“A 60 años de una masacre de ciudadanos inocentes”
No sólo considero suficiente, sino necesario mencionar e indispensable recordar un hito sangriento que tiñó de rojo con la sangre de víctimas inocentes nuestra historia nacional. Beethoven dijo: “Jamás he pensado en escribir para conquistar fama ni gloria; lo que llevo en mi corazón tiene que salir, por eso escribo”. Y, tomando ese axioma, lo que digo surge de ese órgano que incansablemente bombea el rojo fluido que fue vertido sin razón en Plaza de Mayo y la tiñó de rojo por quienes por su formación en la Escuela de las Américas tiempo después implantaron el genocidio con más refinamiento y para ocultar a las víctimas usaron el eufemismo de “desaparecidos”. Por lo anterior escribo y digo: “ni olvido ni perdón; sólo demando una razón que brota de mi corazón”. El que mata es asesino y si la muerte es sin razón y con brutalidad, como pareciera ser moneda corriente en la sociedad actual, para obtener riqueza y/o fama desmedida, es incomprensible y considero necesario destacar lo que expresó José de San Martín el 8 de septiembre de 1820: “La ferocidad y violencia son crímenes que no conocen los soldados de la libertad y si contra mis esperanzas alguno de los nuestros olvidase sus deberes declaro desde ahora que será inexorablemente castigado… Yo lo castigaré de un modo terrible y él desaparecerá de entre nosotros con oprobio e ignominia”. Hurgando en la Historia que, como se sabe, si no la recordamos puede repetirse, encontré refiriéndose al 16 de junio de 1955 lo siguiente: “El desprecio por la vida de las personas y la violencia con la cual se ejecutó el hecho, de una magnitud nunca vista anteriormente en Argentina, hace que se lo vincule con el terrorismo de Estado, aparecido años después en el país”. Debo concluir y considero necesario, en estos tiempos de personalismo exacerbado y desmedida apetencia económica mediante la politiquería de la dirigencia, reflejo de la mediocridad de los protagonistas, transcribir que “divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro de que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor” (don José de San Martín). Sólo intenté recordar para no olvidar; pensar para evolucionar y razonar para actuar… si queremos nuestra Nación para nosotros, nuestros descendientes y los de buena voluntad que quieran habitarla, ¿no les parece? Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 Trelew
Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 Trelew
No sólo considero suficiente, sino necesario mencionar e indispensable recordar un hito sangriento que tiñó de rojo con la sangre de víctimas inocentes nuestra historia nacional. Beethoven dijo: “Jamás he pensado en escribir para conquistar fama ni gloria; lo que llevo en mi corazón tiene que salir, por eso escribo”. Y, tomando ese axioma, lo que digo surge de ese órgano que incansablemente bombea el rojo fluido que fue vertido sin razón en Plaza de Mayo y la tiñó de rojo por quienes por su formación en la Escuela de las Américas tiempo después implantaron el genocidio con más refinamiento y para ocultar a las víctimas usaron el eufemismo de “desaparecidos”. Por lo anterior escribo y digo: “ni olvido ni perdón; sólo demando una razón que brota de mi corazón”. El que mata es asesino y si la muerte es sin razón y con brutalidad, como pareciera ser moneda corriente en la sociedad actual, para obtener riqueza y/o fama desmedida, es incomprensible y considero necesario destacar lo que expresó José de San Martín el 8 de septiembre de 1820: “La ferocidad y violencia son crímenes que no conocen los soldados de la libertad y si contra mis esperanzas alguno de los nuestros olvidase sus deberes declaro desde ahora que será inexorablemente castigado... Yo lo castigaré de un modo terrible y él desaparecerá de entre nosotros con oprobio e ignominia”. Hurgando en la Historia que, como se sabe, si no la recordamos puede repetirse, encontré refiriéndose al 16 de junio de 1955 lo siguiente: “El desprecio por la vida de las personas y la violencia con la cual se ejecutó el hecho, de una magnitud nunca vista anteriormente en Argentina, hace que se lo vincule con el terrorismo de Estado, aparecido años después en el país”. Debo concluir y considero necesario, en estos tiempos de personalismo exacerbado y desmedida apetencia económica mediante la politiquería de la dirigencia, reflejo de la mediocridad de los protagonistas, transcribir que “divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro de que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor” (don José de San Martín). Sólo intenté recordar para no olvidar; pensar para evolucionar y razonar para actuar... si queremos nuestra Nación para nosotros, nuestros descendientes y los de buena voluntad que quieran habitarla, ¿no les parece? Heraldo Ruddy González DNI 5.471.578 Trelew
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