemos cumplir las ordenanzas vigentes. Una ciudad importante en el país como la nuestra debe mantener la identidad adoptada en 1979 y generar en nuestros jóvenes el sentido de pertenencia y arraigo. No puede cambiar su identidad cíclicamente según el gobernante de turno. Para lograrlo sólo se deben cumplir la Carta Orgánica Municipal y las ordenanzas vigentes. Si Ud. estaciona su automóvil en un lugar prohibido, será pasible de una multa, pues hay una ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante que así lo indica. Si Ud. produce ruidos molestos, lo pueden multar ya que otra ordenanza lo impone. Si saca un árbol de su vereda y no pide permiso, de acuerdo con otra ordenanza será multado. Si fuma en lugares no habilitados, también. Estas situaciones se pueden plantear debido a que existen normas, funcionarios que controlan e informan y un Tribunal de Faltas que impone la pena correspondiente. Los ciudadanos comunes somos pasibles de multas cuando no cumplimos las normas. Todo está regulado ¡y tarifado! ¿Qué pasa cuando el intendente municipal no cumple las ordenanzas vigentes? ¡Nada! ¿Hay ordenanzas que obligan? Sí. ¿Hay sanciones? No. Lo que no funciona en este caso es el control de la Sindicatura Municipal creada a tal efecto, que no informa al Tribunal de Faltas sobre el incumplimiento de las normas por parte del Ejecutivo. La denuncia que presenta el vecino puede ser o no considerada por los síndicos de turno, según sea su conveniencia política. Ésta puede tardar meses e incluso años en ser tratada, como el caso del escudo municipal. La Sindicatura tiene la facultad de actuar de oficio cuando se vulneran las ordenanzas. Esto merece un capítulo aparte. Tampoco lo hace el Concejo Deliberante, que tibiamente “insta” al Ejecutivo a cumplir tal o cual ordenanza. Por supuesto, la corporación política actúa con prudencia: “mañana podemos estar nosotros”. Los concejales no tienen facultades para hacer cumplir las ordenanzas y sugieren hacer una denuncia penal (los concejales, que son nuestros mandatarios, ¿no pueden hacerlo?) Los diputados provinciales, que también son ciudadanos y viven en esta capital, tampoco se han pronunciado. Raro, ¿no? Claro, el Olimpo pertenece a otra esfera. El Ministerio Público Fiscal no considera delito el incumplimiento de los deberes de funcionario público que significa no cumplir la Carta Orgánica Municipal y las ordenanzas correspondientes. Dice que hay mecanismos administrativos para usar, los cuales fueron agotados antes de recurrir a sus servicios de justicia. Entonces, ¿quién le pone el cascabel al gato? Ricardo Dougall DNI 10.532.537 unanuevaprovincia@speedy.com.ar Neuquén
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora