Afectos desde el arte en Bariloche

Valeria Fiala y Laura Calvo unen manifestaciones de arte visual y letras para homenajear a las madres. Expondrán mañana desde las 17 en una tienda de antigüedades de esa ciudad.

Por Redacción

ARTE VISUAL

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Treinta familias contarán desde mañana con un obsequio a resguardar en privilegiado sitio en el hogar. Respondiendo a una invitación de la artista local Valeria Fiala, sus fotografías forman parte del protagonismo otorgado al rol materno desde la transparencia de un frasco. “Madres en-Conserva” fue la premisa del trabajo encarado, al que sumó sus textos la escritora Laura Calvo. Al encuentro, previsto para mañana desde las 17 en la casa de Antigüedades “La Tienda de los Kilómetros” –kilómetro 18, Laguna El Trébol– asistirán algunas de las homenajeadas.

Una madre y su hijo detenidos en el tiempo del arte.

Recreando ancestral cultura de acopio para enfrentar épocas de escasez, la tarea de envasar calidez comenzó en invierno. Frascos que contienen pequeñas esculturas de papel, simbólica y particularmente ambientadas en cada caso, integran la particular alacena que los alberga creada por Valeria Fiala. De la reunión convocada para el Día de la Madre participará Caniengue Sur con ritmos de tango, milonga y candombe, previéndose para 18:30 la toma de protagonismo de la palabra, a través de la lectura de Laura Calvo. Aproximadamente una hora más tarde cada familia accederá a la obra que halló inspiración en la historia familiar. Los asistentes tendrán oportunidad de adquirir un libro de autor –textos e imágenes de la serie envueltos en tela–. Reproducciones en papel contenidas en una servilleta que remata en cuchara, clara invitación a disfrutar de la degustación.

Madres en conserva

Sin conocimiento previo de datos biográficos o familiares, la escritora fue desplegando palabras inspirada en cada obra. Así surgió “La escalera 4”, por ejemplo. “A tres pasos de la madre camina el hijo por detrás llevando una flor roja; un trébol de cuatro hojas más parecido a un molinete que a una flor arrancada. Su otra mano va en la mano de la madre, que apenas se detiene. El niño es arrastrado hacia la orilla. Caminan sobre arena. Hay conchillas. El niño mira hacia un costado, distraído como suelen distraerse los niños (el motivo podría ser una gaviota, girando como él quiere que gire el molinete). La madre no lo mira; mira al frente. Le llega el hijo a la cintura, así, descalzo, sin camisa. El sol lo ha vuelto rubio. El hijo se pregunta si falta mucho. Pero calla. La orilla es la promesa que la madre le ha hecho. De la mano, juntos”.

Madres en conserva

Claro que hubo una imagen que evocó recuerdos personales, quizá premeditadamente acotados en “La música” donde discurren ritmo y relación que “adquieren contenido gracias al aporte singular de la armonía. Eso parece querer decir esta mujer que agarra el bombo, la guitarra, y libera los sonidos. Qué otra cosa deparará placer indefectiblemente a los oídos, más que la experiencia estética, y de todas sus formas, la de acción más directa. Espíritu dionisíaco, entusiasmo que renace en cada nota: hasta se pueden ver las ninfas danzando alrededor de la hoguera”. Formato y técnica implementados por Fiala reconocen antecedentes en “Carteles” y la instalación “Galería en escala 1:10”, incluyendo una aproximación a su inquietud sobre la inamovilidad de los personajes de la historia. Más cerca de los afectos, de los lazos familiares y uno de sus pilares, escogió la transparencia del vidrio para preservar la imagen materna. En tres dimensiones, dentro de un frasco cerrado, junto a objetos simbólicos que concentran significado. Proceso no exento de gratas coincidencias.

Madres en conserva

Provista de la fotografía y de algunos datos biográficos aportados por miembros de la familia, logró “adivinar detalles íntimos” como colocar en las manos de una novia diminutas rosas color té, que resultaron ser las preferidas de aquella mujer. Un “encuentro, una conexión a través del arte”, resume. Vivencias similares a las experimentadas por Laura Calvo, quien liberó sensaciones ante cada obra. Expresadas en textos, incluían detalles sorprendentemente ligados a la protagonista de la escena. Iniciado desde el preciso momento de la convocatoria, el proceso creativo concluirá mañana con condimentos definitivos: exhibición, expresión y cesión. Los de la comunicación.

Madres en conserva


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