Buenas razones para ver “Better call Saul”

La serie nacida de “Breaking Bad” tuvo 6,9 millones de espectadores en su debut y se convirtió en el mejor estreno de la historia del cable

Redacción

Por Redacción

TELEVISIÓN

Era una de las series más esperadas del comienzo de 2015 y quedó en rotunda evidencia.

“Better call Saul”, la serie nacida de la hiperexitosa “Breaking Bad” que cuenta cómo se moldeó a si mismo el abogado Saul Goodman (Bob Odenkirk), arrancó en la señal de cable norteamericana AMC con récord de audiencia para un estreno en la tevé por cable: 6,9 millones de espectadores siguieron el estreno en los EE. UU., 4,4 millones de los cuales se encontraban en la franja de 18 a 49 años, la más deseada por los anunciantes.

Hay que decir que, inteligentes, programaron el estreno de la serie para después “The Walking Dead”, la serie más vista de la televisión de cable, que este domingo volvió en EE. UU. con la segunda tanda de capítulos de su quinta temporada.

“Better Call Saul” llegó con un capítulo el domingo y otro el lunes, episodios que aquí se pudieron ver un día después de su debut en Netflix.

Creada por Gilligan y Peter Gould, la nueva serie toma su nombre de “Breaking Bad”, cuando Walter White y Jesse contratan al extravagante e inescrupuloso Saul Goodman tras unos problemas con la Agencia Federal Antidrogas.

Goodman no sólo se convirtió en un personaje frecuente que aportaba las dosis necesarias de comedia en una trama repleta de tensión, sino también en uno de los favoritos de la audiencia. Algo que atendieron los creadores a la hora de intentar seguir con el éxito que cosecharon.

Mucho más que guiños

“Better call Saul” está llena de guiños para los fans de “Breaking Bad”. La serie comienza con una filmación en blanco y negro, mostrando a un derrotado y algo paranoico Saul Goodman, que trabaja en un Cinnabon. Primer dato para los fans y memoriosos: en el último capítulo de la temporada de “Breaking Bad”, Saul se lamenta: “Si tengo suerte, en un mes a partir de ahora, en el mejor de los casos, estaré al frente de un Cinnabon en Omaha”. Y sí, ahí está el hombre, intentado cambiar su apariencia con un gran bigote.

Lo que enseguida vemos es que Saul Goodman no siempre se llamó así. En verdad su nombre es Jimmy McGill. Así que esta serie, magistralmente filmada y musicalizada, es un viaje a su identidad y a los comienzos de su carrera.

La historia retrocede entonces a 2002 donde se ve al tal Jimmy McGill, intentando conseguir unos patéticos complices para ganar casos ante la ley, y sosteniendo un estudio de abogado en un cuartucho detrás de un gabinete de manicuras.

Sin adelantar demasiado de la trama que promete divertir (con humor negro, claro), hay dos referencias más a la serie madre: en primer lugar aparece Mike Ehrmantraut, el particularísimo hombre de confianza de Gus Frin (el líder de “Pollos Hermanos”), que aquí está en una cabina cobrando peaje, y el temible Tuco (el narco que tiene secuestrados a Walter y Jesse en uno dde los primeros capítulos de la primera temporada)

Dos cosas hay que entender de esta nueva serie.

1.- “Breaking Bad” contó la increíble metamorfosis del bueno y soso de Walter White al despiadado Heisenberg. “Better call Saul” no nos mostrará a un abogado honesto que se transforma en uno trucho. Aunque se llame Jimmy y luego sea Saul, aquí no habrá conversión moral o espiritual. Jimmy ya es trucho cuando comienza el show. O sea que básicamente, ya es el tipo que conocimos en “Breaking Bad”.

2.- A juzgar por lo que ocurre en el capítulo dos, esta serie no vivirá de prestado de su antecesora. Una buena noticia porque si no sólo sería un excusa para juntar los nostálgicos de aquella maravilla que fue la historia de Walter y Jesse.

Lo que queda por ver es si estos dos ingredientes hacen de la nueva creación de Vince Gilligan otra serie memorable o se convierte en desilusión.

Verónica Bonacchi

vbonacchi@rionegro.com.ar


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