“Sobre ‘El papa hobbesiano’”

Redacción

Por Redacción

Sobre la nota “El papa hobbesiano” publicada el 20/1/16 deseo realizar algunas observaciones: 1) Para el papa, y para toda la Iglesia de Cristo, el hombre es bueno por naturaleza, porque Dios no ha creado la maldad, toda su creación es buena. 2) El papa cree en el hombre, si no no creería en Dios. ¿Cómo creer en Dios y no en su creación? 3) Que “sólo la misericordia de Dios puede liberar a la humanidad de tanto mal” implica el acto de humildad de aceptar que yo no puedo, pero Dios sí, poniéndome a su disposición. Si me entristece que Dios pueda y yo no, estamos hablando de un ego dolido por la soberbia. 4) Para el papa, el futuro no está signado por el mal, sino por la libertad de elección y actos que realizamos. 5) No hay una antropología negativa en el Evangelio, el pecado original no determina la naturaleza humana, sino que explica por qué habiendo sido creados buenos llegamos incluso a cometer crímenes. Por amor fuimos creados y por eso, en libertad. 6) El miedo es lo que lleva a Hobbes a delegar en un soberano absoluto el poder social, aquí sí hay una antropología negativa: “El hombre lobo del hombre”. Hobbes vive en el contexto de la guerra civil inglesa, no cualquiera, sino en la que se instala la dictadura puritana (fanático-religiosa) de Oliverio Cromwell, que decapita al rey de Inglaterra, dando lugar a las bases del capitalismo tal cual lo conocemos hoy. 7) La vida eterna no se empieza a vivir después de la muerte, sino desde el aquí y ahora, aún sin tener conciencia de ello. Somos eternos porque nuestra alma es eterna. 8) El Leviatán de Hobbes no es divino pero sí absoluto (absolutismo hobbesiano). Clara distinción con el papado, que sirviendo a Dios no es absolutista. 9) La fe sí tiene efectos tangibles en nuestra realidad, y sin siquiera nombrar la obra de congregaciones, parroquias, etc., el mismo papa Francisco ha suscitado en muchas personas alegría, esperanza y acción, aún sin ser creyentes o practicantes, y esto no es obra puramente humana, aunque sus efectos sean en ese plano. 10) Los “momentos clave” de la obra divina no terminan con el acto redentor de la cruz, ahí sí que sería un Dios de muertos y sin alegría para esta vida. Jesucristo resucita, demostrando que hay vida eterna. Pasados unos días, sube al cielo, y su padre cumple la promesa por el sacrificio de salvación libremente asumido: derrama el Espíritu Santo, el cual anima a toda la Iglesia, y éste actúa en cada persona cuando ésta vive a Jesús en el centro de su propia vida, cuando lo hace su “rey”. Esto ocurre no porque Dios lo exija así, sino porque el Espíritu Santo sólo entra cuando lo dejan, y tendemos a colocar en el centro de nuestra vida a nuestra propia persona. Él es el camino, la verdad y la vida. 11) No hay teoría política, porque no es su misión. Pero sí hay doctrina social, es decir, aplicación del Evangelio a la vida en comunidad. Y ésta constituye la alternativa a los problemas políticos, económicos, sociales, de medioambiente, etc. Finalmente, Hobbes propone el absolutismo como “antídoto” a la violencia, porque no cree que el ser humano sea bueno por naturaleza. Dios, en cambio, sabe que lo ha creado bueno, por eso envía la salvación y deja establecido los medios para que esta vida en este mundo sea ya vivida eternamente: con los sacramentos y la animación del Espíritu Santo, en la Iglesia. Eduardo Vidal DNI 16.572.203 Neuquén

Eduardo Vidal DNI 16.572.203 Neuquén


Sobre la nota “El papa hobbesiano” publicada el 20/1/16 deseo realizar algunas observaciones: 1) Para el papa, y para toda la Iglesia de Cristo, el hombre es bueno por naturaleza, porque Dios no ha creado la maldad, toda su creación es buena. 2) El papa cree en el hombre, si no no creería en Dios. ¿Cómo creer en Dios y no en su creación? 3) Que “sólo la misericordia de Dios puede liberar a la humanidad de tanto mal” implica el acto de humildad de aceptar que yo no puedo, pero Dios sí, poniéndome a su disposición. Si me entristece que Dios pueda y yo no, estamos hablando de un ego dolido por la soberbia. 4) Para el papa, el futuro no está signado por el mal, sino por la libertad de elección y actos que realizamos. 5) No hay una antropología negativa en el Evangelio, el pecado original no determina la naturaleza humana, sino que explica por qué habiendo sido creados buenos llegamos incluso a cometer crímenes. Por amor fuimos creados y por eso, en libertad. 6) El miedo es lo que lleva a Hobbes a delegar en un soberano absoluto el poder social, aquí sí hay una antropología negativa: “El hombre lobo del hombre”. Hobbes vive en el contexto de la guerra civil inglesa, no cualquiera, sino en la que se instala la dictadura puritana (fanático-religiosa) de Oliverio Cromwell, que decapita al rey de Inglaterra, dando lugar a las bases del capitalismo tal cual lo conocemos hoy. 7) La vida eterna no se empieza a vivir después de la muerte, sino desde el aquí y ahora, aún sin tener conciencia de ello. Somos eternos porque nuestra alma es eterna. 8) El Leviatán de Hobbes no es divino pero sí absoluto (absolutismo hobbesiano). Clara distinción con el papado, que sirviendo a Dios no es absolutista. 9) La fe sí tiene efectos tangibles en nuestra realidad, y sin siquiera nombrar la obra de congregaciones, parroquias, etc., el mismo papa Francisco ha suscitado en muchas personas alegría, esperanza y acción, aún sin ser creyentes o practicantes, y esto no es obra puramente humana, aunque sus efectos sean en ese plano. 10) Los “momentos clave” de la obra divina no terminan con el acto redentor de la cruz, ahí sí que sería un Dios de muertos y sin alegría para esta vida. Jesucristo resucita, demostrando que hay vida eterna. Pasados unos días, sube al cielo, y su padre cumple la promesa por el sacrificio de salvación libremente asumido: derrama el Espíritu Santo, el cual anima a toda la Iglesia, y éste actúa en cada persona cuando ésta vive a Jesús en el centro de su propia vida, cuando lo hace su “rey”. Esto ocurre no porque Dios lo exija así, sino porque el Espíritu Santo sólo entra cuando lo dejan, y tendemos a colocar en el centro de nuestra vida a nuestra propia persona. Él es el camino, la verdad y la vida. 11) No hay teoría política, porque no es su misión. Pero sí hay doctrina social, es decir, aplicación del Evangelio a la vida en comunidad. Y ésta constituye la alternativa a los problemas políticos, económicos, sociales, de medioambiente, etc. Finalmente, Hobbes propone el absolutismo como “antídoto” a la violencia, porque no cree que el ser humano sea bueno por naturaleza. Dios, en cambio, sabe que lo ha creado bueno, por eso envía la salvación y deja establecido los medios para que esta vida en este mundo sea ya vivida eternamente: con los sacramentos y la animación del Espíritu Santo, en la Iglesia. Eduardo Vidal DNI 16.572.203 Neuquén

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