Seminario de danza en puntas de pie

Medio centenar de alumnas accedieron a los conocimientos dados por la directora de la Escuela de Ballet del Teatro del Lago de Frutillar (Chile), Macarena Montecino Barra.

Redacción

Por Redacción

CULTURA

Teresita Méndez

teremendez@live.com.ar

La directora de la Escuela de Ballet del Teatro del Lago de Frutillar (Chile), Macarena Montecino Barra permaneció en Bariloche durante el fin de semana para dictar un seminario de perfeccionamiento. Miembro del Internacional Dance Council para la Unesco y de la Royal Academy of Dance Londres con certificación de la Ecole Nationale de Danse de la Ópera de París, compartió conocimientos con alumnas del Atelier de Danzas María Quaglia.

Una sesión fotográfica a la que gentilmente accedió venciendo la timidez, permitió un breve aunque demostrativo indicio de lo que pareció una metamorfosis. Gráciles movimientos y estilizada postura corporal refuerzan conceptos expresados momentos antes durante una charla.

Habiendo visitado esta ciudad con anterioridad como turista, con este seminario inaugura la actividad de intercambio académico con María Quaglia introduciendo fundamentos de la escuela inglesa de enseñanza del ballet “que en Argentina es bastante desconocido. María es una pionera al atreverse con esta metodología tan seria de enseñanza”, consideró Macarena.

En cuatro niveles -diferenciados por edades, conocimientos y experiencia-, el trabajo consistió “principalmente en reforzar todo el trabajo adquirido” e introducir a las alumnas en preceptos específicos.

Egresada del Teatro Colón, la responsable del atelier local aportó que la metodología de enseñanza más tradicional en el país es la de la escuela rusa. Aunque “por lo que conozco, cada profesor escoge su línea e investigación en base a su conocimiento”, agrega la directora de la institución trasandina que cuenta con más de cien alumnas de entre 3 y 70 años. Aquí, fue medio centenar la cantidad de bailarinas en plena formación que tuvieron oportunidad de asistir al seminario.

Consultadas sobre la ausencia de varones entre el alumnado, coincidieron en afirmar que existe “un mito sobre el bailarín hombre, cuesta que se acerquen. Son muy pocos los que se atreven a romper con los preconceptos tan profundamente arraigados en la sociedad”.

Acercamiento a la Royal Academy of Dance (RAD) desde 2013 y certificación mediante, el Teatro del Lago comparte metas con una de las organizaciones de educación en danza más influyente del mundo. Entre ellas, establecer estándares globales para exámenes de ballet clásico, formación docente y desarrollo profesional continuo.

Caracterizado por acercar espectáculos de nivel internacional a la décima Región chilena, el teatro ofrece la posibilidad de asistir a su escuela de ballet desde hace cinco años. A cargo de su dirección desde hace tres, Macarena dio sus primeros pasos como docente en el Teatro Municipal de Santiago donde estuvo a cargo durante doce años de la formación de nuevas generaciones de bailarines chilenos. “Con gran orgullo puedo decir que nacieron buenos bailarines de aquel tiempo. De ahí me llamaron del Teatro del Lago”.

El método inglés “resguarda la correcta enseñanza de la danza a través de una forma muy sana y segura, evitando lesiones y propiciando un ambiente emocional adecuado para el estudiante. Aspecto que es sumamente valorado y resguardado”.

La de la danza es una carrera exigente física y emocionalmente, define. “Lo lindo de esta escuela es que no sólo se preocupa por crear un buen bailarín en los aspectos técnicos sino también resguardar sus emociones, porque estamos creando futuros artistas”. Propende a fortalecer además la autoestima y la seguridad física, resguardando la integridad del estudiante aunque continúe siendo rigurosa en los aspectos técnicos.

Zapatillas de punta

Desde aquellas zapatillas rojas del cuento de Hans Christian Andersen al imaginario popular, los pies de los bailarines adquieren protagonismo.

Si bien la exigencia física integral propicia lesiones, “con una práctica sana y segura la posibilidad disminuye a medida que aumenta el desarrollo de la investigación de la técnica dancística”, asegura Macarena.

Admitiendo que la práctica resulta dolorosa al comienzo, sostiene que “después uno se acostumbra y va adquiriendo técnicas de extensión, por ejemplo.

“La zapatilla de punta nació en un período romántico del ballet. Había un señor italiano cuya hija era bailarina y quería que trascendiera en la historia. Se le ocurrió envolver la punta de una zapatilla común y corriente para que ella se posara sobre los dedos y se viera más mágica. Desde entonces ha pasado mucho tiempo” y en la actualidad los bailarines gozan de los beneficios de los avances de la tecnología que contribuyen a brindar mayor confort.

“Son varias capas de una tela especial, con un pegamento especial, que hace una punta dura. Cada bailarina escoge el modelo según su tipo y flexibilidad del pie”.

Sostén, apoyo y vehículo de gráciles movimientos, requieren de cuidados especiales. “Las clases de ballet destinan una sección importante al fortalecimiento de la musculatura intrínseca del pie, a la flexibilidad de los tobillos”, ejemplifica.

Macarena agrega que el tiempo destinado a la práctica varía dependiendo de la intención con que sea emprendida la danza. “Hay como dos ramas, quienes la toman como un hobby y quienes desean desarrollar una vocación y esperan que el ballet sea parte de su vida. Desde la educación, es encarada siempre de la manera más seria y formal posible”, define.

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