“Una imagen parcial, sesgada y distorsionada”

Redacción

Por Redacción

Atento a la columna de opinión firmada por el arquitecto Omar Reggiani y publicada en este matutino el 1 del corriente (Día del Arquitecto), y en mi carácter de miembro de la Mesa Ejecutiva de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (Fadea), solicito que en el mismo tenor y carácter se publiquen los conceptos que transcribo. La Fadea es una organización con personería jurídica desde hace 27 años. Los 18 colegios provinciales de arquitectos creados por sendas leyes jurisdiccionales y cinco sociedades con personería jurídica representan a los más de 60.000 arquitectos matriculados en todo el país. La pertenencia a la Fadea es totalmente voluntaria. Están representadas todas las provincias argentinas. La máxima autoridad es la Asamblea y la función ejecutiva es ejercida por ocho arquitectos que ocupan ad honórem los cargos de presidente, vicepresidente, secretario y tesorero (Mesa Ejecutiva), además de cuatro vocales. Por encima de las obligaciones legales, y por el consenso de todas las entidades, los ocho miembros que componen la Mesa Directiva representan a cada una de las regiones, ratificando así en los hechos concretos el carácter federal de la Fadea. Por último, ésta no tiene ninguna autoridad jerárquica sobre las entidades provinciales. Además de la asamblea anual obligatoria y otros encuentros temáticos, se realizan en forma periódica entre cinco y seis reuniones plenarias entre febrero y diciembre, ocasión en que, con la presencia de las autoridades y todos los delegados provinciales, se analizan, debaten y acuerdan las acciones que debe implementar la Mesa Directiva. Las resoluciones se adoptan por amplio consenso. En el contexto descripto se realizó la tercera reunión del 2015 en la ciudad de Santiago del Estero el 11 y 12 de junio, y entre otras cuestiones se aprobó por unanimidad la difusión del texto que provocó la “sorpresa” del arquitecto Reggiani, tal como lo menciona en el primer párrafo de su nota. Hasta aquí nada sería objetable, ni el estado de “sorpresa” ni las legítimas opiniones en discrepancia por parte del firmante. Lo que sí me resulta altamente cuestionable es que a partir de esta “sorpresa” en una meticulosa y ordenada nota compuesta por nueve párrafos se transmita a los lectores, quienes no necesariamente tienen que conocer pormenores del ejercicio de la profesión de arquitectos, una imagen a mi exclusivo entender parcial, sesgada y distorsionada del contenido del mensaje y de las instituciones que agrupan y contienen nuestra profesión. Por momentos me parece más una construcción dialéctica que el reflejo estricto de la realidad. Creo importante que los lectores sepan que, más allá de las afirmaciones del arquitecto Reggiani en cuanto a que la Fadea pretende encuadrar la arquitectura en un paradigma en el que el cliente debe confluir a manos del arquitecto para que éste pueda esculpir una obra a la altura de sus saberes (segundo párrafo) o que la Fadea difunde un “texto dramático” en el que fomenta que el que paga accede y que al que no puede se lo excluye (tercer párrafo), para luego insinuar que el arquitecto es un individuo dispuesto a “cazar al cliente” (cuarto párrafo), o que, finalmente, se niegue la realidad social (séptimo párrafo), desde nuestras experiencias individuales y colectivas institucionales tanto en las entidades como la federación podemos afirmar que las relaciones son mucho más dignas, humanas y solidarias, todas sin resignar las justas reivindicaciones que toda persona que trabaja, sea cual fuere su modalidad, merece, lo mismo que quienes buscan acceder a servicios profesionales. También me parece importante transmitirles a los lectores, y seguro que muchos ya lo saben, que en nuestro país existe en magnitudes preocupantes la precarización del ejercicio profesional en varias disciplinas, no tan sólo la arquitectura, abarcando las más diversas modalidades, ya sea profesionales liberales, en relación de dependencia, en ámbitos públicos y privados. La baja remuneración es sólo una de las componentes de esta precarización, que en nuestro caso abarca desde pequeñas encomiendas a proyectos y obras de magnitud. Negar o mirar al costado ante estas realidades es como querer tapar el sol con las manos. Más aún cuando la arquitectura aporta a solucionar problemas tales como el déficit de acceso a la tierra y viviendas por parte de sectores de menores recursos y el cuidado del medioambiente, entre otros. Es por todo ello que desde hace muchos años aspiramos a revertir esta situación. Sin ánimo de saturar la paciencia de los lectores, pero también por respeto a los mismos, quisiera transmitirles que la arquitectura es una profesión multidisciplinar, que las prestaciones profesionales incluyen un amplio espectro que reconoce capacidad para la concepción creativa, para la resolución de cuestiones técnicas y espaciales, para la gestión eficaz de los procedimientos de proyecto y construcción, para organizar la mejor relación de las construcciones con el medioambiente, para optimizar los recursos económicos del comitente destinados a las obras, para asistir a las autoridades públicas en el ordenamiento territorial y para velar por el cumplimiento de las normas de seguridad laboral, entre otras tantas capacidades. Del mismo modo, son amplias y diversas las modalidades de acceso por parte de la sociedad a los servicios profesionales. Finalmente, y si algún lector ha detenido su atención en estas líneas y desea tener una visión más amplia y clara del rol del arquitecto y las entidades que lo representan, le propongo visitar la página web de la federación, www.fadea.org.ar, como las de los colegios y sociedades provinciales, cuyos links se encuentran en la primera. Es más, si quisieran alguna referencia del exterior les aconsejo la página www.coavn.org, del Colegio de Arquitectos Vasco Navarro de España. Como podrán apreciar, la escritura no es mi fuerte, pero reitero mi pedido de publicación, con el solo objeto de ilustrar a los lectores y de ninguna manera polemizar por este medio con el arquitecto Reggiani, no sin antes hacerle saber que ésta es la nota que nunca hubiera imaginado ni mucho menos aún deseado escribir. Arq. Jorge Guillermo Villar Matrícula Colegio Arquitectos Neuquén Nº 99 Tesorero de la Federación Argentina de Arquitectos

