Bariloche: la pericia psiquiátrica ganó el centro de la escena en el juicio por el crimen de Latiff

La profesional que firmó el informe aseguró que el imputado sufrió un trastorno mental transitorio, pero recibió severas críticas de una colega.

Por Daniel Marzal

Bariloche: la pericia psiquiátrica ganó el centro de la escena en el juicio por el crimen de Latiff. foto: Alfredo Leiva

Bariloche: la pericia psiquiátrica ganó el centro de la escena en el juicio por el crimen de Latiff. foto: Alfredo Leiva

Luego del paso de otros testigos que contaron lo ocurrido en la despensa del barrio San Francisco donde ocurrió el crimen de Gastón Latiff, la continuidad del juicio oral se centró hoy en la pericia psiquiátrica realizada al imputado, Ismael Choque Vargas, que pasó a tener importancia crucial porque los abogados defensores la usarán como sostén principal de su pedido de absolución.

Choque Vargas acuchilló a la víctima en la noche del 10 de febrero de 2025 en medio de un confuso incidente del que participaron también otros jóvenes porque -según dijo al declarar en la primera audiencia- se sintió amenazado y pensó que lo iban a robar. En aquel relato también aseguró que había lanzado una sola puñalada y no recordaba otra cosa. Latiff murió a causa de un profundo corte en el cuello pero también presentaba otras seis heridas de arma blanca.

En ese contexto, resultará determinante la valoración que hagan los jueces del informe pericial que firmó la médica psiquiatra Verónica Martínez, quien hoy explicó en detalle por qué luego de entrevistar largamente a Choque Vargas unos días después del homicidio concluyó que tiene una personalidad paranoide y que al ultimar a Latiff reaccionó afectado por un “trastorno mental transitorio incompleto”. Dijo que ese cuadro es asimilable a una emoción violenta, según la terminología jurídica.

Su pericia fue atacada desde distintos flancos por la fiscal Betiana Cendón y también por la querellante Mónica Fragala, quienes buscan para Choque Vargas una condena por homicidio simple.

Cendón logró poner en evidencia que la entrevista de la psiquiatra con el imputado ocurrió casi 20 días después del hecho, cuando lo usual y lo más efectivo es que se realice a las pocas horas. También, ante otra pregunta, Martínez reconoció como “un error involuntario” colocar en el informe conceptos de tipo jurídico y no limitados al terreno médico, por ejemplo alusiones a una presunta emoción violenta.

La psiquiatra dijo ante otras preguntas que es perfectamente posible que Choque Vargas no recuerde lo ocurrido en su totalidad (por ejemplo la cantidad de puñaladas) porque una persona en su situación sufre “un apagamiento de la conciencia” que desencadena “la descarga motora” con un rasgo marcado de “automatismo”. Dijo que es algo súbito y breve, que luego recupera la conciencia, y eso explica que Choque haya entendido de inmediato la gravedad de la situación y procurara auxiliar a la víctima.

Martínez contestó simplemente “no” cuando le preguntaron si el imputado “tuvo margen de elección para (adoptar) una conducta distinta”. Ante otras consultas de la querellante, la profesional dijo sin dudarlo que Choque no mintió ni simuló, y que para comprobarlo los psiquiatras cuentan con parámetros precisos, que pasan por la “coherencia” del relato con otros signos, y el mantenimiento del discurso sin contradicciones, cuando es repetido una y otra vez.

También reconoció que en un estado de “trastorno mental transitorio” la persona “no elige el lugar del cuerpo” donde produce la herida, lo cual sería incompatible con la puñalada certera en el cuello.

Detalles sobre el trastorno de personalidad atribuido al acusado


Los abogados defensores Nelson Vigueras y Mónica Goye desplegaron también un largo interrogatorio sobre la psiquiatra del Cuerpo de Investigación Forense, su principal testigo. Le pidieron detalles sobre su diagnóstico, que encuadró a Choque Vargas bajo un trastorno paranoide de la personalidad, que se conforma a lo largo de la vida, a partir de distintas vivencias y se caracteriza por un “patrón persistente” de “desconfianza irrevocable” respecto de los vínculos con los demás.

Martínez dijo que Choque “cumple con todos los indicadores” de esa patología. Aseguró que en su relato, que sirvió de base para la pericia, “rompió en llanto muchas veces”. También determinó que el imputado en el momento del ataque había sufrido una “dismnesia”, es decir en una falla de la memoria puntal y momentánea. Según la psiquiatra, “lo que ocurrió es que el impacto emocional, la vivencia de sentirse amenazado, (derivó) en la disminución de la memoria”.

Refirió que el trastorno mental transitorio incompleto que atribuyó a Choque Vargas en su informe se da cuando la persona “intuye que algo disvalioso está por suceder, en este caso vio la mano de la víctima en el bolsillo como indicador de que tenía un arma, y eso genera un shock emocional que desencadena el apagamiento de la conciencia y la descarga motora”.

En contraste con las observaciones de Martínez, la psicóloga Liliana Bertucci -que declaró instantes antes- criticó la pericia oficial y dijo que carecía de rigor metodológico. Su testimonio promovido por la querella subrayó que mantener un solo encuentro con el paciente a observar era un “limitante” y cuestionó que “se tome a la letra los dichos del acusado”, sin complementarlo con otras entrevistas ni apoyo documental.

Dijo que el informe de su colega habla de trastorno paranoide de la pesonalidad pero “no hay rigor técnico para llegar a este diagnóstico”. Señaló que la persona con ese síndrome es “reticente” y poco comunicativa, pero “acá fue todo lo contrario”.

Para Bertucci, es difícil evaluar y llegar a esas conclusiones con una entrevista realizada “casi un mes después del hecho”. Le consultaron si a su juicio podía haber “certeza científica” con esos elementos para arribar a la conclusión de un trastorno compatible con emoción violenta y aseguró que no.

El tribunal integrado por los jueces Sergio Pichetto, Bernardo Campana y Martín Arroyo escuchará mañana a la última tanda de testigos y el viernes, según el cronograma, tendrían lugar los alegatos.


Luego del paso de otros testigos que contaron lo ocurrido en la despensa del barrio San Francisco donde ocurrió el crimen de Gastón Latiff, la continuidad del juicio oral se centró hoy en la pericia psiquiátrica realizada al imputado, Ismael Choque Vargas, que pasó a tener importancia crucial porque los abogados defensores la usarán como sostén principal de su pedido de absolución.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios