Desbaratan banda de secuestradores virtuales

Operaba en Neuquén y Mar del Plata. Detuvieron a 20 personas. El último año habría cobrado rescates por cerca de $ 1.500.000.

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN

NEUQUÉN (AN).- Los mismos celulares que utilizaron para estafar a familias de la zona simulando que habían secuestrado a un integrante, fueron los que permitieron determinar cómo operaban y quiénes conformaban la banda que fue desbaratada ayer. Se cree que solo en el último año hizo estafas por cerca de 1.500.000 pesos.

Los primeros secuestros virtuales fueron en diciembre de 2013 y por lo novedoso se llegaron a cobrar cuatro “rescates” por noche. “Al principio les iba bien, de cinco llamados que hacía cobraban en cuatro. Después se les complicó pero siguieron haciendo unos cinco llamados por noche . Tenemos 70 denuncias en un año, la mayoría de gente que no pagó”, explicó el titular del departamento de Delitos Económicos, el comisario Ricardo Caro.

Tras un año de investigaciones y seis meses de escuchas telefónicas la policía allanó ocho viviendas de esta ciudad, la mayoría en la zona del Bajo y demoró a veinte personas, entre ellas las seis que buscaban. Se estima que a más tardar hoy recuperen la libertad y sigan sujetos a la causa.

“Se trata de tres familias de zíngaros, parientes entre sí. Utilizaban los locales de venta de autos como pantalla” presumiblemente para blanquear lo estafado”, explicó.

Pero la ramificación de esta banda es más amplia y según el fiscal de Delitos Patrimoniales, Marcelo Jara, “sería la misma que hizo el mismo tipo de estafas en Mar del Plata, porque por lo que sabemos iban y venían de esa ciudad”.

Los zíngaros demorados son sospechosos de haber concretado unos 26 secuestros virtuales en el último año, la gran mayoría en esta ciudad. Creen que estafaron a ancianos a través del “cuento del tío” en el que aseguran que hay billetes que saldrán de circulación y se ofrecen a cambiarlos.

Ayer se secuestraron 15 autos -entre ellos un Mercedes Benz y un Volkswagen Vento- que usaban para recoger el dinero de la estafa.

A medida que la modalidad se fue difundiendo alteraron su forma de operar. “Últimamente le hacían dejar a las víctimas el dinero en una plaza o lugar cercano, pero siempre fuera del domicilio, porque antes pasaban a buscarla por las mismas casas de las víctimas”, indicó Caro.

Hay gente que llegó a pagar 50.000 dólares por un familiar que, en realidad, nunca fue secuestrado.

Tenían hasta “lloronas”

A medida que el negocio empezó a caer, los secuestradores comenzaron a aceptar cualquier elemento de valor como parte de pago y son precisamente esos elementos, muchos de ellos joyas de oro y hasta un reloj Rolex, las pistas que se estima que permitirán hilvanar a los sospechosos con los robos.

La policía exhibió parte de lo secuestrado en las que se evidenciaban cheques al portador por hasta 19.000 pesos, dólares, euros, pesos chilenos, argentinos y uruguayos y hasta reales.

Había computadoras, televisores de 55 pulgadas, y muchos juegos de platería de la mejor calidad, que en la desesperación la gente entregó para rescatar al familiar que pensaban estaba secuestrado.

El fiscal Marcelo Jara contó que “tenían hasta lloronas”, en referencia a las mujeres que se hacían pasar por las personas secuestradas y lloraban y gritaban mientras el secuestrador decía que si llamaban a la policía la iban a matar.

En cada caso participaban al menos tres personas: el que llamaba, la que lloraba y gritaba y la que pasaba a buscar el dinero.

La selección de las víctimas partía de una breve investigación en la que conocían a los integrantes de una familia, el teléfono de la casa y que uno no estaba.


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