La mente de un delincuente serial “incapaz de sentir culpa”
Lo juzgan ahora por un homicidio, pero su historial es de robos y violaciones.
EL CRIMINAL DE LAS RUTAS
La mente de José Antonio Zapata quizás sea “una de las más escalofriantes” que analizaron los psicólogos de la región. Tiene un trastorno disocial de la personalidad, concluyeron las pericias, y una “gran tendencia a cosificar a las personas”. Lo más llamativo fue su obsesión por los perfumes. En la chacra donde vivía, a la vera de la Ruta 151 en Cipolletti, los investigadores encontraron varios frasquitos que el imputado les robaba a sus víctimas, como si fuesen un trofeo.
Zapata tiene 37 años, nació en La Pampa, es chapista y nunca estuvo escolarizado. Compartió pabellón con su padre durante seis años, cuando los dos cumplían condenas por abuso sexual. Estuvieron detenidos en Roca mientras el padre purgaba una pena de 20 años de prisión por la violación de su hija discapacitada. La pericia psicológica de José Zapata da cuenta de un trastorno de personalidad, pero en los informes que elaboró el personal del Instituto de Asistencia de Presos y Liberados figura que el hombre tenía concepto y conducta “ejemplar”, al igual que su padre Manuel, que ya fue excarcelado.
Fue liberado a fines de 2009, después de haber cumplido la mayor parte de una condena por haber asaltado a una pareja de novios en Fernández Oro y haber violado a la chica. Desde entonces retomó un raid criminal sin precedentes en la zona. Las primeras denuncias comenzaron a surgir en enero de 2011 y el 2 de diciembre de ese año violó a otra joven delante de su novio en la zona del Tercer Puente. Por ese hecho fue condenado a 18 años de prisión por la Justicia de Neuquén. El 7 de enero de 2012 presuntamente mató al odontólogo Héctor Parlanti. Exactamente una semana después, el 14, atacó a dos turistas en las afueras de Roca (también asaltó al hombre y violó a la mujer). Y el 20 de febrero, en la Ruta 151, asaltó a un matrimonio mayor que iba en viaje y le disparó al hombre, que sobrevivió de milagro. Por ese caso fue condenado a 10 años de cárcel en Cipolletti, pero la pena no está firme. Por el ataque a los turistas en Roca sumó otros 18 años de condena, aunque tampoco está firme esa sentencia.
“¿Qué ha hecho el Estado para resocializar a Zapata?”, preguntó la defensora oficial Flavia Rojas en último juicio, el de Roca, en agosto de este año. “Soy responsable, asumo los hechos tal cual como los leyó la secretaria”, admitió Zapata en ese debate. “No se trata de sumar años de cárcel por el sólo hecho de sumar. Debe recibir el tratamiento psicológico adecuado, que actualmente no recibe” en la cárcel de Senillosa, donde está alojado, insistió su defensora.
Pero las pericias demuestran que Zapata tiene una escasa capacidad para aprender de la experiencia en base a los castigos. “Es tremendamente manipulador, narcisista y egocéntrico, un delincuente serial con pluralidad delictiva”, dicen los informes.
El diagnóstico psicológico que se le hizo a José Zapata después del crimen de Parlanti determinó que el imputado padece de un “trastorno disocial de la personalidad” con comportamientos caracterizados por la falta de armonía, persistente actitud de irresponsabilidad, despreocupación por las normas, incapacidad para sentir culpa y marcada predisposición a culpar a los demás.
En agosto de 2009, Zapata terminó de cumplir la condena de diez años de prisión que le había impuesto la Cámara Criminal Segunda de Roca por un robo calificado seguido de violación, del que fue víctima una pareja de novios de Fernández Oro. Los jóvenes estaban dentro de su auto, en la zona de bardas conocida como Cerro Azul, cuando Zapata los sorprendió. Los obligó a bajar del auto, ató al varón por las manos y le tapó la cara con una campera. Luego le ordenó a la mujer que regrese al auto, donde la ató, la obligó a quitarse hasta los zapatos y la violó. Ese hecho ocurrió en febrero de 2000 y la modalidad coincide totalmente con los robos y violaciones que ocurrieron después de su excarcelación. Aunque en el primer caso el souvenir no fue un perfume ni ropa de la chica, sino la rueda de auxilio del auto de la pareja.
Según los registros judiciales, en febrero de 2005 Zapata consiguió una reducción de aquella pena a nueve años, que se agotó en agosto de 2009, aunque comenzó a gozar de salidas transitorias en diciembre de 2005 y obtuvo la libertad condicional en agosto de 2006. De esa época, un informe policial también lo vincula con la muerte de la adolescente Otoño Uriarte (ver recuadro).
Su padre fue condenado en 1994 a 20 años de prisión por los delitos de violación calificada reiterada, lesiones leves calificadas, lesiones leves y amenazas calificadas en concurso ideal con abuso de armas. El hombre que ahora tiene 71 años fue detenido en 1993 y su pena vencía en 2013 pero luego de un indulto y varios beneficios consiguió salir en libertad en 2005 y se fue a vivir a su Córdoba natal. (AC)
EL CRIMINAL DE LAS RUTAS
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