“¿Por qué tanto ensañamiento con los jubilados?”

Redacción

Por Redacción

Es inconcebible. Se habla mucho de vejez y maltrato, es cierto, pero en algunos casos pareciera haber una saña que no tiene explicación. Los jubilados parecen tener un raro estigma sobre su frente. Ser jubilado hoy (mucho más que en otros tiempos) parece ser sinónimo de viejo, pobre e “hincha”. Obvio, no tienen “nada que hacer” y muchos, sobre todo en instituciones y entidades que deberían prestarles servicio, deben pensar: “Les gusta venir a cada rato a hacer trámites, a charlar en colas que pasan la cuadra; les gusta estar parados desde la madrugada, a la intemperie, con frío, con sol, con lluvia, horas y horas esperando para ser atendidos” en organismos públicos, en bancos…

Pero es tanto el destrato que denigra. Humilla. Enoja. “Parecemos material descartable…”, lamentó, muy acertado, mi viejo, harto de lidiar con problemas de obras sociales, farmacias y coberturas que brillan por su ausencia. En todo momento, claro, menos a la hora de cobrar.

Cada vez que deben sacar turno, hombres y mujeres de 60, 70, 80 y 90 años, que cargan no sólo con sus años sino también con problemas de salud en muchos casos, no conocen lamentablemente de prioridades. Mucho menos de un trato digno, amable. Lo normal. Lo esperado.

Horas y horas en un banco para cobrar beneficios; horas y horas yendo y viniendo en organismos como Anses, PAMI, Banco Nación, con trámites que deberían –obligadamente, sin excusas– ser menos engorrosos. ¿Es necesario tanto ir y venir? ¿Es necesario “sacar turno anticipadamente en internet” para después comerse medio día de espera? ¿Es necesario que el adulto mayor tenga que hacer el mismo trámite 20 veces porque los empleados de Anses (como le ocurrió a una conocida en Roca) o del Banco Nación no realizan las cosas como corresponden?

Ya no son cientos, son miles los jubilados caídos en desgracia que deben sortear todo tipo de obstáculos institucionales hasta para poder cobrar la mínima. Ni hablar de la magia que tienen que hacer para lograr subsistir con semejante miseria. Ese es otro tema.

El certificado de supervivencia, que pese a tantos anuncios ningún sistema útil se ha logrado efectivamente implementar (la famosa huella digital aún sobrevuela la estratósfera), deja a muchos abuelos sin cobrar un peso por varios meses. Y mientras tanto, ¿quién los banca? ¿Quién paga la comida, los remedios, los impuestos…?

Es porque no se informan, es porque no entienden, es porque quieren el recibo… Las excusas en boca de los empleados y autoridades de organismos provinciales, nacionales, entidades bancarias brotan veloces y sobran, pero lamentablemente el respeto y las buenas actitudes son las que siempre faltan.

Silvana Salinas

DNI 24.941.446

“Horas y horas en un banco para cobrar beneficios; horas y horas yendo y viniendo en organismos como Anses, PAMI, Banco Nación”.

Silvana Salinas

DNI 24.941.446

Roca

Datos

“Horas y horas en un banco para cobrar beneficios; horas y horas yendo y viniendo en organismos como Anses, PAMI, Banco Nación”.


Es inconcebible. Se habla mucho de vejez y maltrato, es cierto, pero en algunos casos pareciera haber una saña que no tiene explicación. Los jubilados parecen tener un raro estigma sobre su frente. Ser jubilado hoy (mucho más que en otros tiempos) parece ser sinónimo de viejo, pobre e “hincha”. Obvio, no tienen “nada que hacer” y muchos, sobre todo en instituciones y entidades que deberían prestarles servicio, deben pensar: “Les gusta venir a cada rato a hacer trámites, a charlar en colas que pasan la cuadra; les gusta estar parados desde la madrugada, a la intemperie, con frío, con sol, con lluvia, horas y horas esperando para ser atendidos” en organismos públicos, en bancos...

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora