El cerco del impeachment se estrecha sobre Rousseff en Brasil

Hay pocas chances de que la líder PT sobreviva al proceso que la apartaría definitivamente del cargo que hoy ostenta Michel Temer.

Redacción

Por Redacción

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, suspendida y al borde de la destitución, negó ayer haber violado la Constitución y reivindicó su lucha contra la dictadura y su triunfo en las urnas en una defensa escrita ante el Senado, donde se tramitan las últimas instancias del impeachment.

Rousseff, suspendida de su cargo desde el 12 de mayo, hizo una fuerte apelación a los senadores pero optó por no dar su testimonio en persona ante la comisión especial de impeachment, donde su fuerza es minoritaria y su abogado, el exministro de Justicia Eduardo Cardozo, leyó la presentación.

“Sufrí el dolor indecible de la tortura y pasé por el dolor de la enfermedad, y ahora sufro igualmente el dolor innombrable de la injusticia. Lo que más duele en este momento es la injusticia, lo que más duele es percibir que estoy siendo víctima de una farsa jurídica y política”, dijo Rousseff en su carta.

“Es apenas una cuestión de tiempo para que los que hoy se juzgan victoriosos sean colocados en el debido lugar que la lucha democrática y la historia les reserva”.

La presidenta, una economista de 68 años, había justificado el martes su ausencia ante la comisión por cuestiones ligadas a su estrategia de defensa, pero no descartó defenderse en persona cuando el caso llegue al plenario del Senado, donde deberá superar dos votaciones antes de llegar a una sentencia.

“Es un juego de cartas marcadas y aconsejamos a la presidenta que no venga para no avalar este golpe y que solo vaya al plenario”, dijo Lindbergh Farias, senador del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Rousseff.

Todo indica que el 4 de agosto, víspera de la inauguración de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, la comisión recomendará la destitución de Rousseff y que ese parecer será ratificado cinco días después en el plenario del Senado por mayoría simple.

Pero para apartarla del cargo definitivamente es necesario que una mayoría especial de 54 de los 81 senadores la condenen durante una sesión final conducida por el presidente de la corte suprema, programada para celebrarse entre el 25 y el 27 de agosto, poco después de concluirse los Juegos Olímpicos.

En el gobierno hay modestas expectativas de que la moneda aún está en el aire y que si se consigue modificar el voto de 4 o 5 senadores, el resultado puede cambiar.

Pero la oposición abroquelada en torno a su destitución y al vicepresidente Michel Temer, que la reemplazó interinamente, lo ve como un caso cerrado.

“La cuestión ya está definida, porque los crímenes fueron cometidos y probados”, dijo el senador Cassio Cunha Lima, del socialdemócrata PSDB.

Cunha Lima anticipó que la oposición tendrá 16 de los 21 votos posibles en la comisión y sumará al menos 59 votos en el plenario, cinco más de los necesarios.

Rousseff afirma que el impeachment no tiene base legal y es una ruptura del orden democrático orquestada por un ala conservadora de la coalición que la llevó al poder, apoyada por un amplio arco opositor.

“Sufrí el dolor indecible de la tortura y pasé por el dolor de la enfermedad, y ahora sufro igualmente el dolor innombrable de la injusticia”.

Parte de la carta que

envió la mandataria a

la comisión del Senado.

Votos necesarios

Datos

“Sufrí el dolor indecible de la tortura y pasé por el dolor de la enfermedad, y ahora sufro igualmente el dolor innombrable de la injusticia”.
54
senadores debe reunir la oposición, de 81 que tiene la cámara, para apartar a Dilma del cargo definitivamente.

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