Aerolíneas Argentinas explicó por qué levantaron el vuelo Viedma-Bariloche

El presidente de la línea aérea de bandera dialogó con “Río Negro” y brindó precisiones.



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Gran polémica desató hace quince días el anuncio de Aerolíneas Argentinas sobre el cierre de la ruta Buenos Aires - Barcelona. Algo similar sucedió al conocerse la venta de los aviones Embraer adquiridos durante la gestión anterior de la empresa estatal. Desde diciembre de 2016, Mario Dell’Acqua es Presidente de la línea aérea de bandera. En diálogo con Pulso, el funcionario brindó precisiones acerca de ambas cuestiones, resaltando que la voluntad de todos los actores en la compañía es lograr posicionarse lo más alto posible en las preferencias del viajero.

PREGUNTA- ¿Cuál es el motivo del cierre de la ruta a Barcelona?

RESPUESTA- Es sencillo. Nosotros ponemos el avión no donde nosotros queremos ir, sino donde la gente nos compra los boletos. Hasta España hay dos destinos de cabecera, Barcelona y Madrid. Barcelona era una ruta punto a punto de cuatro vuelos semanales, y el avión no se llenaba, lo que nos obligaba a bajar el precio del boleto. Lo que terminaba sucediendo, era que muchos viajaban barato a Barcelona y de allí tomaban una low cost o un tren a Madrid. Es por ello que decidimos cerrar Barcelona y agregar tres frecuencias más a Madrid, sencillamente porque la gente sí elige ese destino.

P- El libre juego de la oferta y la demanda...

R- Mire, a fin de año hubo una Senadora que para aprobar el presupuesto reclamaba que Aerolíneas no viajaba de Viedma a Bariloche. Le respondí que quitamos esa ruta porque ese vuelo lo tomaban solo 22 personas. Y por más importante que sea para esas 22 personas, el resto de los argentinos que aportan para sostener el avión en el aire, no están de acuerdo con enviar ese vuelo. Nosotros sabemos exactamente cuantos pasajes se compran en cada ruta en cada uno de los horarios. Eso te permite reforzar Bariloche y San Martín de los Andes en invierno, y Mar del Plata o Córdoba en el verano. Pero como tenemos 82 aviones, el avión extra que se envía a un destino, hay que sacárselo a otra ruta.

P- Generó polémica el anuncio de la venta de los Embraer ¿a qué se debe la decisión?

R- Es una decisión netamente económica. Los aviones Embraer tienen capacidad para 98 personas, y cuentan con turbinas nuevas pero de diseño antiguo. Los Boeing 800 Max que acabamos de presentar en Neuquén la semana pasada, permiten transportar 170 pasajeros, con turbinas más modernas que permiten un consumo de combustible muy similar al del Embraer. Es decir que este cambio nos da la posibilidad de duplicar la capacidad al mismo costo.

P- Es una mejora en eficiencia...

R- Así es. Son 72 asientos más en cada viaje. Supongamos que no se venden los 72. Aun así, cada boleto extra que se vende es ganancia, porque el costo es el mismo que con el avión más chico. Pero además permite mejorar los precios. Todo el mundo sabe que el precio del pasaje sube a medida que se llena el avión. Así sucede también con los hoteles. Es decir que con este cambio, podemos tener más oferta de asientos y un costo menor del boleto, con la misma cantidad de aviones.

P- ¿La idea es reemplazar cada Embraer por un Boeing 800?

R- Exactamente...

P- ¿Fue buena decisión la compra de los Embraer durante la gestión anterior?

R- La clave es la competencia. Las nuevas empresas que están llegando, ingresan con aviones de 170 plazas. En este sentido hay que decir que más allá de las sospechas que generó en la gestión anterior la operación de compra, la adquisición de los Embraer no fue una mala decisión, porque fue tomada pensando en un mercado más chico. Pero la realidad es que hoy con el aumento de pasajeros que hay, los vuelos de cabotaje se llenan. Neuquén es un ejemplo de ello. En los últimos dos años, la cantidad de pasajeros que viajan por Aerolíneas desde Neuquén, creció un 35%.

P-¿Eso se relaciona con el alto precio de viajar por tierra?

R- Tiene mucho que ver con la eliminación de la franja de precio mínimo para el pasaje aéreo, que hasta hace dos años protegía al colectivo. No era que Recalde se negaba a vender el pasaje más barato, sino que lo obligaban a vender caro para proteger al colectivo. Así terminó una de las empresas de transporte del litoral, comprando un equipo de fútbol.

Pero sin la barrera del precio mínimo, la gente elige el avión. Por ello creemos que el mercado seguirá creciendo.

P- La decisión de bajar los precios ¿es consecuencia también de la llegada de las low cost?

R- De ninguna manera. Nosotros estamos llevando adelante esta política desde hace dos años, y las low cost comenzaron a operar hace un mes. Nosotros tenemos 82 aviones y las low cost tienen 1. Nuestro trabajo pasa por lograr mayor eficiencia, mejorar la red, garantizar la satisfacción del usuario.

P- En definitiva la mejor evaluación de la gestión, la efectúa el cliente...

R- Absolutamente. Se trata de un contrato. Si el pasajero compró un boleto para salir el sábado a las 8:15, espera llegar al aeropuerto y salir a las 8:15 Hs. El gran problema surge cuando no logramos cumplir el contrato. En cualquier negocio o supermercado, uno entra, ve el producto, lo toca, lo tiene en la mano y al salir, si quiere lo paga. Con los vuelos sucede exactamente al revés. El pasajero paga, y la línea aérea si quiere lo lleva. En definitiva, comprar un pasaje aéreo es una cuestión de fe, en la que los pasajeros ponen en riesgo reuniones de trabajo, encuentros familiares, aniversarios, negocios. Es por ello que nuestro desvelo en la gestión es lograr la satisfacción del usuario.

Perfil

Mario Dell’Acqua

Pulso Entrevista

Datos

Mario Dell’Acqua es ingeniero industrial (ITBA) y completó estudios en Harvard.
Fue directivo del Grupo Techint entre 1979 y 2015, ocupando distintas posiciones dentro de la compañía en Argentina, México y Brasil.
En 2016 fue designado por la gestión Macri al frente de la empresa estatal Intercargo, responsable de los servicios de carga y rampa aeroportuarios.
En diciembre de 2016, ante la salida de Isela Constantini, fue nombrado presidente de Aerolíneas Argentinas.

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