“Muy trabajadores”, pero ninguneados en varios niveles

Redacción

Por Redacción

Reflexionar sobre el aporte del “exilio” chileno en la Patagonia argentina, en particular en la región del Comahue y más precisamente en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, requiere antes que nada de un acto de honestidad y sinceramiento, tanto de quien escribe como de quienes lo lean y también del diario que me lo pide.

Imposible pensar el inmenso “desarrollo”, en absolutamente todos los ámbitos y momentos de la historia de esta zona, sin el aporte de los “chilenos”. Sin embargo el “ninguneo” es persistente en todas las esferas. A excepción de Navarro Floria y Nicolletti, los historiadores no los mencionan.

La Academia en general, con honrosas pero escasas excepciones, no aborda este fenómeno social que cruza a un porcentaje altísimo de hogares populares y medios de nuestra sociedad. Los medios masivos de comunicación suelen tomarlo sólo cuando surgen situaciones negativas. Los partidos políticos, sus dirigentes y simples afiliados, en ejercicio de gobierno o no, se niegan (peor aun, se oponen) a reconocernos los derechos ciudadanos plenos. Los derechos sociales son conculcados cotidianamente con la excusa de los años de residencia, categorías migratorias o simplemente un papel más o papel menos.

El complejo e inmenso andamiaje jurídico-institucional y burocrático del Estado nacional, provincial y municipal está lleno de impedimentos normativos que obstruyen el acceso a derechos de los “chilenos” y cualquier otro inmigrante, cuestión, esta última, que es necesario comenzar a revisar ahora que estamos recibiendo inmigrantes de una significativa diversidad de orígenes.

Por otra parte, y en contrario, siempre se resaltó, y especialmente antes de que llegara masivamente la inmigración boliviana, “los chilenos son muy trabajadores”… Y esta suerte de reconocimiento ha sido generalizada y ciertamente merecida. Merecida no tanto por “chilenos” sino por migrantes. Ahora se dice lo mismo de los bolivianos, luego se dirá de los paraguayos y así sucesivamente.

Puedo afirmar que la única generación genuina de “riqueza” en una comunidad es el trabajo humano y por tanto la riqueza de la región es proporcional a la presencia cuantitativa y cualitativa de los chilenos. Es evidente que esta reflexión no es para ganar amigos y sin embargo reitero el pedido de preguntarnos con sinceridad: ¿por qué nos cuesta tanto reconocer el aporte de los chilenos a todo nivel? La búsqueda honesta de respuestas contribuirá a superar dolorosos “malestares sociales” generados por el “ninguneo”.

(*) Titular de la Pastoral de Migraciones, Neuquén

Escaso reconocimiento al aporte del inmigrante latinoamericano

Jorge Muñoz Villagrán


Reflexionar sobre el aporte del “exilio” chileno en la Patagonia argentina, en particular en la región del Comahue y más precisamente en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, requiere antes que nada de un acto de honestidad y sinceramiento, tanto de quien escribe como de quienes lo lean y también del diario que me lo pide.

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