Absolvieron al estilista Miguel Romano
Lo acusaban de estafas con tarjetas de crédito.
BUENOS AIRES (DyN).- Un tribunal absolvió ayer al afamado estilista Miguel Romano, en un juicio en el que estaba acusado por presuntas estafas con tarjetas de crédito, al declarar nulas las escuchas telefónicas que originaron la causa.
La medida fue dispuesta por el Tribunal Oral en lo Criminal 26, integrado por Patricia Llerena, Manuel García Reynoso y Marta Yungano. Además, los magistrados absolvieron a otros 13 imputados en el caso.
Romano, quien tiene una lujosa peluquería en el corazón del barrio porteño de Palermo, estaba acusado de integrar una asociación ilícita que cometía estafas con tarjetas de crédito presuntamente robadas.
El peluquero decidió no hablar antes del veredicto, pero tres de los acusados prefirieron proclamar su inocencia. Finalmente los jueces declararon nula la intervención de los teléfonos, que era considerada una «prueba fundamental», y absolvieron a los imputados.
El proceso incluyó la declaración de más de medio centenar de testigos y las escuchas de unos 200 casetes con grabaciones de conversaciones telefónicas.
El fiscal Pablo Ouviña había pedido cinco años de reclusión para el peluquero por «estafas reiteradas y miembro de una asociación ilícita».
Pero los abogados del peluquero, Enrique Terrarosa y Alejandro David, reclamaron la absolución.
Los letrados plantearon, además, una serie de nulidades sobre la actuación del entonces juez de primera instancia Mariano Bergés en la tramitación de la causa. Además, el fiscal había solicitado por este caso 10 años y seis meses para quien consideraba el presunto jefe de la supuesta asociación ilícita, Pedro Garay. Finalmente reclamó una pena unificada de 12 años y medio de cárcel por la existencia de condenas previas.
El fiscal también había reclamado dos años de prisión para una cuñada del estilista y que se investigara a su esposa por presunto falso testimonio.
El caso empezó a destaparse en 2002, cuando se profundizó la investigació sobre una presunta banda que habría cometido estafas con tarjetas de crédito aparentemente robadas. A través de ese mecanismo, según las acusaciones, se habrían adquirido electrodomésticos y realizado facturaciones de manera abusiva, por ejemplo de cortes de pelo.
Romano, procesado por Bergés, estuvo detenido varias semanas en la prisión de Villa Devoto, pero fue beneficiado con la excarcelación por la Cámara del Crimen porteña ese mismo año. En declaraciones a Crónica TV, Romano volvió ayer a proclamar su inocencia y contó que su problema comenzó cuando «un señor vino a la peluquería, era un 'bolsero' que vendía mucho más barato las cosas».
Así, dijo que le encargó un televisor de grandes dimensiones con el que estaba «empecinado», pero que el sujeto «nunca me lo trajo». Entonces consultó en un hipermercado y le dijeron que ese televisor no existía y que «lo máximo era de 38 pulgadas».
Añadió Romano que «nunca me di cuenta de lo que pasaba» y que lo único que quería era el reintegro de la plata. «Pero nunca me devolvieron el dinero, y cuando cayó la banda caí yo… no conocía a nadie», relató.
Después, sostuvo, «dijeron que yo era jefe de una banda, luego que era un supuesto comprador y después que era comprador de buena fe. Se terminó esta pesadilla, este calvario tan grande que no puede resistir un ser humano», afirmó Romano.
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