Abran paso, se viene…

El principal desafío a la hegemonía K lo encarna el ex-jefe de gabinete, Sergio Massa.

Redacción

Por Redacción

La prueba de hoy, anticipo con interrogantes de la elección legislativa de 27 de octubre que, a la vez, signará los dos últimos años de mandato kirchnerista, se prestará a múltiples interpretaciones. Sin agotar las posibilidades, están los que auguran más crispación, los que aventuran más cris-pasión, los que proclaman un fin de ciclo y los que se entusiasman con un proceso que preserve avances y corrija errores sin caer en la tentación de los enfrentamientos estériles. Evidentemente, hablarán los resultados locales, donde el oficialismo lleva las de perder en distritos importantes, y la definición de la lucha cabeza a cabeza en la provincia de Buenos Aires, que concentra el 38% de los votos, frente a una lista conformada en el último mes y medio por el exjefe de gabinete, Sergio Massa. También, con una oposición fraccionada, habrá una lectura nacional que, como dijo el aspirante a senador porteño, Daniel Filmus, claramente beneficiará al Frente para la Victoria (FpV), que gira alrededor de un liderazgo excluyente, el de la presidenta Cristina Fernández. La campaña fue más fría que tibia y sólo estuvo a punto de hervir con el confuso robo a mano armada en la casa del intendente de Tigre, que desató duros cruces de acusaciones y sospechas sobre la acción de servicios de inteligencia encargados de oscurecer la verdad. La tragedia en un edificio que explotó en Rosario derivó en la suspensión de todos los actos proselitistas de cierre, como muestra de pesar y respeto por las víctimas. Pero no impidió la realización, el jueves, de un nuevo cacerolazo en contra del gobierno, aunque con concurrencias muy raleadas en comparación con otras manifestaciones recientes de las clases medias refractarias a los modos y contenidos de la conducción K. Es que así como hay obstinación de Cristina por continuar, contra viento y marea, profundizando el “modelo”, existe una contraparte empeñada en destartalar el proyecto K, sin encontrar un líder que la represente y la haga dirimir propuestas, con éxito, en las urnas. En el amplio abanico que no coincide con la Rosada, sobresalen figuras legitimadas en sus terruños. Así, Mauricio Macri domina la Capital Federal; Hermes Binner, Santa Fe; José Manuel de la Sota, Córdoba; y Julio Cobos, Mendoza. Sin embargo, ninguno de ellos alcanzó un desarrollo de envergadura en el plano general y por eso deben supeditarse a la interna peronista con epicentro en territorio bonaerense. No por casualidad, Massa (secundado por otro exjefe de gabinete, Alberto Fernández, e intendentes que supieron calentar el fogón K, más radicales, vecinalistas y del PRO) se lanzó a la pileta sentenciando que había constituido la única fuerza capaz de ganarle al cristinismo. La afirmación contrarió, y mucho, a otra vertiente justicialista, la del empresario Francisco de Narváez, quien avanzó con el lema “ella o vos” y descalificó a Massa por “gris”. “Con sus zigzagueos, Massa es funcional al kirchnerismo y lo terminará acompañando”, acusó el “colorado” De Narváez, quien va tercero en las encuestas, parejo con Margarita Stolbizer, del Frente Amplio Progresista. Los alineamientos de los últimos días parecen darle la razón a Massa, quien se definió como David peleando con Goliat y juró que se fue del kirchnerismo para nunca más volver. Sin personalizar en Cristina, atacó a los jóvenes de “La Cámpora”, al “patotero” secretario de Comercio, Guillermo Moreno y al expiquetero Luis D’Elía. Como prioridad, y ante el establishment empresario, propuso combatir la inflación y la inseguridad, abrir las fronteras y dejar de lado los controles, tanto al dólar como a las importaciones. Tras las PASO, las miradas convergerán en la reacción de Cristina. A juzgar por su personalidad, es evidente que ratificaría el rumbo y trataría de ejercer influencia más allá del 2015, fecha para la que se prepara sin ocultamientos el gobernador Daniel Scioli, subordinado en esta instancia crucial a sostener a Martín Insaurralde y los soldados K que van en la lista sábana. No obstante, algunos analistas señalaron que Cristina podría adaptarse al nuevo cuadro de situación. Ya en las Naciones Unidas, volviendo sobre sus pasos, sacó conclusiones positivas de la globalización. En esa dirección, a la luz del rechazo que generan algunas medidas, le encargaría al vicepresidente y exministro de Economía, Amado Boudou, un plan promercado para incentivar las inversiones y recuperar las reservas en dólares del Banco Central que no dejan de bajar.

arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

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