“Los jóvenes son muy crueles y están desprotegidos”
“Los chicos de hoy están huérfanos de padres vivos”, fue una definición que escuchó Andrea Pietro, supervisora de nivel medio de Roca, en una capacitación sobre el tema. Allí se puede encontrar una de las causas del fenómeno del ciberbullying en la región, el país y el mundo. La desprotección afectiva y la falta de límites han contribuido a que los jóvenes sientan en carne propia la soledad a muy temprana edad. En muchos casos ello contribuye a que canalicen sus frustraciones en las redes sociales y comiencen con las agresiones hacia otros compañeros. “Los chicos aprenden lo que viven. Si viven violencia, es inevitable que reproduzcan la violencia. Las agresiones que estamos viendo en el último tiempo son realmente muy graves. Los chicos son muy crueles, y se ‘golpean’ sobre la sexualidad, condición social, aspecto físico… Hay mucha discriminación. La verdad es que estamos muy preocupados y permanentemente trabajamos a nivel institucional sobre el tema”, comentó la supervisora. La problemática del ciberbullying está instalada y son muchos los actores que tienen que intervenir para tratar de solucionarlo, no sólo las autoridades escolares. “Necesitamos de la buena voluntad de los padres para poder actuar, porque los chicos no son de contar mucho los problemas que atraviesan. El adolescente de hoy se siente muy desprotegido, pero si este tipo de situaciones no se denuncian, nosotros no nos enteramos que están sucediendo”, puntualizó Pietro. La docente también mostró su preocupación por la gravedad de las agresiones entre alumnos que se viven a diario en los colegios. “Las redes sociales permiten realizar agresiones sin dar la cara, sin tener que exponerse, y eso facilita las cosas para el agresor. Las agresiones ingresan al ámbito escolar sin pedir permiso, aunque no se desarrollen dentro del edificio”, agregó. –¿Qué se puede hacer desde la escuela para bajar los niveles de agresión? –Lo principal es trabajar sobre el uso responsable de las redes sociales. Si se consuma la agresión, nosotros damos intervención al ETAP (Equipos Técnicos de Apoyo Pedagógico), se hacen acuerdos con los chicos, se trabaja la problemática en los talleres. Tratamos de buscar alternativas permanentemente para que los chicos no sean tan agresivos entre ellos, pero también necesitamos un acompañamiento desde lo familiar. Necesitamos que los padres se preocupen por saber qué hacen sus hijos en las redes sociales, y no negar si se dan cuenta que tienen problemas.
“Los chicos de hoy están huérfanos de padres vivos”, fue una definición que escuchó Andrea Pietro, supervisora de nivel medio de Roca, en una capacitación sobre el tema. Allí se puede encontrar una de las causas del fenómeno del ciberbullying en la región, el país y el mundo. La desprotección afectiva y la falta de límites han contribuido a que los jóvenes sientan en carne propia la soledad a muy temprana edad. En muchos casos ello contribuye a que canalicen sus frustraciones en las redes sociales y comiencen con las agresiones hacia otros compañeros. “Los chicos aprenden lo que viven. Si viven violencia, es inevitable que reproduzcan la violencia. Las agresiones que estamos viendo en el último tiempo son realmente muy graves. Los chicos son muy crueles, y se ‘golpean’ sobre la sexualidad, condición social, aspecto físico... Hay mucha discriminación. La verdad es que estamos muy preocupados y permanentemente trabajamos a nivel institucional sobre el tema”, comentó la supervisora. La problemática del ciberbullying está instalada y son muchos los actores que tienen que intervenir para tratar de solucionarlo, no sólo las autoridades escolares. “Necesitamos de la buena voluntad de los padres para poder actuar, porque los chicos no son de contar mucho los problemas que atraviesan. El adolescente de hoy se siente muy desprotegido, pero si este tipo de situaciones no se denuncian, nosotros no nos enteramos que están sucediendo”, puntualizó Pietro. La docente también mostró su preocupación por la gravedad de las agresiones entre alumnos que se viven a diario en los colegios. “Las redes sociales permiten realizar agresiones sin dar la cara, sin tener que exponerse, y eso facilita las cosas para el agresor. Las agresiones ingresan al ámbito escolar sin pedir permiso, aunque no se desarrollen dentro del edificio”, agregó. –¿Qué se puede hacer desde la escuela para bajar los niveles de agresión? –Lo principal es trabajar sobre el uso responsable de las redes sociales. Si se consuma la agresión, nosotros damos intervención al ETAP (Equipos Técnicos de Apoyo Pedagógico), se hacen acuerdos con los chicos, se trabaja la problemática en los talleres. Tratamos de buscar alternativas permanentemente para que los chicos no sean tan agresivos entre ellos, pero también necesitamos un acompañamiento desde lo familiar. Necesitamos que los padres se preocupen por saber qué hacen sus hijos en las redes sociales, y no negar si se dan cuenta que tienen problemas.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora