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Chos Malal concentra la atención de la semana porque abre el calendario electoral el domingo próximo. Se empiezan a poner a prueba las estrategias de los candidatos, con poco margen para reorganizarse.

Redacción

Por Redacción

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Chos Malal es el primer partido por los puntos en el torneo largo de este año, que tiene varios comicios desperdigados a lo largo del almanaque. En el atardecer del próximo domingo el mundo político neuquino mirará hacia el norte, a la espera del resultado de la elección de intendente en esa ciudad para sacar las primeras conclusiones.

El oficialismo que gobierna hace más de medio siglo la provincia se tiene fe y piensa capitalizar una victoria que da por segura. Habla de “una ola” que nacerá en el norte y se derramará, si se permite el término en estos tiempos de Vaca Muerta, por todo el territorio.

Su principal adversario, el Frente para la Victoria, tratará de ponerle dique apenas unos días después en Zapala, donde gobierna Soledad Martínez (Frente Grande). Allí la elección es el 12 de abril y la intendenta es la favorita para repetir.

Después sí vendrá la fecha principal, el 26 de abril. Ese domingo se elegirán gobernador y vice en única vuelta (el que gane, por la diferencia que sea, se quedará con el trofeo), 35 diputados y una multitud de intendentes y concejales, algunos en ciudades grandes y no controladas por el MPN como Centenario, San Martín y Junín de los Andes.

Para el segundo semestre del año quedará otro partido relevante: el municipio de la capital, posible repechaje para algunos, pieza tentadora para los que imaginan que “la ola” tendrá altura suficiente para reconquistarlo. Y por último, las bancas en el Congreso de la Nación.

Esta semana laboral es corta por el feriado en conmemoración del Día de la Memoria. Los partidos en competencia aprovecharán los centros turísticos repletos para filtrar sus mensajes entre los que allí descansan, y luego se concentrarán en la zona norte.

El mensaje triunfalista del Movimiento Popular Neuquino ya asoma: como aquellos equipos que clasifican sin jugar, dice que triunfó en el 15% de los municipios porque es el único partido que se presenta a la elección. Hay otro puñado en los cuales tendrá un solo adversario. Ese inalcanzable despliegue territorial tiene mucho que ver con el medio siglo en el poder y el uso de los recursos del Estado, que le permiten al partido oficial llegar adonde pocos pueden.

El tono de “ya ganamos” impregna la campaña del MPN desde que Omar Gutiérrez declaró que en la interna abierta de noviembre del 2014 se definía quién sería el próximo gobernador.

Gutiérrez, lo dijo Jorge Sapag esta semana, ya no es el muchacho introvertido que hasta ahora participó en una sola elección general en toda su carrera política (y la perdió). Para los nostálgicos: fue tercero en una lista de concejales que acompañaba la boleta de Federico Brollo intendente de la capital. Los dos primeros puestos los ocupaban Gloria Sifuentes, hoy candidata a diputada, y Oscar Closs quien, independientemente de donde vota, puede ser candidato en Centenario según acaba de decir la Justicia electoral. El 2 de marzo de 2003 los derrotó Horacio Quiroga.

Ahora Gutiérrez se muestra sonriente y seguro de sí mismo, lo cual es cierto a medias. Internamente siente que el gabinete lo acompaña poco y desconfía hasta de su compañero de fórmula Rolando Figueroa (llamado a salir fortalecido si gana el MPN el domingo en Chos Malal, pero inocultable padre de la derrota si el resultado es adverso).

La estrategia de campaña le reservó a Gutiérrez el lugar de la sonrisa, las promesas y las buenas noticias. A pesar de estar de licencia en el cargo de ministro de Economía, no se priva de salir en ninguna foto cortando cintas en cada inauguración, aunque sea la de una escuela sin muebles.

El encargado de recibir las críticas y responderlas es Sapag, el gobernador que promete ejercer el poder hasta el último segundo del último minuto del último día de mandato… y después también. Sapag eligió a Gutiérrez (viene a ser una estrategia de carry aplicada a la política, otra vez se pide permiso para usar la metáfora), si le sale bien lo confirmará como el gran cerebro de la política provincial.

Sapag no estará en ninguna boleta de las 18 que habrá en el cuarto oscuro. Por si alguien se confunde, la papeleta del MPN tendrá la foto de la sonriente fórmula, replicando la imagen que se puede ver hasta el hartazgo en cada calle de cada ciudad y cada pueblo de la provincia. (Todos los partidos pueden hacer lo mismo porque este año se acordó, por primera vez, que la boleta lleve la imagen de los candidatos. Y sin límites, de modo que en teoría pueden incluir la foto de los 35 aspirantes a diputados, como si fuera el muro de una red social).

Mientras el MPN despliega su fuerza territorial, el Frente para la Victoria y Nuevo Compromiso Neuquino (las otras agrupaciones que, según todas las encuestas, están en el podio) buscan su lugar con estrategias distintas.

Ramón Rioseco, el candidato del kirchnerismo que no se lleva taaan bien con los kirchneristas, se reunió en Buenos Aires con Miguel Galuccio el mismo día que trascendió lo que Sapag sospecha: que el CEO de YPF está detrás del bloqueo a Enercana, la oscura empresa que ganó la licitación de un área petrolera en la provincia.

El martes conversará en Bolivia con el presidente Evo Morales sobre la relación del Estado y las empresas en ese país, en contraposición al modelo noruego del que siempre habla Sapag.

El gobierno nacional envió, hasta ahora, un solo ministro para respaldar a los candidatos del Frente para la Victoria y fue suficiente para demostrar que no importa la cantidad sino lo que vienen a decir: Daniel Gollan, el flamante titular de la cartera de Salud, volvió a meter el dedo en la llaga con las cifras de la mortalidad infantil y logró impacto mediático.

Si es por discutir sobre números, el gobierno provincial dio a conocer índices de desocupación que, oh casualidad, son altos en municipios controlados por aliados al Frente para la Victoria, entre ellos Cutral Co del propio Rioseco (en rigor, se mantiene en el mismo nivel desde hace años).

Quiroga, el tercero en la discusión, ya dejó en el pasado (entre tantas cosas) su raro experimento de mostrarse como referente de Macri y Massa. Al igual que sus competidores provinciales, también sufre las pujas internas de quienes lo acompañan.

Se observa un cambio sutil en la estrategia del intendente: critica un poco menos, trata de hablar más de propuestas. No falta quien dice, socarrón, que piensa más en cuidar el arco propio antes que hacer goles en el ajeno.

Guillermo Berto

gberto@rionegro.com.ar

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