El Cóndor: un paraíso para volar entre las olas
El Cóndor es ideal para volar y saltar en el mar. Cada vez más son los adeptos de este deporte que exige destreza física, coraje y máxima concentración.
Si volar por el aire y dar saltos entre las olas con un equipo de kite surf es parte de la vida de numerosos deportistas, el lugar a elegir es el punto de viento marítimo del balneario El Cóndor. Está especialmente orientado para las acrobacias y también para forjar vínculos sociales.
Las tareas no son menores antes de entrar a la cancha ubicada entre la villa marítima capitalina y la desembocadura del río Negro.
En medio del fuerte viento y la voladura de arena medanosa que esmerila las piernas, hay que apelar a un inflador para que unos pequeños tubos –como si fueran ballenitas de camisas– mantengan erguido el barrilete. Éste se hincha con el aire, y así una vez en el agua, le da impulso a la tabla que los practicantes tiene encastrada en la planta de sus pies.
Concentración
Hay que estar bien atento para que las ráfagas no los desestabilicen en el arranque sobre el agua y la posterior propulsión hacia adentro del mar, pese a que llevan colocado un chaleco salvavidas y están atados al arnés que se conecta con la barra del control.
Los amantes de este deporte suelen internarse mar adentro hasta unos 300 metros buscando navegar, casi contra el viento.
En este escenario presenta una característica que lo convierte en ideal: desde el cuadrante Este, es decir que el origen de las ráfagas provienen del mar.
La ceñida
El ingreso y la pelea contra esos soplidos, en términos náuticos, se conoce como “ceñida”, cuando el rumbo a tomar es enfrentarlos entre los 45 y 70 grados a la dirección que llevan. El retorno hacia la costa lo hacen con la maniobra de deriva.
Las extensas cuerdas de fibra muy resistentes y elásticas que conectan a la barra de control con los barriletes superan los 20 metros, por lo tanto en pleno movimiento de idas y vueltas, se nota la presencia de la actividad hasta un kilómetro de distancia.
Esta combinación de movimientos suele causar un espectáculo imponente desde mucho antes de ingresar a El Cóndor.
Algunos automovilistas quedan impactados desde la ruta, la curiosidad los acerca hasta la costa, sobre todo cuando se divisan hasta 30 barriletes que le sacan todo el provecho al viento, todos al unísono.
Aun cuando la práctica es individual, asoma una característica solidaria cada vez que regresan.
Es que para bajar a tierra al barrilete inflado por las brisas marinas, un compañero o quizá un desconocido que viajó miles de kilómetros para subirse al kite en ese punto, muestra la predisposición para ayudar.
Lo mismo ocurre cuando alguien olvido la tabla, y casi todos ofrecen la suya para que la puedan calzar y salir a navegar.
El refugio
Antes de la temporada veraniega, la Municipalidad capitalina construyó frente a la cancha de navegación el Refugio de la Zona Viento con el objeto de promover la consolidación de ese lugar como área para la práctica de deportes de vientos y servir de apoyo a las actividades que realizan las entidades y escuelas de kitesurf, carrovelismo y windsurf.
“A lo mejor está más naturalizado entre la gente el refugio de montaña, pero ya sabemos lo que está significando esta infraestructura porque se trata de un punto de reunión para agrupar a los que practican la actividad, y a los que vienen de afuera con lo cual es una forma de consolidar una hermandad y el turismo receptivo”, destaca el director de la escuela y referente principal del kitesurf, Marcelo Ruiz.
En determinadas ocasiones cuando arrecian improvisadas y violentas voladuras de médanos o una efímera lluvia, el pequeño albergue sirve para proteger a quienes salen a caminar por la playa.
Ruiz contó que “días atrás algunos se guarnecieron en una de las paredes, y nosotros los invitamos a pasar”.
Alternativas
Esta opción para quienes se animan a explorar en este deporte no sólo se materializa en tiempo de vacaciones. Las actividades de la escuela se extienden de setiembre a mayo.
Cuando el clima dicta bajas temperaturas, los alumnos que acceden en forma gratuita, se colocan el traje de neoprene.
Ruiz cuenta que “en la temporada veraniega estamos todos los días, porque en este deporte porque el eje lo pone el viento”.
La mayoría de los alumnos son niños y jóvenes.
En la Clínica de kite, la organización ingresa con un bote, y uno de los principios es enseñar maniobras de autorrescate y situación en vivo de un supuesto naufragio.
“Es un deporte de alto riesgo, hermoso. Pero vos entrás al mar y te olvidás de todo. Éste es el mejor punto de práctica que tenemos en la zona”.
Tiano Aurrecochea, de Viedma.
“El refugio es para agrupar a quienes practican esta actividad, para recibir a quienes vienen de afuera, es decir una forma de consolidar una hermandad…”.
Marcelo Ruiz, referente del kitesurf.
“Es mi primera vez
en El Cóndor. Tengo un poquito de temor por el mar porque estoy acostumbrada a los espejos de agua. No es lo mismo…”.
Gimena, de Roca.
En números
El mejor escenario
para practicarlo se encuentra entre la villa marítima y la desembocadura del río Negro. Allí confluyen las velas.
Entre el vértigo
y la camaradería
Así lo ve Leonardo Tasca, de Roca: “Es un deporte lindo, un camino de ida. La verdad que estamos muy contentos porque también pudimos navegar en Bahía Creek. Con el movimiento del mar quedan conformes los dos segmentos: las olas y la tranquilidad de los espejos de agua que también se forman aquí en El Cóndor. Además, “los chicos de acá nos llevaron, nos invitaron a comer, una comunidad muy linda”.
Datos
- “Es un deporte de alto riesgo, hermoso. Pero vos entrás al mar y te olvidás de todo. Éste es el mejor punto de práctica que tenemos en la zona”.
- “El refugio es para agrupar a quienes practican esta actividad, para recibir a quienes vienen de afuera, es decir una forma de consolidar una hermandad…”.
- “Es mi primera vez
en El Cóndor. Tengo un poquito de temor por el mar porque estoy acostumbrada a los espejos de agua. No es lo mismo…”. - $ 10.000
- El costo estimado de un equipo usado para practicar este deporte.
- El mejor escenario
- para practicarlo se encuentra entre la villa marítima y la desembocadura del río Negro. Allí confluyen las velas.
- 300
- metros mar adentro se internan los cultores del kitesurf.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar