A un año, Cutral Co busca saber quién mató a Sergio
El 30 de marzo de 2001 otro crimen sacudía a la comarca petrolera. Tan sólo con 9 años, Sergio Acuña apareció muerto en su casa. Está todo listo para el juicio, pero aún no tiene fecha.
CUTRAL CO (ACC) – Hace un año atrás, Cutral Co se sacudía una vez más ante un hecho violento. Un niño de 9 años cruelmente asesinado por un disparo de arma de fuego produjo escozor en la comarca petrolera y la provincia. En la causa judicial que se siguió por este horrendo episodio, hay un menor acusado por homicidio, por lo que ahora resta que se disponga la fecha del inicio del juicio oral.
La rutina se rompió abruptamente a media mañana del viernes 30 de marzo de 2001. La noticia sobre el hallazgo del cuerpo sin vida de un niño de 9 años que yacía en el pasillo de su casa paralizó a toda la ciudad.
La confusión y el shock inicial que produjo el episodio generó un tenso clima en los vecinos, que indignados reclamaban por justicia ante lo que se pensaba era un intento de robo con consecuencias fatales para la indefensa criatura.
Los investigadores trataban de encontrar en las primeras horas de su ardua labor todos los elementos que permitieran definir las hipótesis más firmes. Con el correr de las horas, se empezaron a conocer algunos detalles. Sergio Javier Acuña había sido asesinado por un disparo de arma de fuego que le ingresó en su brazo -en lo que se presume fue un intento de defensa- y terminó en su pecho.
Pero el autor trató en todo momento de «sembrar pistas falsas» tal como los investigadores se encargaron de afirmar esa misma tarde.
El niño fue hallado en el pasillo de su casa de Sáenz Peña al 300, y tenía su cabeza cubierta con una bolsa de nylon atada con dos toallas al cuello. La intención del autor habría sido simular un ahorcamiento, aunque la autopsia develó que la muerte se produjo por la bala calibre 38 que le perforó el brazo izquierdo y le atravesó el tórax.
La ausencia de signos de violencia en las aberturas de la vivienda de los Acuña y la totalidad de los elementos de valor en el interior, alentaron más la hipótesis de que podría tratarse de un homicidio «puertas adentro», cuando habían transcurrido unas pocas horas del hecho.
Casi diez días después del homicidio, el fiscal de la causa Santiago Terán concretó la imputación a una única persona, menor de edad de la que por la vigencia de la ley provincial 2.302 de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, no se pueden brindar sus datos filiatorios ni ningún elemento que permita su identificación.
En ese lapso, los padres del pequeño, Elsa Febrer y Raúl Acuña hablaron sobre la hipótesis de que una tercera persona ajena al núcleo familiar pudo haber estado en la vivienda ese trágico viernes. Los Acuña conversaron con la prensa sobre este punto pero se reservaron antes de hacer cualquier otro comentario.
Después de casi ocho meses de investigación y con una batería de pericias solicitadas por parte de la fiscalía y del patrocinante de la familia Acuña, a fines de noviembre el juez Mario Tomassi recibió la causa en la que el fiscal Terán formalizó la acusación por homicidio contra un menor.
En los primeros días de diciembre pasado, el magistrado y según la legislación que rige a los menores, trasladó la causa a su par Beatriz Martínez quien hasta el momento no ha dispuesto la fecha para el inicio del juicio oral, que se presume no será público.
En la comunidad nadie conoce las motivaciones
El misterio sobre las motivaciones que tuvo el autor para asesinar al pequeño de 9 años tal vez sea develado cuando se inicie el juicio oral, que deberá sustanciarse contra el único acusado, que es un menor de edad.
El o los móviles por el que Sergio Javier Acuña fue asesinado de un balazo entre las 9.30 y las 10 del viernes 30 de marzo de 2001, no son conocidos al menos para la comunidad. Tal vez los investigadores reserven el dato o recién todo se devele cuando se inicien las audiencias en el juicio oral, que por el momento no tiene fecha.
El niño cursaba cuarto grado en la escuela primaria Nº 152, donde concurría durante el turno de la tarde, ubicada a pocas cuadras de su casa. Su padre, ayudante de taller de la EPET Nº 10 de Plaza Huincul y su madre, que trabaja en un tradicional comercio de Cutral Co, intentan continuar con sus actividades habituales, después de aquel trágico episodio.
Entre la rutina laboral y los trámites judiciales
Patrocinados legalmente por la abogada Nancy Vielma desde casi las primeras horas del crimen, mezclan su rutina diaria con el cumplimiento de los trámites judiciales después de la apertura de la causa iniciada para el esclarecimiento del homicidio.
Hace un año atrás, una multitud de vecinos de la comarca los acompañó durante el desesperante momento que significó despedir los restos de su pequeño hijo hasta el cementerio de Cutral Co, donde fueron sepultados.
Este último domingo, cuando la comunidad cristiana celebraba el «domingo de ramos», hubo un pedido de oración por el alma del niño en la iglesia San Juan Bosco, adonde sus familiares asisten regularmente. (ACC)
Un 2001 signado por las tragedias
La comarca petrolera estuvo signada el año pasado por dos hechos que por su violencia, trascendieron los límites locales.
El primero ocurrió en Cutral Co durante los últimos días de marzo y el otro, con escenario en Plaza Huincul, se desencadenó en junio.
La memoria de los vecinos de esta ciudad y Huincul no podrá borrar el impacto que produjo que la noticia sobre el homicidio del pequeño Sergio Acuña, de 9 años.
El chico fue asesinado en su domicilio, ubicada en pleno centro de la ciudad y cuando el sol hacía bastante que había aparecido sobre las viviendas.
Tampoco el asombro fue menor durante la noche del sábado 16 de junio del año pasado, en la víspera del día del padre.
Fue allí cuando Alcides Domínguez decidió terminar con las diferencias que a lo largo de años mantuvo con los vecinos que habitaban una casa de por medio a la suya.
Eligió un arma de fuego para acabar con las discusiones y los disparos conmocionaron otra vez a la comarca. Utilizó su propio arma calibre 9 milímetros y desencadenó la tragedia en el corazón de las 158 Viviendas de Huincul.
Allí, el saldo fue aún más aterrador: tres víctimas fatales. La mujer y dos de los hijos de la familia Cofré. Además hubo heridos graves y leves. El único acusado en esta causa que fue remitida a la Cámara Multifueros de Zapala, es el panadero Domínguez que espera la fecha de ser llevado a juicio en la comisaría de Zapala. (ACC)
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