Abrigan casas precarias en Bariloche para que familias pasen el invierno

Un grupo de vecinos del barrio Casa de Piedra puso en marcha a finales de marzo pasado la iniciativa solidaria, para ayudar a revestir las viviendas.





Voluntarios del grupo "Abrigando Bariloche" realizan un trabajo intenso este invierno. Foto: Gentileza

Voluntarios del grupo "Abrigando Bariloche" realizan un trabajo intenso este invierno. Foto: Gentileza

La cuarentena obligatoria por la pandemia, causada por el nuevo coronavirus, recién comenzaba a finales de marzo en Bariloche. Las cosas no habían empezado bien para Natalia Martínez y su marido, Alejandro Lauquen, porque  tuvieron que cerrar el pequeño café que tenían. Pero Natalia no se queja. Les quedó la despensa en el barrio Casa de Piedra para sostener la familia.

Relata que mientras su marido miraba un programa en el que enseñaban cómo aislar viviendas y reutilizar materiales, pensaron que sería una buena idea para implementar en Bariloche.

Natalia cuenta que surgió la iniciativa de recolectar envases de tetra brik y cartones de maples de huevos que podrían servir para arropar el interior de una vivienda precaria. Invitaron a los vecinos a sumarse y así comenzaron a juntar los elementos.

El primer desafío fue a principios de abril pasado, en el barrio Nahuel Hue. El dato les llegó por una persona que colabora en Red Solidaria. Era una casillita humilde en la que vivía una madre con sus 3 hijos. “Se les llovía por todos lados las paredes”, rememora Natalia.

Explica que fueron a visitar la casa “para ver qué materiales íbamos a usar”. Luego, pidieron colaboración y reunieron además retazos de alfombras, colchones viejos, porque aprovechan la goma espuma, y los cartones. Pusieron manos a la obra. Paula, que es amiga de Natalia, y Bruno, hijo de Alejandro, completan el grupo.

Natalia recuerda que en esa primera casita usaron 180 envases de tetra brik para revestir las paredes. Arrancaron a las 9.30 y finalizaron la tarea a las 19.30.

La casita era pequeña. Estaba hecha con pedazos de madera, troncos, chapas y el frío se filtraba por todos lados. “En la habitación donde dormían pasaba una mano entera por las separación de las tablas”, explica Natalia.

Mientras trabajaban en esa casita, se acercó una vecina para pedirles por otra familia que estaba en la misma situación.

Al otro día, asegura que se comunicó con la mujer para saber cómo estaban. “Muchas gracias, es la primera noche que dormimos sin pasar frío”, contestó, cuenta Natalia.

Trabajaron en otras dos casitas: una del barrio Nahuel Hue y otra en la toma del 29 de Septiembre.

La casita del 29 de Septiembre era de una mamá, con 3 nenes, que tenían una habitación con piso de tierra. Y uno de los niños sufre de asma. Natalia recuerda que como el comedor-cocina era amplio, le propusieron a la mujer dividirlo para hacer una pieza chiquita con piso de cemento para que pudieran dormir en un espacio en un espacio no tan húmedo. Para la división usaron tetra brik rellenados. La idea funcionó.

El revestimiento interior de las viviendas se realiza con material de tetra brik. Gentileza

Dice que se comprometieron a trabajar en el piso de cemento que falta, cuando puedan reunir los materiales.

Allí, surgió la necesidad de que el proyecto tuviera continuidad. Que no sea un esfuerzo solo por la pandemia. Y comenzaron a buscarle una identidad. Así, nació “Abrigando Bariloche”. 

El grupo aporta los materiales reciclados, los clavos, tornillos, las herramientas y las horas de trabajo solidario.

 “La mayoría de las casas son de mujeres solas con sus hijos y cuando se hace el trabajo todos colaboran ”, destaca Natalia, que se encarga de la logística, de reunir las donaciones con Paula, que pone su Fiat Duna Weekend para juntar los materiales y trasladarlos hasta las casas. Paula aporta además mano de obra, como Alejandro y Bruno. Ninguno sabe construcción, pero decidieron ayudar donde más se necesita.


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