Maldonado: ante un nuevo fracaso
Panorama nacional
La desaparición de Santiago Maldonado volvió a poner en evidencia la incapacidad de los organismos del Estado para resolver desafíos complejos. No importa el gobierno a su cargo. Todavía no sabemos quién es el responsable del ataque a la AMIA de 1994. No hay rastros del Julio López, desaparecido hace 11 años. Nada se sabe sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman, en 2015. En la mayoría de los casos, las únicas causas que muestran algún progreso se asocian a delitos de encubrimiento. Pero son mínimos los avances hacia un esclarecimiento de los hechos. La tragedia de Maldonado empieza a parecerse a todos ellos.
El juez Otranto levantará mañana el secreto de sumario que impuso el 14 de agosto a la causa, caratulada como “desaparición forzada”. Tal vez conozcamos un poco más sobre cuáles son las líneas de investigación de la justicia. Los informes elevados por el mismo juez y la fiscal Avila a pedido del gobierno nacional no dejan ver ninguna. Muestran una gran pobreza en términos de iniciativa y disponibilidad de recursos para la búsqueda. Allí se admite con naturalidad que las autoridades aún no han tenido pleno acceso al escenario de los hechos y que un grupo indeterminado de personas les impidió abordarlo libremente. Tampoco hay registro de testimonios recogidos en sede judicial que alienten alguna hipótesis convincente de lo que sucedió en Chubut. Las pericias ordenadas en distintos allanamientos en cuarteles de la Gendarmería nacional diez días después de los hechos aún están en proceso. También el análisis de los celulares atribuidos a Maldonado. La Procuración general dispuso el aumento de la dotación de funcionarios en la fiscalía de Esquel a poco de que se cumpliera un mes del episodio. Se desconoce el aporte de los servicios de inteligencia a la investigación. Finalmente la Secretaría de Seguridad ha priorizado la integridad de las fuerzas a su cargo a cualquier otra iniciativa en favor del esclarecimiento del hecho. No hay ningún registro público sobre una investigación interna en la Gendarmería.
La respuesta de las organizaciones sociales y políticas ha estado a la altura de todo aquel pobre paisaje. Los organismos de derechos humanos dieron por probado que la Gendarmería secuestró a Maldonado e incluso aquellos de posiciones más moderadas acusan al gobierno de complicidad. La enorme mayoría de los dirigentes de estas organizaciones siguen siendo los familiares directos de las víctimas del plan sistemático de desaparición forzada de la última dictadura militar. Han hecho una asociación lineal entre el caso Maldonado y esos métodos, responsabilizando al Estado del ocultamiento de un secuestro . Se percibe allí un clima de extraña excitación en torno al tema. Los gremios docentes desplegaron una campaña en las aulas de todos los niveles y distribuyeron instructivos en los que señala a la Gendarmería como responsable de la desaparición. Estas y otras organizaciones sociales y políticas convocaron a una multitudinaria marcha el viernes en reclamo por la aparición de Maldonado. No pudieron garantizar una desconcentración pacífica y terminó en un caos con decenas de heridos y detenidos y destrozos en el centro de la Ciudad. La ex presidenta Cristina Kirchner lanzó su campaña para las cruciales (para ella) elecciones de octubre con un retrato de Santiago Maldonado y lanzó una denuncia temeraria: acusó al gobierno de ejercer un grado de “concentración de poder que tal vez sea la causa de la desaparición forzada de Santiago”. El viernes la doctora Kirchner participó de una misa junto con el intendente de Merlo con una foto de Maldonado en sus manos. La madre de una de las víctimas de la tragedia de Once presente en la parroquia la trató de “asesina”. La oposición no kirchnerista está desconcertada y ve en el caso otro motivo de polarización y profundización de la grieta.
La desaparición de Maldonado ingresó a una espiral que sólo puede llevar a un nuevo fracaso del Estado. El gobierno no se ha mostrado abierto a alternativas para el esclarecimiento del caso, sobre todo a aquellas que pudieran comprometer a funcionarios a su cargo. La respuesta oficial ante la desaparición de una persona en el contexto de un operativo de fuerzas de seguridad no puede limitarse a la espera de los resultados de un puñado de pericias técnicas. Demanda iniciativa política, decisión y coraje. La oposición activa agitó a su vez los odios más profundos en torno al caso y hasta exacerbó diferencias de clase y de procedencia. Su dirigencia dio muestra de una inquietante falta de prudencia y responsabilidad en busca de un premio político que será efímero.
Pasó un mes: no hay un buen augurio para el desenlace del caso Maldonado.
La oposición muestra una inquietante falta de responsabilidad en busca de un premio político que siempre será efímero.
La desaparición de Santiago Maldonado ingresó a una espiral que sólo puede llevar a un nuevo fracaso del Estado.
Datos
- La oposición muestra una inquietante falta de responsabilidad en busca de un premio político que siempre será efímero.
- La desaparición de Santiago Maldonado ingresó a una espiral que sólo puede llevar a un nuevo fracaso del Estado.
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