“Es tiempo de que el rector Crisafulli se expida sobre las irregularidades en la UNC”

Redacción

Por Redacción

En mi carta de lectores anterior, publicada el 11 de marzo (“Un método particular de selección de profesores en la UNC”), relaté mi experiencia como participante en un concurso docente, realizado el 4 de marzo, de la materia de Economía en la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Comahue. Entre cuatro participantes obtuve el segundo orden de mérito, detrás de una persona que, como dije en dicha carta y constaba en el dictamen del concurso, no tenía “ninguna educación formal en el área económica (ni carrera de grado, ni maestría o doctorado afín) como tampoco ninguna experiencia docente ni publicaciones de ningún tipo relacionadas con la ciencia económica”. Mis antecedentes constaban de un doctorado en Economía, dos licenciaturas (en Economía y en Ciencia Política) y una maestría en negocios; casi 20 años de experiencia nacional e internacional en cargos docentes y numerosas publicaciones en el área económica. Sin embargo, el ingeniero Cares Leiva ganó el concurso con 95 puntos y a mí se me calificó con 80 puntos. En función de la evidente brecha en los antecedentes de ambos, según mi parecer, realicé la impugnación del concurso el 12 de marzo. El Consejo Directivo de la facultad decidió el 17 de abril, en fallo dividido, ratificar el dictamen del concurso. Entre tanto, el 27 de abril el ganador del concurso, ingeniero Cares Leiva, envió una carta de lectores a este medio (“Un interesante marco para discutir sobre economía”). En dicha carta el ingeniero afirmaba que la evaluación de los antecedentes no sería lo más relevante en un concurso docente sino que lo fundamental era considerar otros criterios de selección, ya que la Universidad del Comahue procura “la formación integral y armónica de sus componentes e infunde en ellos el espíritu de rectitud moral y de responsabilidad cívica y sostiene la plena vigencia de los derechos humanos”. A partir de ese punto Cares Leiva me imputa, en función de mis ideas liberales, no sólo adscribir una posición contraria a los derechos humanos sino también a favor del autoritarismo. Los que hayan leído a los primeros autores liberales (por ejemplo: John Locke, Alexis de Tocqueville o nuestro Juan Bautista Alberdi) encontrarán una férrea defensa no sólo de las libertades civiles sino fundamentalmente una total oposición a los regímenes autoritarios y totalitarios, principios que comparto plenamente. En función de la discriminación ideológica que me hace Cares Leiva me estaría vedada la entrada a una universidad pública. Sin embargo, en el Estatuto de la Universidad del Comahue se afirma que “la Universidad es prescindente en materia ideológica, política y religiosa, asegura dentro de su recinto la más amplia libertad de investigación y de expresión…”. Si no entiendo mal, la acusación que me hace Cares Leiva estaría en las antípodas de las normas básicas de la UNC, lo cual es extraño para una persona que hace 25 años trabaja de manera exclusiva en la misma institución. Pero las cosas no terminan acá. Los primeros días de mayo la agrupación de alumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNC, Integración + Independientes, publicó una carta abierta (en Facebook buscar “Integración Ingeniería Comahue”, posteada el 5 de mayo) denunciando irregularidades en el concurso más graves que aquellas de las que yo tenía conocimiento. Los alumnos afirman que “el jurado falta a la verdad al volcar los antecedentes falsos sobre el concursante que resulta ganador”. Por ejemplo, mientras que en el dictamen del jurado se afirma que el ganador “registra cursos de formación en ingeniería y sus aplicaciones en cuestiones económicas, tecnológicas, de ingeniería en proceso, del medio ambiente y el saneamiento”, en la carta abierta de los alumnos se menciona que en el CV presentado por Cares Leiva sólo “constan diez cursos de formación, de los cuales ninguno es en dichos campos de conocimiento”. Otro ejemplo: mientras que en el dictamen del concurso se menciona que Cares Leiva “se desempeñó como asistente de docencia regular con dedicación exclusiva en el sistema universitario desde 1995… habiéndose integrado a lo largo de su trayectoria en numerosas cátedras… vinculadas a temas tecnológicos, de procesos, económicos y medioambientales”, en la denuncia de los alumnos se menciona que en el CV de Cares Leiva solamente “figura que en tal categoría docente se desempeñó en Física III y IV desde 1995 hasta 1998”. Por último, en el dictamen los miembros del jurado expresan que Cares Leiva “registra antecedentes de participación en proyectos de investigación, vinculados a temas tecnológicos, económicos productivos y del medio ambiente en el marco del Sistema Nacional de Ciencia y Técnica. En ese carácter ha elaborado y presentado diversos trabajos en Congresos, Jornadas y otros eventos científicos y de extensión universitaria”; los alumnos en la carta confirman que en el CV del ganador “dichos proyectos de investigación no existen… mucho menos existen los trabajos mencionados para congresos y eventos científicos”. De ser ciertas las afirmaciones que realizan los alumnos del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería, ¿podríamos estar frente a un caso de adulteración de un documento público, como lo es el dictamen de un concurso universitario? No sólo habría responsabilidades por parte de Cares Leiva por aceptar haber ganado mediante estos artificios, sino principalmente de los tres jurados que, unánimemente, dieron ganador a aquél: la exdecana de la Facultad de Economía (Lic. Graciela Landriscini), el recién electo diputado provincial (Lic. Mario Pilatti) y el hasta hace unos meses docente a cargo del curso de Economía (ingeniero Ricardo Nellar). Me vienen a la mente las palabras del economista francés Jacques Rueff: “Sean socialistas o sean liberales, pero no sean mentirosos”. ¿Conoce el rector lo que está sucediendo en los concursos docentes? ¿Conoce el rector las manifestaciones de algunos de sus profesores contrarias a los estatutos de la Universidad del Comahue? Me gustaría que, a esta altura de los acontecimientos, el rector Crisafulli se expidiera públicamente al respecto. Pablo Guido DNI 20.956.205 Neuquén

Pablo Guido DNI 20.956.205 Neuquén


En mi carta de lectores anterior, publicada el 11 de marzo (“Un método particular de selección de profesores en la UNC”), relaté mi experiencia como participante en un concurso docente, realizado el 4 de marzo, de la materia de Economía en la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Comahue. Entre cuatro participantes obtuve el segundo orden de mérito, detrás de una persona que, como dije en dicha carta y constaba en el dictamen del concurso, no tenía “ninguna educación formal en el área económica (ni carrera de grado, ni maestría o doctorado afín) como tampoco ninguna experiencia docente ni publicaciones de ningún tipo relacionadas con la ciencia económica”. Mis antecedentes constaban de un doctorado en Economía, dos licenciaturas (en Economía y en Ciencia Política) y una maestría en negocios; casi 20 años de experiencia nacional e internacional en cargos docentes y numerosas publicaciones en el área económica. Sin embargo, el ingeniero Cares Leiva ganó el concurso con 95 puntos y a mí se me calificó con 80 puntos. En función de la evidente brecha en los antecedentes de ambos, según mi parecer, realicé la impugnación del concurso el 12 de marzo. El Consejo Directivo de la facultad decidió el 17 de abril, en fallo dividido, ratificar el dictamen del concurso. Entre tanto, el 27 de abril el ganador del concurso, ingeniero Cares Leiva, envió una carta de lectores a este medio (“Un interesante marco para discutir sobre economía”). En dicha carta el ingeniero afirmaba que la evaluación de los antecedentes no sería lo más relevante en un concurso docente sino que lo fundamental era considerar otros criterios de selección, ya que la Universidad del Comahue procura “la formación integral y armónica de sus componentes e infunde en ellos el espíritu de rectitud moral y de responsabilidad cívica y sostiene la plena vigencia de los derechos humanos”. A partir de ese punto Cares Leiva me imputa, en función de mis ideas liberales, no sólo adscribir una posición contraria a los derechos humanos sino también a favor del autoritarismo. Los que hayan leído a los primeros autores liberales (por ejemplo: John Locke, Alexis de Tocqueville o nuestro Juan Bautista Alberdi) encontrarán una férrea defensa no sólo de las libertades civiles sino fundamentalmente una total oposición a los regímenes autoritarios y totalitarios, principios que comparto plenamente. En función de la discriminación ideológica que me hace Cares Leiva me estaría vedada la entrada a una universidad pública. Sin embargo, en el Estatuto de la Universidad del Comahue se afirma que “la Universidad es prescindente en materia ideológica, política y religiosa, asegura dentro de su recinto la más amplia libertad de investigación y de expresión…”. Si no entiendo mal, la acusación que me hace Cares Leiva estaría en las antípodas de las normas básicas de la UNC, lo cual es extraño para una persona que hace 25 años trabaja de manera exclusiva en la misma institución. Pero las cosas no terminan acá. Los primeros días de mayo la agrupación de alumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNC, Integración + Independientes, publicó una carta abierta (en Facebook buscar “Integración Ingeniería Comahue”, posteada el 5 de mayo) denunciando irregularidades en el concurso más graves que aquellas de las que yo tenía conocimiento. Los alumnos afirman que “el jurado falta a la verdad al volcar los antecedentes falsos sobre el concursante que resulta ganador”. Por ejemplo, mientras que en el dictamen del jurado se afirma que el ganador “registra cursos de formación en ingeniería y sus aplicaciones en cuestiones económicas, tecnológicas, de ingeniería en proceso, del medio ambiente y el saneamiento”, en la carta abierta de los alumnos se menciona que en el CV presentado por Cares Leiva sólo “constan diez cursos de formación, de los cuales ninguno es en dichos campos de conocimiento”. Otro ejemplo: mientras que en el dictamen del concurso se menciona que Cares Leiva “se desempeñó como asistente de docencia regular con dedicación exclusiva en el sistema universitario desde 1995… habiéndose integrado a lo largo de su trayectoria en numerosas cátedras… vinculadas a temas tecnológicos, de procesos, económicos y medioambientales”, en la denuncia de los alumnos se menciona que en el CV de Cares Leiva solamente “figura que en tal categoría docente se desempeñó en Física III y IV desde 1995 hasta 1998”. Por último, en el dictamen los miembros del jurado expresan que Cares Leiva “registra antecedentes de participación en proyectos de investigación, vinculados a temas tecnológicos, económicos productivos y del medio ambiente en el marco del Sistema Nacional de Ciencia y Técnica. En ese carácter ha elaborado y presentado diversos trabajos en Congresos, Jornadas y otros eventos científicos y de extensión universitaria”; los alumnos en la carta confirman que en el CV del ganador “dichos proyectos de investigación no existen… mucho menos existen los trabajos mencionados para congresos y eventos científicos”. De ser ciertas las afirmaciones que realizan los alumnos del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería, ¿podríamos estar frente a un caso de adulteración de un documento público, como lo es el dictamen de un concurso universitario? No sólo habría responsabilidades por parte de Cares Leiva por aceptar haber ganado mediante estos artificios, sino principalmente de los tres jurados que, unánimemente, dieron ganador a aquél: la exdecana de la Facultad de Economía (Lic. Graciela Landriscini), el recién electo diputado provincial (Lic. Mario Pilatti) y el hasta hace unos meses docente a cargo del curso de Economía (ingeniero Ricardo Nellar). Me vienen a la mente las palabras del economista francés Jacques Rueff: “Sean socialistas o sean liberales, pero no sean mentirosos”. ¿Conoce el rector lo que está sucediendo en los concursos docentes? ¿Conoce el rector las manifestaciones de algunos de sus profesores contrarias a los estatutos de la Universidad del Comahue? Me gustaría que, a esta altura de los acontecimientos, el rector Crisafulli se expidiera públicamente al respecto. Pablo Guido DNI 20.956.205 Neuquén

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