Kendrick Lamar, el campeón sin corona

No logró imponerse en las principales categorías. El rap sigue siendo un paria en el mundo Grammy.

Redacción

Por Redacción

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Era mucho esperar que Kendrick Lamar se llevara los premios en las 11 nominaciones a las que aspiraba, pero pese a que solamente alzó cinco y no en las principales categorías, puede decirse que el rapero fue el campeón secreto de los Grammy, en la noche del lunes. En la gala de Los Ángeles, que se planifica segundo a segundo y es de importancia clave para la industria de la música, Lamar consiguió sacudir al público con un show apasionado y de fuerte carga política. En medio de una ceremonia acostumbrada a los mensajes complacientes, el artista afroamericano irrumpió en el escenario con humaredas y jazz psicodélico con su tema “The Blacker The Berry”. Subió encadenado al escenario como un preso para después soltarse y ponerse a bailar junto con sus bailarines como si se vieran trasladados a sus raíces africanas, acompañados de un intenso ritmo de tambores. Al final su figura quedó inmóvil delante de un mapa de África en el que se leía Compton (su ciudad natal en California). El espectáculo, que recordó al movimiento por los derechos civiles, comenzó en una cárcel para pasar a la canción “Alright” y a otro escenario con una gran fogata africana y una serie de imágenes de gran impacto visual. “íTe quiero, Kendrick, eres increíble!”, le gritó Adele al rapero cuando estaba siendo ovacionada de pie tras cantar su hit “All I Ask” en medio de numerosos problemas de sonido pero con una voz cristalina. “Kendrick Lamar tendría que hacer el show completo el año que viene”, comentó el “New York Times”. Cinco de once Pero toda la energía que Lamar puso sobre el escenario en el Staples Center estuvo ausente a la hora de entregarle los premios. Se llevó cinco gramófonos, entre ellos el de mejor álbum de rap, pero ninguno en las categorías “reina” de álbum, canción o grabación del año. Pese a las nominaciones que presagiaban un cambio, una vez más no fue el año del rap, sino de la música más comercial. Lo que no quiere decir que Ed Sheeran no se mereciera el premio a la mejor canción por “Thinking Out Loud” o Mark Ronson y Bruno Mars la de mejor grabación por “Uptown Funk”. O que la joven Taylor Swift, que ganó el premio al álbum del año con “1989”, el de mejor álbum pop y el mejor video musical por “Bad Blood” -con Lamar- no tuviera nada que decirle al público. Su discurso de agradecimiento, en el que habla de que como mujer hay que estar lista para aguantar a quienes se quieran atribuir sus propios logros, fue una clara respuesta al rapero Kanye West. La semana pasada, West presentó su nuevo álbum “The Life of Pablo” y en una de las canciones afirma nada menos que él es el responsable de la fama de Swift. “Pero si se centran en su trabajo y no dejan que esas personas entorpezcan su camino, un día se darán cuenta de que lo habrán logrado gracias a su esfuerzo y a la gente que los quiere”, dijo Swift, que recordó que es la primera mujer que se llevó dos veces el galardón al álbum del año. La artista ya se había mostrado al público segura y desenvuelta al inicio de la gala cantando la canción “Out of the Woods” en un traje lleno de brillos y con una nueva melena. El hecho de que Lamar obtuviera sus Grammys en las categorías del rap pero no en las principales evidencia que el hip hop sigue siendo un nicho en los premios. “Eso es por el hip hop”, dijo el músico de 28 años dedicando así el triunfo al género y a algunos de sus principales representantes y discos. “Esto es por Snoop Dogg, ‘Doggystyle’. Por ‘Illmatic’, por Nas. Viviremos por siempre, créanme”.

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