“El idilio entre compañeros sólo dura lo que dura una campaña”
Carta abierta de una afiliada y militante del MPN de la década del 70 a los precandidatos a gobernador y funcionarios en general. A todos los conocemos en algún momento y por alguna circunstancia, a uno más que a otro, pero sabemos de su accionar, de su actitud y su aptitud frente al problema de cada compañero que ha pretendido “ser atendido por ustedes”. Creo que el idilio entre compañeros sólo “dura lo que dura una campaña” porque, una vez en la función, sólo están para tratar “temas importantes” y con “gente importante”. Han transcurrido muchos años. Muchos hombres y mujeres han pasado. Muchos vivimos, otros han fallecido, otros están enfermos. Cada uno con expectativas, con ilusiones, con esperanzas y con “sueños”. Pocos compañeros han logrado concretar sus sueños personales, porque aquellos son “esos pocos” que siempre “rotan” en diversos puestos o cargos públicos y han logrado privilegios hasta por ellos mismos impensados. No digo que esté mal; cada uno tiene derecho a disfrutar de lo “que se ha ganado trabajando”, pero el “sueño” de los hombres y mujeres que son la mayoría de los compañeros también “rota”, aunque… por los pasillos, buscando soluciones a sus problemas que por décadas han persistido porque para los funcionarios en general esos problemas son “pequeños” o “menores”, como algunos de “esos pocos” suelen llamarlos. Pero para el que vive “ese” problema puede significar trabajo, vivienda o salud y tiene que ver a veces con la vida misma, porque convengamos que ha habido compañeros que se han ido de esta vida tratando de que algún funcionario atendiera su problema. Y se fueron con la frustración, con la amargura, con la desilusión por la indiferencia de “aquellos” por los que dejaron días, horas, noches, “su tiempo”, para que estuvieran donde los habían puesto. Todo su tiempo perdido. Obviamente, quienes siempre seguimos con el mismo sentimiento de esperanza que nos moviliza en cada campaña porque queremos realmente a nuestro partido continuaremos esperando que “nos vean”, que “nos atiendan”, que “nos escuchen”… pero en serio, no con la palmadita de siempre: “¿Qué hacés, fulanito? ¡Sí, andá a verme!”. ¿Vos lo viste? Si cada vez que necesitás verlos primero tenés que hacer una antesala de varias horas, a veces días, para que te atienda la secretaria de la secretaria y salga a decirle que aquel al que fuiste a ver “no te puede atender” porque está en una reunión muy “importante” y no se lo puede interrumpir cuando capaz que sólo está tomando mate o leyendo el diario o con “algún amigo” al que sí seguramente le ha resuelto sus problemas y seguramente te conoce pero le resultás “pesada o conflictiva” o simplemente “no te quiere atender”, porque no le importás y para él o ella tu problema es “menor”. Simplemente le dice a la secretaria de la secretaria que te diga que no está o busque la manera de sacarte de encima, porque es así, ¿o no? Ejemplos hay muchos, pero no los voy a enumerar porque me llevaría tiempo y creo que nadie desconoce esta realidad que nos toca vivir desde afuera ni lo que ocurre desde adentro. Sinceramente, somos muchos los compañeros que decimos “ésta es la última campaña en la que participo”. Nos enojamos, desistimos, nos frustramos y, por qué no decirlo, ¡hasta lloramos!… pero en la próxima nos volvemos a encontrar… igual o peor, sólo que más viejos, con menos tiempo, con menos ganas, con menos energía y menos vida, pero con mayor desconfianza, porque han roto nuestras ilusiones, nos han mentido, nos han usado y nos han olvidado. Muchos sentimos vergüenza de ir a pedir un voto para tal o cual compañero porque la gente “no olvida” y te ve como siempre o peor y te pregunta: “¿Vos seguís igual? ¿A quién vas a convencer? Si a vos no te solucionaron tu problema, ¿me lo van a solucionar a mí? Como dicen los chicos, ¡chamullo! Pero hemos sido siempre tan consecuentes, tan leales, tan pero tan… que siempre hemos defendido hasta lo indefendible, porque todos sabemos que ha habido y hay funcionarios “pícaros” que para lograr beneficios a propios y amigos hacen “lo que sea”, aprovechando la mayoría de “esa minoría privilegiada”. Nosotros, la mayoría de compañeros que hemos sabido hacer grande al MPN, sólo pretendemos un poquito de “equidad”. Seguiremos estando porque hay que recordar que los verdaderos enemigos son los de afuera, los que especulan y sueñan con la derrota del MPN. “La ciudad prospera mientras los justos la bendigan, su ruina se deberá a la intriga de los malvados”. (Proverbios, 11,11) Lucía E. Gómez, DNI 11.339.903 Neuquén
