Admitió su culpa y fue condenado a ocho años de prisión

Gustavo Alba Rivero reconoció su responsabilidad por la muerte de José Pereyra. Estuvo prófugo cuatro años hasta que lo detuvieron en Buenos Aires.

Admitió su culpa y fue condenado a ocho años de prisión

“Sí, totalmente acepto mi responsabilidad. Nunca tuve intención de darle muerte a (José) Pereyra”, aseguró ayer Gustavo Alba Rivero frente al tribunal tras haber escuchado la acusación en su contra y la propuesta de la fiscalía de que sea condenado a 8 años de prisión, en un juicio abreviado. “Es un hecho que se fue de las manos. Estoy arrepentido”, afirmó.

Dijo que estaba de acuerdo con la pena que había pedido la fiscal Betiana Cendón y que aceptaba su responsabilidad por la muerte de la víctima.

Cendón acusó a Pereyra por el delito de homicidio preterintencional agravado por el uso de arma de fuego. Recordó que la pena máxima que prevé el Código Penal por ese delito es de 6 años de prisión, pero había que elevar el monto de la condena porque Alba Rivero estuvo prófugo 4 años sin comparecer ante la justicia.

Los jueces Gregor Joos, Marcelo Barrutia y Miguel Gaimaro Pozzi consideraron la calificación legal del hecho atribuido al acusado como la pena propuesta por la fiscal eran válidas. Por eso, homologaron el acuerdo pleno que cerraron la fiscalía y el imputado con el consentimiento del defensor oficial Juan Pablo Laurence, que asistió a Alba Rivero.

El caso se remonta al 27 de enero de 2013. De acuerdo a la acusación de la fiscalía, el hermano de Alba Rivero agredió a su pareja que entonces cursaba un embarazo de riesgo. La mujer llamó a su expareja y a Pereyra, que era su padre, para que la fueran a buscar con sus dos hijos porque se iba de la casa.

La mujer con los chicos se mudó a la casa de su padre en el barrio 120 Viviendas de esta ciudad. Horas después, Ricardo y Gustavo Alba Rivero aparecieron en la vivienda, donde estaba la mujer, con sus hijos, su ex y su padre. Los hermanos Alba Rivero irrumpieron violentamente en el domicilio y Gustavo efectuó dos tiros en dirección a las piernas de Pereyra, que estaba sentado en una silla. Los proyectiles causaron una grave hemorragia y el hombre murió.

El autor de los disparos huyó de la ciudad y estuvo prófugo hasta que lo capturaron a principios de julio pasado en Buenos Aires tras cometer un robo.

La fiscal y el tribunal consideraron que el imputado tuvo intención de causarle daño a la víctima, pero no quería matarlo. Cendón aseguró que la hija de la víctima había expresado su consentimiento al acuerdo y recordó que la mujer había resuelto sus problemas con Ricardo Alba Rivero y estaban en pareja.


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