Arq. Jorge Guillermo Villar Matrícula Colegio Arquitectos Neuquén Nº 99 Tesorero de la Federación Argentina de Arquitectos


Atento a la columna de opinión firmada por el arquitecto Omar Reggiani y publicada en este matutino el 1 del corriente (Día del Arquitecto), y en mi carácter de miembro de la Mesa Ejecutiva de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (Fadea), solicito que en el mismo tenor y carácter se publiquen los conceptos que transcribo. La Fadea es una organización con personería jurídica desde hace 27 años. Los 18 colegios provinciales de arquitectos creados por sendas leyes jurisdiccionales y cinco sociedades con personería jurídica representan a los más de 60.000 arquitectos matriculados en todo el país. La pertenencia a la Fadea es totalmente voluntaria. Están representadas todas las provincias argentinas. La máxima autoridad es la Asamblea y la función ejecutiva es ejercida por ocho arquitectos que ocupan ad honórem los cargos de presidente, vicepresidente, secretario y tesorero (Mesa Ejecutiva), además de cuatro vocales. Por encima de las obligaciones legales, y por el consenso de todas las entidades, los ocho miembros que componen la Mesa Directiva representan a cada una de las regiones, ratificando así en los hechos concretos el carácter federal de la Fadea. Por último, ésta no tiene ninguna autoridad jerárquica sobre las entidades provinciales. Además de la asamblea anual obligatoria y otros encuentros temáticos, se realizan en forma periódica entre cinco y seis reuniones plenarias entre febrero y diciembre, ocasión en que, con la presencia de las autoridades y todos los delegados provinciales, se analizan, debaten y acuerdan las acciones que debe implementar la Mesa Directiva. Las resoluciones se adoptan por amplio consenso. En el contexto descripto se realizó la tercera reunión del 2015 en la ciudad de Santiago del Estero el 11 y 12 de junio, y entre otras cuestiones se aprobó por unanimidad la difusión del texto que provocó la “sorpresa” del arquitecto Reggiani, tal como lo menciona en el primer párrafo de su nota. Hasta aquí nada sería objetable, ni el estado de “sorpresa” ni las legítimas opiniones en discrepancia por parte del firmante. Lo que sí me resulta altamente cuestionable es que a partir de esta “sorpresa” en una meticulosa y ordenada nota compuesta por nueve párrafos se transmita a los lectores, quienes no necesariamente tienen que conocer pormenores del ejercicio de la profesión de arquitectos, una imagen a mi exclusivo entender parcial, sesgada y distorsionada del contenido del mensaje y de las instituciones que agrupan y contienen nuestra profesión. Por momentos me parece más una construcción dialéctica que el reflejo estricto de la realidad. Creo importante que los lectores sepan que, más allá de las afirmaciones del arquitecto Reggiani en cuanto a que la Fadea pretende encuadrar la arquitectura en un paradigma en el que el cliente debe confluir a manos del arquitecto para que éste pueda esculpir una obra a la altura de sus saberes (segundo párrafo) o que la Fadea difunde un “texto dramático” en el que fomenta que el que paga accede y que al que no puede se lo excluye (tercer párrafo), para luego insinuar que el arquitecto es un