ZezéNou, un explorador de alquimias musicales
Este vecino de Fernández Oro empezó hace ya quince años a experimentar con distintos estilos, como el jazz fusionado, el funk y el rock. De chiquito tocaba la guitarra y a los doce comenzó a componer sus propias canciones.
La cultura cipoleña indudablemente se ha visto marcada por el paso de ZezéNou, como él mismo se denomina, ya que cual Mirtha Legrand, no quiere revelar su edad, ni mucho menos su nombre real. El músico, oriundo de la vecina localidad de Fernández Oro lleva más de quince años elaborando su alquimia y buscando mutar entre variados estilos como el jazz fusionado, el funk y el rock.
Desde los cinco años que empuña su guitarra y, alentado por su padre, quien también fue seducido por la música, tuvo su primer recital en el CEM 14 de Oro, a los doce años. “A los diez años empecé a crear letras para canciones que ya existían, iba a la escuela y mentía diciendo que eran mías. Ya como a los doce años empecé a hacer mis canciones y componía mi música”, reconoció el artista que supo hacer pie en Cipolletti desde mediados de los años noventa.
En sus inicios comenzó haciendo punk, sin saber con precisión de qué se trataba el estilo, y más adelante le “picó el bichito del jazz” para terminar encontrándose con el funk, para lo cual tuvo que aprender el “groove” que “los negros tienen en la sangre, pero nosotros tuvimos que desarrollar”, explicó. “Yo solo soy negro de barrio”, bromeó.
Zezé empezó a estudiar música clásica en el Instituto Superior de Artes (INSA), que a fines de los noventa pasó a llamarse Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA) y luego pasó a la Escuela Superior de Música de Neuquén. “No tenía ni para el bondi”, explicó y argumentó que “a Neuquén me podía ir en bicicleta”.
“Veo que culturalmente hemos crecido todos, no solamente los artistas”, consideró sobre el presente del escenario artístico de la región. “De alguna manera los artistas brindamos una educación a la gente, que de repente salía a un bar y se tenía que fumar a Zezé Tribu y de pronto le parecía que estaba bueno y se quedaba”, expresó.
“Nosotros como músicos hemos tratado de preocuparnos por sonar lo mejor posible, estudiar más, tener mejores instrumentos y equipos para que nuestra música salga buena”, precisó. Así, el compositor reconoció una cierta profesionalización para brindar un producto más definido y fiel a lo que imagina para su público.
Por otra parte, Zezé consideró que la “ley de medios nos empezó a beneficiar pasando otras músicas y artistas que tal vez antes no llegaban”, argumentó. Reconoció que escucha muchas radios regionales y especuló asegurando que la gente comenzó a prestar más atención a las radios nuevas, como por ejemplo Radio Mural, la emisora que funciona en la biblioteca Bernardino Rivadavia.
“Desde el año pasado hubo una involución en la cultura local”, reclamó en relación a los conflictos que varios artistas mantuvieron con el gobierno cipoleño, y agregó que sin embargo “los músicos seguimos al pie del cañón”.
En ese sentido criticó a las autoridades de la secretaría de Cultura cipoleña y se lamentó por el “recorte que hubo en la fiesta de la Actividad Física”.
“Con Zezé Tribu empezamos a intentar inventarnos un funky patagónico, que tenga olor a tierra pero usando las bases americanas”.
ZezéNou, músico de Fernández Oro.
El camino musical de Zezé Tribu
A los cinco años ZezéNou se enamoró de la música. A los doce empezó a componer. A los trece llevó adelante su primer recital cambiando las letras a temas de otros autores. Desde los 90 fue formando diferentes grupos. “Tuve muchas bandas, como Sin Cadenas, Beraca, Prohibido Yo, Infra, pero a veces se iba algún músico y tenía que hacer otra vez los afiches”, contó. Por eso empezó a utilizar nombres como Zezé Trío, Zezé Cuarteto. “En un momento éramos un montón y cambiamos el nombre a Zezé Tribu, y desde 2002 quedó así”.
Datos
- “Con Zezé Tribu empezamos a intentar inventarnos un funky patagónico, que tenga olor a tierra pero usando las bases americanas”.
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