“Comuniquémonos más”
Desde siempre el hombre buscó comunicarse con el otro y con su inteligencia logró hacerlo cada vez más lejos en la Tierra, después con la Luna y con Marte e imaginarios marcianos. Al principio la telecomunicación a distancia fue con bocanadas de humo, después la carta escrita, el chasque, el correo… llegó Morse en 1832 con el telégrafo, Bell en 1872 con el teléfono y Marconi con la radio en 1896. Así siempre mejorando y avanzando en la comunicación del hombre con el hombre hasta la computadora actual, rebote satelital, voz e imagen. Hoy con sólo apretar un botón se hace desaparecer las distancias para comunicarse. ¡Aleluya! La inteligencia divina del ser humano hoy festeja sus logros en el Día Mundial de las Telecomunicaciones, pero… ¡lástima! Lástima que dejó atrás, la pasó por arriba o se olvidó de la comunicación corta, el “bigote a bigote” aquí, en su ámbito, con su vecino, con su familia, sobre todo el padre con sus hijos que poco lo ven por el trajinar de su doble empleo, el cansancio o tal vez el no escucharlos por considerar que son preguntas sin importancia de niño o adolescente. Así es que aquellas preguntas del hijo, la esposa o la niña de cuatro añitos quedarán pendientes, sin responder. La comunicación es necesaria para formar y entregar hijos sanos de cuerpo y espíritu, llenos de amor y buenos ejemplos a una sociedad frustrada y evidentemente desviada que debemos corregir, porque de eso sí somos todos responsables. Cuando la guía del buen consejo no se hizo justo a tiempo por falta de comunicación, la cosecha futura es rápida; cuando el diálogo llegó tarde, ahora ya nadie la escucha. No olvidemos comunicarnos con los que tanto queremos, ahora, ya. También hay incomunicación entre el gobierno y los gremios, que no se escuchan; entre el obrero y el patrón, entre el empleado de ventanilla y el pobre que va a pedir una explicación, etcétera. Comuniquémonos con los que nos rodean, los cercanos, no vayamos tan lejos. Este diario y este espacio son un excelente medio de comunicación, aprovechémoslo. Dios es el más lejano y el más rápido en escucharnos, siempre nos responde. Rubén Paeras DNI 7.386.578 Godoy
Rubén Paeras DNI 7.386.578 Godoy
Desde siempre el hombre buscó comunicarse con el otro y con su inteligencia logró hacerlo cada vez más lejos en la Tierra, después con la Luna y con Marte e imaginarios marcianos. Al principio la telecomunicación a distancia fue con bocanadas de humo, después la carta escrita, el chasque, el correo... llegó Morse en 1832 con el telégrafo, Bell en 1872 con el teléfono y Marconi con la radio en 1896. Así siempre mejorando y avanzando en la comunicación del hombre con el hombre hasta la computadora actual, rebote satelital, voz e imagen. Hoy con sólo apretar un botón se hace desaparecer las distancias para comunicarse. ¡Aleluya! La inteligencia divina del ser humano hoy festeja sus logros en el Día Mundial de las Telecomunicaciones, pero... ¡lástima! Lástima que dejó atrás, la pasó por arriba o se olvidó de la comunicación corta, el “bigote a bigote” aquí, en su ámbito, con su vecino, con su familia, sobre todo el padre con sus hijos que poco lo ven por el trajinar de su doble empleo, el cansancio o tal vez el no escucharlos por considerar que son preguntas sin importancia de niño o adolescente. Así es que aquellas preguntas del hijo, la esposa o la niña de cuatro añitos quedarán pendientes, sin responder. La comunicación es necesaria para formar y entregar hijos sanos de cuerpo y espíritu, llenos de amor y buenos ejemplos a una sociedad frustrada y evidentemente desviada que debemos corregir, porque de eso sí somos todos responsables. Cuando la guía del buen consejo no se hizo justo a tiempo por falta de comunicación, la cosecha futura es rápida; cuando el diálogo llegó tarde, ahora ya nadie la escucha. No olvidemos comunicarnos con los que tanto queremos, ahora, ya. También hay incomunicación entre el gobierno y los gremios, que no se escuchan; entre el obrero y el patrón, entre el empleado de ventanilla y el pobre que va a pedir una explicación, etcétera. Comuniquémonos con los que nos rodean, los cercanos, no vayamos tan lejos. Este diario y este espacio son un excelente medio de comunicación, aprovechémoslo. Dios es el más lejano y el más rápido en escucharnos, siempre nos responde. Rubén Paeras DNI 7.386.578 Godoy
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