individuo dispuesto a “cazar al cliente” (cuarto párrafo), o que, finalmente, se niegue la realidad social (séptimo párrafo), desde nuestras experiencias individuales y colectivas institucionales tanto en las entidades como la federación podemos afirmar que las relaciones son mucho más dignas, humanas y solidarias, todas sin resignar las justas reivindicaciones que toda persona que trabaja, sea cual fuere su modalidad, merece, lo mismo que quienes buscan acceder a servicios profesionales. También me parece importante transmitirles a los lectores, y seguro que muchos ya lo saben, que en nuestro país existe en magnitudes preocupantes la precarización del ejercicio profesional en varias disciplinas, no tan sólo la arquitectura, abarcando las más diversas modalidades, ya sea profesionales liberales, en relación de dependencia, en ámbitos públicos y privados. La baja remuneración es sólo una de las componentes de esta precarización, que en nuestro caso abarca desde pequeñas encomiendas a proyectos y obras de magnitud. Negar o mirar al costado ante estas realidades es como querer tapar el sol con las manos. Más aún cuando la arquitectura aporta a solucionar problemas tales como el déficit de acceso a la tierra y viviendas por parte de sectores de menores recursos y el cuidado del medioambiente, entre otros. Es por todo ello que desde hace muchos años aspiramos a revertir esta situación. Sin ánimo de saturar la paciencia de los lectores, pero también por respeto a los mismos, quisiera transmitirles que la arquitectura es una profesión multidisciplinar, que las prestaciones profesionales incluyen un amplio espectro que reconoce capacidad para la concepción creativa, para la resolución de cuestiones técnicas y espaciales, para la gestión eficaz de los procedimientos de proyecto y construcción, para organizar la mejor relación de las construcciones con el medioambiente, para optimizar los recursos económicos del comitente destinados a las obras, para asistir a las autoridades públicas en el ordenamiento territorial y para velar por el cumplimiento de las normas de seguridad laboral, entre otras tantas capacidades. Del mismo modo, son amplias y diversas las modalidades de acceso por parte de la sociedad a los servicios profesionales. Finalmente, y si algún lector ha detenido su atención en estas líneas y desea tener una visión más amplia y clara del rol del arquitecto y las entidades que lo representan, le propongo visitar la página web de la federación, www.fadea.org.ar, como las de los colegios y sociedades provinciales, cuyos links se encuentran en la primera. Es más, si quisieran alguna referencia del exterior les aconsejo la página www.coavn.org, del Colegio de Arquitectos Vasco Navarro de España. Como podrán apreciar, la escritura no es mi fuerte, pero reitero mi pedido de publicación, con el solo objeto de ilustrar a los lectores y de ninguna manera polemizar por este medio con el arquitecto Reggiani, no sin antes hacerle saber que ésta es la nota que nunca hubiera imaginado ni mucho menos aún deseado escribir. Arq. Jorge Guillermo Villar Matrícula Colegio Arquitectos Neuquén Nº 99 Tesorero de la Federación Argentina de Arquitectos

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