Aprender a sobrevivir en Estados Unidos
ANDREW WELSH-HUGGINS AP
Estudie su entorno. Encuentre salidas. Identifique armas improvisadas. Los estadounidenses aprenden estos y otros consejos en cursos sobre cómo reaccionar y sobrevivir a un tiroteo. Esta formación ya es habitual en escuelas, universidades y empresas, pero las sesiones para el público general son el siguiente paso para confrontar el temor a la violencia de masas que lleva años pesando sobre algunos, para muchos desde la masacre en la escuela secundaria Columbine, en 1999. La Policía ha ofrecido cursos de concienciación en Livonia, en el estado de Michigan, y en Douglasville, en Georgia, y más de 600 personas han asistido a las clases impartidas por el comisario del condado de Potter, en Amarillo, Texas, que comenzaron hace tres años. La demanda se incrementó drásticamente tras el tiroteo de diciembre que dejó 14 muertos en San Bernardino, California. El condado de Potter es uno de los que proporcionan formación basada en el método Crase: Civilian Response to Active Shooter Events (respuesta civil a tiroteos, por sus siglas en inglés). Promueve una estrategia que incluye evitar la situación abandonando el lugar, encerrarse dentro de una sala y, como último recurso, defenderse. El curso que se impartió en Westerville, un suburbio de Columbus, se llenó tan rápido que hubo que programar un segundo. La ciudad, con unos 38.000 habitantes y unos ingresos per cápita que superan al resto del estado de Ohio, suele encabezar las listas de mejores barrios residenciales del país. En Westerville, los agentes Dan Pignatelli y John Jeffries hicieron especial hincapié en el “reconocimiento del entorno’’. Combinaron consejos prácticos –como la mejor salida en una emergencia no es siempre el lugar por el que se entra y, si se está escondiendo, apague siempre la luz– con ejemplos del tiroteo de Columbine, de la matanza del 2007 en Virginia Tech y otros. Como último recurso, cerca podría tener un arma: la silla más próxima, un par de tijeras o un objeto romo, explicaron. “Tienen que tener un plan de acción”, dijo Jeffries, con 31 años de experiencia. La idea que transmiten los instructores es que la gente debe evitar la inacción cuando pasa algo malo. Todos entienden que estas amenazas son reales y que pueden pasar en sus comunidades. “Parte del problema es que la gente no sabe cómo evitar convertirse en blancos”, dijo el jefe de Policía Joe Morbitzer. “Es malo que tengas que entrenar para evitar ser una víctima, pero tienes que hacerlo”.
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