“A que somos más de dos…”

Redacción

Por Redacción

…los que opinamos de manera similar. Me refiero a la carta del Sr. López Chamadoira publicada en esta sección el 14 de diciembre. Que la educación argentina atraviesa un camino en estrepitoso descenso, lo sabemos. También que la escuela secundaria es la que ostenta los niveles de fracaso y repitencia más elevados de nuestra historia. Y, como si esto fuera poco, se pone de manifiesto el orgullo por lo mucho que se invierte en nuestra educación; en dinero, claro, en computadoras, en aportes para adecuaciones edilicias… pero nada se habla de los resultados de esta “inversión” que nos lleva hoy a ocupar los últimos puestos en las evaluaciones internacionales. ¿No deberíamos avergonzarnos por todo lo que se “invierte” para obtener tan magros resultados? La sanción de la nueva ley de Educación para la provincia de Neuquén, ¿solucionará los problemas de base? También sabemos que no; las leyes regulan y favorecen las acciones, pero no siempre son necesarias para emprender un camino con decisión. Para incorporar a la sala de preescolar (5 años) a más del 90% de los niños en esta provincia mucho antes de que la ley obligara a ello no se necesitó. Por otro lado, la escuela secundaria es obligatoria por ley. Sin embargo, la cruda realidad nos muestra otra cosa. Mientras tanto, pretenden “distraernos” con la discusión de los contenidos de una nueva ley que acudirá en nuestro auxilio. Claro que comparto la necesidad de un cambio urgente e integral, pero soy tan realista como el Sr. López Chamadoira. Imposible en un futuro cercano. La opción de una escuela académica como la que plantea en la carta señalada es interesante, pero me pregunto: ¿a quién le interesa? Y… ¿cómo hacemos para formar un plantel docente con el adecuado nivel académico, cuando nuestros institutos de formación docente, en el mejor de los casos, son apenas escuelas secundarias cuyos docentes, en su gran mayoría, son egresados de esos mismos institutos y no profesores habilitados para ejercer la docencia en un nivel superior? Ojalá seamos más de dos los que integremos la “jauría”, pero no para socavar propuestas que demuestran preocupación y dedicación a esta fundamental problemática, sino para “atacar” a quienes continúan fomentando la mediocridad de nuestros jóvenes, a quienes ya estamos sacrificando por varias generaciones. Recordemos que detenernos en el medio de un río no es permanecer quietos, sino retroceder. Viviana Noemí Susterman DNI 11.121.947 Neuquén

Viviana Noemí Susterman DNI 11.121.947 Neuquén


…los que opinamos de manera similar. Me refiero a la carta del Sr. López Chamadoira publicada en esta sección el 14 de diciembre. Que la educación argentina atraviesa un camino en estrepitoso descenso, lo sabemos. También que la escuela secundaria es la que ostenta los niveles de fracaso y repitencia más elevados de nuestra historia. Y, como si esto fuera poco, se pone de manifiesto el orgullo por lo mucho que se invierte en nuestra educación; en dinero, claro, en computadoras, en aportes para adecuaciones edilicias... pero nada se habla de los resultados de esta “inversión” que nos lleva hoy a ocupar los últimos puestos en las evaluaciones internacionales. ¿No deberíamos avergonzarnos por todo lo que se “invierte” para obtener tan magros resultados? La sanción de la nueva ley de Educación para la provincia de Neuquén, ¿solucionará los problemas de base? También sabemos que no; las leyes regulan y favorecen las acciones, pero no siempre son necesarias para emprender un camino con decisión. Para incorporar a la sala de preescolar (5 años) a más del 90% de los niños en esta provincia mucho antes de que la ley obligara a ello no se necesitó. Por otro lado, la escuela secundaria es obligatoria por ley. Sin embargo, la cruda realidad nos muestra otra cosa. Mientras tanto, pretenden “distraernos” con la discusión de los contenidos de una nueva ley que acudirá en nuestro auxilio. Claro que comparto la necesidad de un cambio urgente e integral, pero soy tan realista como el Sr. López Chamadoira. Imposible en un futuro cercano. La opción de una escuela académica como la que plantea en la carta señalada es interesante, pero me pregunto: ¿a quién le interesa? Y… ¿cómo hacemos para formar un plantel docente con el adecuado nivel académico, cuando nuestros institutos de formación docente, en el mejor de los casos, son apenas escuelas secundarias cuyos docentes, en su gran mayoría, son egresados de esos mismos institutos y no profesores habilitados para ejercer la docencia en un nivel superior? Ojalá seamos más de dos los que integremos la “jauría”, pero no para socavar propuestas que demuestran preocupación y dedicación a esta fundamental problemática, sino para “atacar” a quienes continúan fomentando la mediocridad de nuestros jóvenes, a quienes ya estamos sacrificando por varias generaciones. Recordemos que detenernos en el medio de un río no es permanecer quietos, sino retroceder. Viviana Noemí Susterman DNI 11.121.947 Neuquén

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