Chris Rock le puso humor a gala cruzada por la polémica

El comediante Chris Rock se enfrentaba al desafío de conducir la ceremonia de los Oscar en medio de la polémica por la falta de nominaciones para actores negros, y el actor afrocamericano no sólo se ocupó del debate sobre la falta de diversidad, sino que consiguió salir brillantemente airoso.

Redacción

Por Redacción

PREMIOS OSCAR

La controversia comenzó el 14 de enero con el anuncio de las nominaciones. Por segundo año consecutivo la lista casi no incluyó a ninguna persona que no sea blanca y caucásica, y excluyó a numerosas estrellas negras y latinas cuyo trabajo fue muy elogiado por la crítica, entre ellos actores como Idris Elba, Benicio del Toro y Will Smith.

La lista de chistes de Rock discurrió primero en la dirección contraria a la prevista, quitándole hierro a la omisión de actores negros de las categorías individuales, e incluso metiéndose con Spike Lee y con Jada Pinkett-Smith por boicotear la ceremonia de entrega de los galardones.

“Que Jada (Pinkett) boicotee los Oscar es como que yo boicoteara la ropa interior de Rihanna. Simplemente no estaba invitado”, dijo entre las risas de los presentes. Después añadió que lo que no es justo es que a Will Smith -otro de los actores que decidieron no asistir a la ceremonia- le paguen 20 millones de dólares por haber hecho “Wild Wild West”.

“Esto no pasaba en el pasado porque teníamos cosas más importantes por las que protestar”, apuntó Rock. “Estábamos preocupados por que nos fueran a violar o a matar”.

Sin embargo, no abandonó el tema de la rebelión negra en toda la noche, haciendo guiños a su parroquia y con parodias que en algunos momentos no cuajaron ante la audiencia. Sin embargo, tuvo detalles como presentar a Michael B. Jordan como el hombre que debía haber estado nominado por su papel en “Creed”.

Además, recurrió al montaje de un video con algunas de las nominadas a mejor película para poner de manifiesto la discriminación que existe en Hollywood: en las imágenes, conocidos actores negros se “colaban” entre las imágenes de las candidatas.

Por ejemplo, Whoopi Goldberg hizo de conserje cínica en “Joy”, la comediante Leslie Jones reprodujo la famosa escena del ataque de un oso de “The Revenant” haciendo ella de oso y, finalmente, el propio Rock asumió el papel del astronauta abandonado en Marte en “The Martian”.

El problema es que cuando pide ayuda solo se encuentran con funcionarios blancos de la NASA que le dicen que no se gastarán sus “dólares blancos” en traerlo de vuelta a casa.

Por lo demás, sorprendió la cara de pocos amigos del mexicano Alejandro González Iñárritu cuando varias de las estatuillas por las que competía su película, “The Revenant”, fueron para “Mad Max: Fury Road”. Su compatriota, Emmanuel Lubezki, quien ganó su tercer Oscar a la mejor fotografía, le quitó hierro al asunto al asegurar: “Esto no es una competencia, es algo que se encargan de crear los medios”.

La sonrisa le volvió a Iñárritu cuando más tarde levantó su Oscar como mejor director y también hizo una declaración a favor de la diversidad que fue una de las frases de la noche: “Qué mejor oportunidad para nuestra generación de liberarnos de esta mentalidad tribal y asegurarnos de que el color de la piel sea algo tan irrelevante como el largo de nuestro cabello”.

Por su parte, Jennifer Lawrence, nominada como mejor actriz por “Joy” y que lució un llamativo modelo de Dior -la marca con la que tiene contrato hasta 2017 para manejar su imagen- no tuvo tanta presencia en la gala o en la alfombra roja como suele tener y pasó algo desapercibida.

Tampoco fue la noche de Sylvester Stallone, que se fue de vacío cuando todo el mundo esperaba que fuera el ganador al mejor actor secundario. El director de cámara tuvo el detalle de no enfocar al actor de 69 años, ilusionado como pocos ante la opción de llevarse la estatuilla, por fin, a su casa. La gala se quedó así sin el discurso lacrimógeno y emotivo que esperaba todo el mundo.

Además, fue una noche con cierto sabor latino al margen del galardón a Iñárritu. La cinta animada chilena “Historia de un oso” se hizo con el Oscar en la categoría de mejor cortometraje a animación, despertando el entusiasmo de la nación latinoamericana en la redes sociales.

Por su parte, Jonas Rivera, productor de “Inside Out”, la ganadora como mejor cinta animada, recordó a la prensa sus orígenes mexicanos. “Mi abuelo era de Ciudad Juárez”, afirmó.

Emotiva resultó la ovación al vicepresidente del país, Joe Biden, un hombre que puso al Dolby Theatre en pie pese a que no estaba nominado a nada. Subió al escenario para hablar de la campaña en contra de los abusos sexuales en los campus universitarios del país.

Poco después sonó la voz profunda de Lady Gaga cantando frente a un gran piano blanco, vestida además del mismo color, acompañada al final de un grupo de estudiantes víctimas de abusos, como fue también el caso de la cantante.

También se puso el teatro en pie para ovacionar a Ennio Morricone, ganador por fin, tras seis nominaciones y a sus 87 años, del Oscar a la mejor banda sonora por “The Hateful Eight”, de Quentin Tarantino.

dpa


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