Lucía E. Gómez, DNI 11.339.903 Neuquén
Carta abierta de una afiliada y militante del MPN de la década del 70 a los precandidatos a gobernador y funcionarios en general. A todos los conocemos en algún momento y por alguna circunstancia, a uno más que a otro, pero sabemos de su accionar, de su actitud y su aptitud frente al problema de cada compañero que ha pretendido “ser atendido por ustedes”. Creo que el idilio entre compañeros sólo “dura lo que dura una campaña” porque, una vez en la función, sólo están para tratar “temas importantes” y con “gente importante”. Han transcurrido muchos años. Muchos hombres y mujeres han pasado. Muchos vivimos, otros han fallecido, otros están enfermos. Cada uno con expectativas, con ilusiones, con esperanzas y con “sueños”. Pocos compañeros han logrado concretar sus sueños personales, porque aquellos son “esos pocos” que siempre “rotan” en diversos puestos o cargos públicos y han logrado privilegios hasta por ellos mismos impensados. No digo que esté mal; cada uno tiene derecho a disfrutar de lo “que se ha ganado trabajando”, pero el “sueño” de los hombres y mujeres que son la mayoría de los compañeros también “rota”, aunque… por los pasillos, buscando soluciones a sus problemas que por décadas han persistido porque para los funcionarios en general esos problemas son “pequeños” o “menores”, como algunos de “esos pocos” suelen llamarlos. Pero para el que vive “ese” problema puede significar trabajo, vivienda o salud y tiene que ver a veces con la vida misma, porque convengamos que ha habido compañeros que se han ido de esta vida tratando de que algún funcionario atendiera su problema. Y se fueron con la frustración, con la amargura, con la desilusión por la indiferencia de “aquellos” por los que dejaron días, horas, noches, “su tiempo”, para que estuvieran donde los habían puesto. Todo su tiempo perdido. Obviamente, quienes siempre seguimos con el mismo sentimiento de esperanza que nos moviliza en cada campaña porque queremos realmente a nuestro partido continuaremos esperando que “nos vean”, que “nos atiendan”, que “nos escuchen”... pero en serio, no con la palmadita de siempre: “¿Qué hacés, fulanito? ¡Sí, andá a verme!”. ¿Vos lo viste? Si cada vez que necesitás verlos primero tenés que hacer una antesala de varias horas, a veces días, para que te atienda la secretaria de la secretaria y salga a decirle que aquel al que fuiste a ver “no te puede atender” porque está en una reunión muy “importante” y no se lo puede interrumpir cuando capaz que sólo está tomando mate o leyendo el diario o con “algún amigo” al que sí seguramente le ha resuelto sus problemas y seguramente te conoce pero le resultás “pesada o conflictiva” o simplemente “no te quiere atender”, porque no le importás y para él o ella tu problema es “menor”. Simplemente le dice a la secretaria de la secretaria que te diga que no está o busque la manera de sacarte de encima, porque es así, ¿o no? Ejemplos hay muchos, pero no los voy a enumerar porque me llevaría tiempo y creo que nadie desconoce esta realidad que nos toca vivir desde afuera ni lo que ocurre desde adentro. Sinceramente, somos muchos los compañeros que decimos “ésta es la última campaña en la que participo”. Nos enojamos, desistimos, nos frustramos y, por qué no decirlo, ¡hasta lloramos!... pero en la próxima nos volvemos a encontrar… igual o peor, sólo que más viejos, con menos tiempo, con menos ganas, con menos energía y menos vida, pero con mayor desconfianza, porque han roto nuestras ilusiones, nos han mentido, nos han usado y nos han olvidado. Muchos sentimos vergüenza de ir a pedir un voto para tal o cual compañero porque la gente “no olvida” y te ve como siempre o peor y te pregunta: “¿Vos seguís igual? ¿A quién vas a convencer? Si a vos no te solucionaron tu problema, ¿me lo van a solucionar a mí? Como dicen los chicos, ¡chamullo! Pero hemos sido siempre tan consecuentes, tan leales, tan pero tan… que siempre hemos defendido hasta lo indefendible, porque todos sabemos que ha habido y hay funcionarios “pícaros” que para lograr beneficios a propios y amigos hacen “lo que sea”, aprovechando la mayoría de “esa minoría privilegiada”. Nosotros, la mayoría de compañeros que hemos sabido hacer grande al MPN, sólo pretendemos un poquito de “equidad”. Seguiremos estando porque hay que recordar que los verdaderos enemigos son los de afuera, los que especulan y sueñan con la derrota del MPN. “La ciudad prospera mientras los justos la bendigan, su ruina se deberá a la intriga de los malvados”. (Proverbios, 11,11) Lucía E. Gómez, DNI 11.339.903 Neuquén
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