Casi la mitad, sin condena
Cerca de la mitad de los internos en Topo Chico han sido sentenciados por delitos del fuero común o son sospechosos que aún no han sido sentenciados. Sin embargo, ellos son mezclados con otros presos que están convictos por narcotráfico y crimen organizado.
Uno de ellos era Raymundo González Hernández, de 23 años, acusado de secuestro y en espera de ser procesado.
Él no estaba en la lista de heridos de la riña, pero su prima dijo que estaba cubierto de moretones y marcas en el cuerpo. “Tenía los dos ojos casi cerrados por todos los golpes que le dieron”, dijo Cynthia Hernández. Esta situación no es ajena a Victoria Casas Gutiérrez, una empleada de limpieza que esperó durante horas a tener noticias sobre su hijo Santiago Garza Casas, de 21 años, que enfrenta juicio por actuar como “campana” para una banda criminal. Santiago entró al penal de Topo Chico en septiembre por faltar a una cita de la libertad condicional. Allí se mezcló con narcos y asesinos.
Cerca de la mitad de los internos en Topo Chico han sido sentenciados por delitos del fuero común o son sospechosos que aún no han sido sentenciados. Sin embargo, ellos son mezclados con otros presos que están convictos por narcotráfico y crimen organizado.
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