de un alarido esencial del rock

En 1976, 29 minutos de rabia y velocidad con toques de pop pegajoso, reunidos en 14 canciones, dieron forma al primer disco de la banda punk The Ramones, una de las más influyentes del género.

Redacción

Por Redacción

La potencia, la velocidad de The Ramones con letras que hablaban de surf, skate, chicas, películas de clase B y actividades tan cotidianas como esnifar pegamento, sirvieron para resquebrajar con su primer disco en 1976 la teatralidad y la ridícula grandilocuencia en la que las bandas sinfónicas pusieron al rock y abrieron un abismo entre la gente y los grupos.

Los Ramones llevaban meses actuando en el CBGB de Hilly Kristal, quien los contrató porque le gustaba esa mezcla de los sonidos de los Stooges, los New York Dolls y los MC5 con las melodías pegajosas de los Beach Boys, de los primeros Beatles, Rolling Stones, Elvis Presley y Buddy Holly, entre otros.

En una de esas locas noches en el CBGB Linda Stein, esposa de Seymour Stein, le pidió a su marido que los filmara y este logró que los Ramones firmaran un contrato con Sire Records y que grabaran en dos meses un disco con el exiguo presupuesto de 6.400 dólares.

De esa manera, Joey, Johnny Dee Dee y Tommy entraron en los estudios Sound Plaza junto al productor Craig Leon, aunque el baterista Tommy también se ocupó de las perillas, un rol que luego ejercería en otros álbumes.

Precisamente Tommy fue el compositor del primer grito del disco y un verdadero clásico de los Ramones como “Blitzkrieg Bop” que contenía el famoso grito “Hey ho, lets go”, Joey compuso otro clásico como “Beat on the Brat” y compartió con Dee Dee los créditos por uno de los primeros poemas a punks girls como “Judy is a punk”.

Dee Dee resumió la vida marginal de un chico de los arruinados monoblocks de Forrest Hills en el barrio de Queens en “Now I Wanna Sniff Some Glue” (Ahora solo quiero esnifar pegamento”), mientras que Tommy metió cosas de pop chicle de principios de los 60 como The Ronettes o The Shirelles, en la romántica “I Wanna Be Your Boyfriend”.

El disco salió a la calle en abril de 1976 y dos meses después los Ramones emprendieron una emblemática gira por Gran Bretaña, donde terminaron de darle un espaldarazo a la movida punk británica.

En ese año, el disco fue un fracaso en ventas, pero es considerado tremendamente influyente y permitió que otros artistas de la movida estadounidense como Blondie, Television, los Talking Heads se impusieran en la escena.

En la Argentina, el disco fue clave para la primera movida punk integrada por los Violadores, los Corrosivos, los Laxantes, los Baraja, pero fue más importante para la segunda oleada encabezada por Attaque 77, 2 Minutos, Flema, Cadena Perpetua y otros, que tuvieron un clarísimo influjo ramonero.

En la Argentina los Ramones fueron locales. Por eso su último gran recital de despedida fue en el estadio de River Plate ante 65 mil personas.

Tocaron junto a Iggy Pop, los alemanes Die Toten Hosen y los locales Attaque 77, 2 Minutos y Superuva.

Pasar la antorcha

Datos

En la Argentina los Ramones fueron locales. Por eso su último gran recital de despedida fue en el estadio de River Plate ante 65 mil personas.
Tocaron junto a Iggy Pop, los alemanes Die Toten Hosen y los locales Attaque 77, 2 Minutos y Superuva.
Los shows de su primera gira en Gran Bretaña fueron tremendamente concurridos, entre los asistentes se podía ver a Johnny Rotten, Steve Jones, Joe Strummer, Paul Simonon, Mick Jones, Siouxie Sioux e integrantes de los Buzzcocks, los Stranglers, The Damned y otras bandas punks locales.
Los Ramones fueron tratados como semidioses en Inglaterra, pero rápidamente ellos mismos terminaron con ese estatus cuando Johnny le explicó a The Clash el significado del “hacelo vos mismo”, al recomendarle “nosotros apestamos en vivo, no estudiamos música y no es necesario, salgan y toquen como saben hacerlo, no es necesario ir a un conservatorio”.
Joe Strummer, de The Clash, recordó que “si no hubiera existido el disco de los Ramones no sé si podríamos haber construido algo aquí. Llenó un hueco vital”.

La potencia, la velocidad de The Ramones con letras que hablaban de surf, skate, chicas, películas de clase B y actividades tan cotidianas como esnifar pegamento, sirvieron para resquebrajar con su primer disco en 1976 la teatralidad y la ridícula grandilocuencia en la que las bandas sinfónicas pusieron al rock y abrieron un abismo entre la gente y los grupos.

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